(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "El escudo del Metodista novel [electronic resource]"

EL ESCUDO 



DEL 



METODISTA NOVEL. 



POR EL DOCTOR 

H. T. HUDSOJX. 



NASHVILLE, TENN., E. U. A. 

SMITH Y LÁMAR, EDITORES PUBLICISTAS 

1913 



Copyright, 1913 

BY 

Smith & Lámar 



CONTENIDO 

Capítulo I. pao . 

Historia del Metodismo 5 

Capítulo II. 
Artículos de Religión ... 18 

Capítulo III. 
Las Reglas Generales 71 

Capítulo IV 
Las Reglas Generales (Continuación) 75 

Capítulo V- 
Doctrinas Prominentes del Metodismo 108 

Capítulo VI. 
Doctrinas Prominentes del Metodismo (Continua- 
ción) 131 

Capítulo VII. 
Forma del Bautismo 142 

Cki£*ÚL0«Vin. 
Gobierno de la Iglesia 165 

Capítulo "IX. 
Gobierno de la Iglesia (Continuación) 185 

Capítulo X. 
Gobierno de la Iglesia (Continuación) 196 

Capítulo XI. 

Gobierno de la Iglesia (Continuación) 205 

(3) 



EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 



CAPÍTULO PKIMEKO. 
Historia del Metodismo. 



LECCIÓN I. 
ORIGEN Y DESENVOLVIMIENTO. 

La historia del metodismo principia el ano 
de 1729. Esta rama de la iglesia cristiana tu- 
vo su cuna en la universidad de Oxford, Ingla- 
terra. Los colegiales Juan Wesley, Jorge White- 
field, Carlos Wesley y algunos otros se asocia- 
ron con el objeto de promover su mejoramiento 
intelectual y espiritual. Fueron estos jóvenes 
tan sistemáticos en sus hábitos y deberes reli- 
giosos que los estudiantes acomodados, para 
burlarse de ellos, les dieron el nombre de "meto- 
distas." Así fué como los discípulos de Cristo 
fueron primeramente llamados cristianos en 
Antioquía por una multitud que se burlaba de 
ellos ; sin embargo, fué tan apropiado el nombre 
que les dieron que llegaron á gloriarse en él. 
Y como el metodismo ha venido á escribir pá- 



6 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

ginas tan brillantes en su historia, ninguno de 
los que á él pertenecen se avergüenza de su 

nombre. 

La primera sociedad metodista fué organi- 
zada por el Sr. Juan Wesley el año 1739 en la 
ciudad de Londres. Principió con un grupo 
como de diez personas, que muy pronto se 
aumentó á centenares. No tardó en dejarse 
sentir por todo el reino británico un gran ayi- 
vamiento. Era éste de gran profundidad y 
fué ele mucha duración. "Venía barriendo co- 
mo los fuertes vientos que Dios suelta algunas 
veces, doblegando almas devotas, rompiendo pe- 
cadores endurecidos, derribando esperanzas fun- 
dadas en bases falsas, pero sin apagar el pabilo 
que humea ni romper el carrizo rajado. Era el 
don rico del cielo enviado en contestación á 
silenciosas oraciones de un mundo atribulado 
por causa de sus grandes transgresiones/' 

Nota. 
Este gran avivamiento era de urgente necesi- 
dad en aquella época. El pueblo inglés, bajo la 
influencia del ritualismo soporífico de la igle- 
sia anglieana, "había llegado hasta el paganis- 
mo, ó bien sea, á una condición que difícilmen- 
te podía distinguirse de él." En medio de esta 



HISTORIA DEL METODISMO. 7 

obscuridad espiritual Dios levantó á un obispo, 
á un predicador y á un poeta, tres hombres que 
no han tenido igual probablemente en el mundo 
desde la época de los apóstoles. El obispo era 
Juan Wesley, el predicador era Jorge White 
field y el poeta Carlos Wesley. Á estos tres 
hombres y á los que ellos congregaron bajo su 
estandarte encomendó el Señor la preciosa obra 
de despertar el reino británico para que se die- 
ran cuenta de Dios y sus deberes, y por medio 
de ellos efectuó una reforma que se destaca 
por sí sola como avivamientó espiritual sin 
mezcla de influencia civil ó sin el patronato 
del parlamento ó del rey. 

El Fundador. 

El fundador de la iglesia metodista fué el 
Rdo. Juan Wesley, que nació en Inglaterra el 
catorce de junio de 1703. Descendía de buenas 
familias. Su padre había sido predicador. En- 
tró al colegio á la edad de diecisiete años y 
salió de él como graduado distinguido de una 
de las universidades más famosas del mundo. 
Su cultura intelectual era del orden más eleva- 
do. Su experiencia religiosa fué señalada por 
una conversión feliz y completa. Refiriéndose 
á este asunto, él mismo dice : "Sentía mi corar 



8 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

zón extraordinariamente caliente. Sentía que 
confiaba verdaderamente en Cristo solo para mi 
salvación. Tuve la seguridad de que mis peca- 
dos habían desaparecido de mi ser, mis propios 
pecados, habiendo quedado salvo del pecado y 
de la muerte." Antes había él aprendido teó- 
ricamente lo que era religión; ahora lo sabe 
e.xperimentalmente. Desde ahora se convierte 
en nueva persona, llena del poder del Espíritu 
Santo. Sus facultades mentales se inflamaron 
hasta quedar en condiciones luminosas, y su 
vista se hizo clara y comprensiva. El entusiasmo 
que brotaba de su experiencia lo acompañaba 
por todas partes, aprovechando en dondequiera 
nuevos materiales que se convertían en nueva 
flama y fervor. La antorcha de la experiencia 
del Sr. Wesley encendió una gran llama que ha 
crecido y se ha extendido hasta nuestros días. 
La llama celestial que calentaba su corazón es 
la luz del mundo. 

El metodismo principió con la religión expe- 
rimental del corazón y mediante energías es- 
pontáneas del interior se proyectó hacia las 
formas orgánicas de vida, tales como reuniones 
de clases, fiestas fraternales, conferencias, mi- 
nisterio ambulante y organización eclesiástica. 



HISTORIA DEL METODISMO. 9 

Esta es la filosofía del metodismo. Es el poder 
de la vida divina revestida con las funciones or- 
gánicas que se necesitan para perpetuarse y es- 
parcirse por todo el mundo. En diez anos se 
preparó el boceto de la iglesia que estaba por 
venir. Se organizaron sociedades, se celebra- 
ron reuniones trimestrales, se reunieron con- 
ferencias anuales, se removieron los predicado- 
res de un lugar á otro, y el metodismo princi- 
pió su gloriosa carrera. 

Juan Wesley murió el año de 1791 exclaman- 
do: "Lo mejor de todo es que Dios está con 
nosotros." 

Su muerte fué un hermoso ocaso de estío en 
un cielo sin nubes. El sol de su larga vida, 
hermoso en la mañana de su juventud, radiante 
al mediodía de su virilidad, después de haber 
alumbrado casi un siglo para iluminar la tierra 
y hacerla fructífera, se puso en toda su gloria, 
dorando al mundo que dejaba con un resplan- 
dor reflejado por sus últimos rayos de luz. 

Muchos escritores notables se han expresado 
con elogio del Sr. Wesley. Citemos algunas de 
sus palabras: 

Southey dijo así: "Yo lo considero como el 
hombre más influyente del siglo pasado, como el 



10 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

hombre que habrá producido los más grandes 
resultados dentro de algunos siglos." El Dean 
Stanley : "no se ha levantado ninguna otra per- 
sona en la sociedad metodista igual á su funda- 
dor, Juan Wesley." El Dr. Dobbins, teólogo 
prominente de la iglesia anglicana, dijo así: 
"Se podrá levantar otro poeta más grande que 
Homero ó que Milton, un teólogo más notable 
que Calvino ó un filósofo más distinguido que 
Bacón ó un dramaturgo de mayor fama que 
ninguno de los antiguos ó de los modernos; 
¡pero un reformador religioso mayor que Juan 
Wesley y nunca!" 

"Como el Monte Everest se destaca, no sólo 
sobre todas las demás cumbres de los Hima- 
layas, sino sobre los picos más elevados de cual- 
quiera otra montaña del mundo, así Juan Wes- 
ley, como reformador y como hombre espiritual, 
se destaca, no sólo sobre los grandes hombres 
del metodismo, sino entre los más grandes de 
todas las iglesias cristianas, 1 ' ha dicho el Dr. 
J. A. O. Clark. Aunque apenas ha transcurrido 
siglo y medio desde la fundación de la iglesia 
metodista, ya pasan de veinte y cinco millones 
las j>ersonas que forman el ejército de sus segui- 



HISTORIA DEL METODISMO. 11 

dores, incluyendo comulgantes y adherentes de 
todas las ramas de esta iglesia. 



LECCIÓN II. 

ORIGEN DEL METODISMO EN AMÉRICA. 

El metodisnio, que se extendió rápidamente 
en Inglaterra como un gran incendio que se 
propaga sobre un campo cubierto de pastos 
secos, cruzó muy pronto el Atlántico y princi- 
pió á arder é iluminar en América. 

La primera sociedad metodista fué organiza- 
da en los Estados Unidos el año 1766 por Fe 
lipe Embury, predicador local, en la ciudad de 
Nueva York. Barbara Heck, una mujer cris- 
tiana, tuvo el honor de ser la promotora de la 
obra. Embury y Barbara Heck, inmigrantes ir- 
landeses, eran de origen alemán. Koberto 
Strawbridge, que también había venido de Ir- 
landa, organizó una sociedad metodista como 
por esa misma época en Marilandia. Estos dos 
predicadores locales recibieron una ayuda muy 
eficaz de un marino inglés conocido con el nom- 
bre de el capitán Webb. La primera iglesia me- 
todista fué construida el año de 1768 en la 
ciudad de Nueva York, por la calle John. La 
sociedad se formaba de cinco miembros. Así 



12 EL ESCUBO DEL METODISTA NOVEL. 

como grandes bosques se hallan encerrados en 
la pequeña cápsula de una bellota, así dormían 
grandes posibilidades en este grano de mostaza 

de religión vital. 

El año de 1769 llegaron á los Estados Unidos 
Ricardo Boardman y José Pilmore, los primeros 
predicadores ambulantes enviados por el 8r. 
Wesley. El primero de éstos se estableció en 
la iglesia de la calle John, en Nueva York, y el 
segundo fué nombrado pastor en Filadelfla. 

En 1771 llegaron también Francisco Asbury 
y Ricardo Wright. Este último se regresó 
pronto á Inglaterra, quedándose solamente el 
primero, que llegó á ser el más notable é influ- 
yente de los obreros del metodismo americano. 
La primera conferencia fué celebrada el año 
de 1773 en la ciudad de Filadelfla. La forma- 
ron las personas siguientes : Tomás Rankin, R. 
Boardman, J. Pilmore, Francisco Asbury, R. 
Wright, Jorge Shadford, Tomás Webb, Juan 
King, A. Whitworth y José Yearby. Fné presi- 
dida por Tomás Rankin. Los asuntos tratados 
fueron sencillos y breves. Consistieron princi- 
palmente en el asentimiento de todos los predi- 
cadores de sujetarse á las doctrinas y disciplina 
del Sr. Wesley. No había entonces más qne 



HISTORIA DEL METODISMO. 13 

diez predicadores ambulantes, seis circuitos y 
ciento sesenta miembros. 

Organización de la Iglesia. 

La "Iglesia Metodista Episcopal" fué formal- 
mente organizada en la ciudad de Baltimore el 
día 25 de diciembre de 1784 por una asamblea 
compuesta de ministros convocados para el 
efecto por el Dr. Coke, ayudante del Sr. Wes- 
ley que fué enviado expresamente de Inglaterra 
con el objeto de que llevara á cabo esa organiza- 
ción. 

El metodismo de América no continuó siendo 
un grupo de simples sociedades bajo la sombra 
del palio de la iglesia anglicana, sino que vino 
á ser ya una iglesia evangélica de Dios propia- 
mente constituida. Ahora es u una compañía 
de fieles entre los cuales se predica la palabra 
pura de Dios y se administran los sacramentos 
debidamente de acuerdo con la ordenanza de 
Cristo, en todas aquellas cosas que necesaria- 
mente se requieren para ese fin." Es una igle- 
sia metodista episcopal y no congregación al 
ni presbiteriana. Es una iglesia en la que los 
funcionarios principales son obispos, electos y 
ordenados para la obra episcopal. El Sr. Wes- 
ley arregló una forma de disciplina para uso 



14 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

de los metodistas, la cual contiene los artículos 
de religión, las reglas generales y un ritual 
para la ordenación y para los demás servicios 
de la iglesia. Como ya se ha dicho, los predica- 
dores reunidos en conferencia general acepta- 
ron al Dr. Coke como obispo y eligieron á Fran- 
cisco Asbury para el mismo oficio, de acuerdo 
con las instrucciones del Sr. Wesley. La con- 
ferencia adoptó la Disciplina como su consti- 
tución eclesiástica y de este modo vino á ser 
una iglesia cristiana regular y completamente 
organizada. 

LECCIÓN III. 

ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA METODISTA EPISCO- 
PAL DEL SUR. 

La Iglesia Metodista Episcopal se dividió el 
ano de 1S44 en dos organizaciones distintas. El 
"plan de separación" entre los metodistas del 
norte y sur de los Estados Unidos fué arreglado 
ese año. La Conferencia General se reunió en 
Nueva York el día primero de mayo. Las ideas 
relativas á la cuestión de la esclavitud provoca- 
ron discusiones tempestuosas. Una resolución 
aprobada por ciento diez votos contra sesenta 
y ocho demandaba del obispo Andrew, que de- 



HISTORIA DEL METODISMO. 15 

bido á su matrimonio había llegado á poseer es- 
clavos, que "desistiera del ejercicio del episcopa- 
do mientras tuviera ese impedimento." No sien- 
do posible la reconciliación, fué aprobado por 
una gran mayoría el "plan de separación." 

La Iglesia Metodista Episcopal del Sur fué 
organizada el año de 1845. El día primero de 
mayo se reunió en la ciudad de Louisville, Ken- 
tucky, una convención compuesta de delegados 
representando catorce conferencias del sur. 
Fué presidida por los obispos Soule y Andrew. 
La convención procedió desde luego á organizar 
la "Iglesia Metodista Episcopal del Sur" como 
una rama independiente de la iglesia de Cristo. 
Las doctrinas arminianas, los usos peculiares, 
la Disciplina y la organización eclesiástica del 
metodismo quedaron casi idénticos en ambas 
iglesias. 

La primera Conferencia General de la iglesia 
Metodista Episcopal del Sur se verificó el año 
1846 en la ciudad de Petersburg, Virginia, du- 
rante el mes de mayo. En esa conferencia fue- 
ron electos obispos Guillermo Capers y Eoberto 
Paine. Desde entonces han seguido reuniéndo- 
se nuestras conferencias generales cada cuatro 
años. 



16 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

El sistema de delegados laicos fué adoptado 
por nuestra iglesia el año de 1866. La Confe- 
rencia General adoptó esa representación laica 
tanto para la Conferencia General como para 
las conferencias anuales. Fué abolido el perío- 
do de prueba para la recepción de miembros, y 
se declaró voluntaria en lugar de obligatoria 
la regla relativa á las reuniones de clase. La 
Iglesia Metodista Episcopal del Sur ha conti- 
nuado vigorosamente su obra por todo el terri- 
torio que ocupa, y las tablas estadísticas mues- 
tran un crecimiento rápido y firme en todos los 
departamentos de la iglesia. 

Obispos de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur. 

Alpheus W. Wilson Baltimore, Md. 

Eugene R. Hendrix Kansas City] Mo. 

Joseph S. Key Sherman,' Tex. 

Warren A. Candler Atlanta, Gai 

Henry C. Morrison Leesburg, ' Fia' 

B. Embree Hoss Nashville, Tenn 

James Atkins . . . . Waynesville, N c' 

Collins Denny .... .. Richmond, Va 

John C. Kilgo. Durham.N c 

William B. Murrah. . . . Jackson, M iss 

Walter R. Lambuth. Nashville, Te 

Richard G. Waterhouse. Los Angeles o i 

Edwin D. Mouzon. .San Antonio,' Te 
James H. McCoy Birmingham Al 



HISTORIA DEL METODISMO. 17 

Estadísticas de la Iglesia M. E. del Sur, 1912. 

Predicadores ambulantes . 6,641 

Predicadores locales . . 4,557 

Miembros .. .. 1.914,336 

Maestros de escuelas dominicales ... 129,030 

Alumnos de las escuelas dominicales 1.365,672 

Miembros de las ligas Epworth. .. .. 137,062 
Iglesias . . 16,901 
Casas para ministros. .. 5,365 
Valor total de las iglesias. . .. $46.935,126 
Colectado para misiones exteriores. 411,332 
Colectado para misiones interiores. 356,660 
Colectado especialmente para misiones. 106,765 
Colectado para demandantes de las confe- 
rencias .. .. 279,980 
Colectado para construcción de templos. 198,335 

2 



CAPÍTULO II. 
Artículos de Religión. 



LECCIÓN IV. 
Una vez organizada debidamente la iglesia 
y ocupando sus puestos los funcionarios res- 
pectivos, fueron aprobados los artículos de re- 
ligión que constituyen los fundamentos de su 
credo. Los veinte y cinco artículos de religión 
fueron extractados por el Sr. Wesley de los 
treinta y nueve artículos de la iglesia angli- 
cana. Vamos á presentarlos aquí con sus citas 
bíblicas correspondientes y con las notas indis- 
pensables para explicar el significado y la im- 
portancia de ellos. 

Artículos de Religión. 
El artículo primero se refiere á la fe en la 
Santísima Trinidad y dice así: 

"Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, 
sin cuerpo ni partes; de infinito poder, sabidu- 
ría y bondad ; el Creador y Conservador de todas 
las cosas, así visibles como invisibles. Y en la 
unidad de esta Deidad hay tres personas de una 
(18) 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 19 

misma substancia, poder y eternidad : el Padre, 

el Hijo y el Espíritu Santo." 

Pruebas. — "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios Jeho- 
vá uno es." (Deuteronomio 6.4.) "Un Dios y Padre 
de todos." (Bfesios 4.6.) "Mas Jehová Dios es la Ver- 
dad; él es Dios vivo." (Jeremías 10.10.) "Desde el 
siglo y hasta el siglo, tú eres Dios." (Salmos 90.2.) 
"Dios es Espíritu." (Juan 4.24.) "Porque reinó el Se- 
ñor nuestro Dios todopoderoso." (Revelación 19.6.) "Á 
él, solo Dios sabio, sea gloria." (Romanos Í6.27.) 
"Bueno es Jehová para con todos: y sus misericordias 
sobre todas sus obras." (Salmos 145.9.) "Porque 
tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, 
el Verbo y el Espíritu Santo." (1. a de Juan 5.7.) 

La Biblia no pretende probar la existencia 
de Dios, sino que la da por sentada. "En la 
descripción del edificio solamente se da el nom- 
bre del arquitecto." Se deja á cargo del lector- 
ía investigación de la causa eterna del efecto 
estupendo que se le presenta á la vista. Esto 
constituye una verdad evidente por sí misma. 
El sentido común induce al hombre á creer que 
la existencia de una casa implica un construc- 
tor, la de una pintura implica la de un pintor y 
un reloj presupone un relojero. De un modo 
semejante la existencia del mundo, del sol, la 
luna y las estrellas implica un creador eterno. 



20 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Este universo no pudo haberse creado á sí mis- 
mo ; tal suposición sería una grosera contradic- 
ción, porque implicaría la existencia de algo 
con facultades de crear antes de existir. 

Los atributos naturales de Dios son los si- 
guientes : 

1. Es eterno, no tiene ni principio ni fin. 

2. Es omnipresente, es decir, está en todo 
lugar al mismo tiempo. 

3. Es omnisciente, es decir que todo lo sabe 
en el cielo y en la tierra. 

4. Es omnipotente, puede hacer todo cuanto 
quiere. 

5. Es inmutable, es decir, tiene una naturale- 
za perfecta que no varía jamás. 

(J. Es una unidad absoluta y la esencia de su 
ser es indivisible. 

7. Es también una trinidad que consta del 
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 

Sus atributos morales son: 

1. Dios es amor y por tanto tiene un afecto 
paternal hacia el inundo de la humanidad. 

2. Es santo, estando completamente libre de 
toda clase de pecado y de impurezas. 

:\. Es justo, es decir, da á cada uno una re- 
compensa ó un castigo de acuerdo con sus mere- 
cimientos. 



ARTÍCULOS m RELIGIÓN. 21 

4. Es misericordioso y inclinándose siempre á 
compadecer al miserable y ayudarlo. 

5. Es verdadero, es decir, representa las co- 
sas exactamente como son. 

El artículo II se refiere al Verbo, ó el Hijo de 
Dios, que fué hecho verdadero hombre. 

"El Hijo, que es el Verbo del Padre y verda- 
dero y eterno Dios, de una misma substancia 
con el Padre, tomó la naturaleza humana en 
el seno de la bendita Virgen ; de manera que las 
dos naturalezas eternas y perfectas, á saber, la 
divina y la humana, se unieron juntamente en 
una persona, para no ser jamás separadas, de lo 
que resultó un solo Cristo, verdadero Dios y 
verdadero hombre; que realmente padeció, fué 
crucificado, muerto y sepultado, para reconci- 
liarnos con su Padre y ser sacrificio, no sola- 
mente por la culpa original, sino también por 
todos los pecados actuales de los hombres." 

Pruebas. — "Porque hay un Dios; asimismo un me- 
diador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre." 
(1. a de Timoteo 2.5.) "En el principio ya era el Ver- 
bo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." 
(Juan 1.1.) "Y aquel Verbo fué hecho carne y habitó 
entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del 
Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." 
(Juan 1.14.) "Así que, por cuanto los hijos partici- 



'22 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

paron de carne y sangre, él también participó de lo 
mismo." (Hebreos 2.14.) "El Espíritu Santo vendrá 

sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra." 

(Lucas 1.35.) 

La Biblia enseña que Cristo es Dios. Je- 
sucristo es Dios, es el Verbo, ó la palabra. "En 
el principio ya era el Verbo.'' (Juan 1.1.) 
'Porque en él habita toda la plenitud de la di- 
vinidad corporalmente." (Colosenses 2.9.) 
%t Porque por él fueron creadas todas las cosas 
que están en los cielos, y que están en la tierra, 
visibles é invisibles, sean tronos, sean dominios, 
sean principados, sean potestades; todo fué 
creado por él y para él. Y él es antes de todas 
las cosas, y por él todas las cosas subsisten. 
. Por cuanto agradó al Padre que en él habi- 
tase toda plenitud:' (Colosenses 1.16, 17, 19.) 
Si Cristo creó el mundo, se sigue necesaria- 
mente que él es mayor que el mundo. El cons- 
tructor de una casa debe ser necesariamente 
mayor que la casa. De este modo se establece 
su preexistencia. Cristo es mayor que el uni- 
verso. El autor es necesariamente más grande 
que la cosa hecha. Es más grande en exten- 
sión y es mayor en poder. Su omnipresencia se 
extiende mmlio más lejos que los límites más 



ARTÍCULOS DÉ HÉLIGlÓN. 23 

apartados de este universo, que es casi incon- 
mensurable. Su omnipotencia es mayor que 
todas las fuerzas de la naturaleza. Pudo calmar 
los vientos que lo barrían todo en el empuje 
salvaje del huracán. Él domina el rayo que 
deshace en mil pedazos al resistente encino ; el 
terremoto que levanta en sus gigantescos hom- 
bros á todo un continente, utilizándolo en li- 
brar de la prisión á Pablo y á Silas. Es el due- 
ño de todas las cosas. La creación le da dere- 
chos irrecusables sobre todas las cosas creadas. 
"Por él todas las cosas fueron creadas." Todas 
las cosas temporales no vienen á ser sino los 
andamios utilizados para construir el gran tem- 
plo de la salvación entre los hombres. 

Jesucristo es también hombre y posee todos 
los característicos normales de la humanidad. 

Pruebas. — "Y aquel Verbo fué hecho carne y habitó 
entre nosotros, lleno de gracia y de verdad." 

(Juan 1.14.) "He aquí que concebirás en tu seno, 
y parirás un hijo, y llamarás su nombre Jesús." 
(Lucas 1.31.) 

Las naturalezas divina y humana están uni- 
das en Cristo. Jesucristo es hombre-Dios, por- 
que es la unión de Dios y el hombre en una 
sola persona. Como hombre dormía en un bar : 



24 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

co; y como Dios calmó la furiosa tempestad. 
Como hombre tuvo hambre; como Dios multi- 
plicó los ciuco panes para alimentar cinco mil 
personas. Como hombre lloró sobre la tumba de 
Lázaro; como Dios lo levantó de entre los muer- 
tos. Como hombre sufrió y murió; como Dios 
levantó de la tumba su propio cuerpo. 

De todo esto se sigue que Jesucristo es verda- 
dero Dios y verdadero hombre; y por tanto 
Cristo es un gran mediador entre Dios y el hom- 
bre, siendo el único en el universo que puede 
satisfacer perfectamente todos los requisitos ne- 
cesarios para tal mediación. 

El artículo III se refiere á la resurrección de 
Cristo y dice así : 

"Cristo verdaderamente resucitó de entre los 
muertos y tomó de nuevo su cuerpo y todas las 
cosas que pertenecen á la integridad de la na- 
turaleza humana ; con la cual ascendió al cielo, 
y allí está sentado hasta que vuelva á juzgar á 
todos los hombres en el último día." 

Pruebas.— "É id presto, decid á sus discípulos que 
ha resucitado de los muertos." (Mateo 28.7.) "Mas 
aquel que Dios levantó no vio corrupción." (Actos 
13.37.) "Porque Cristo para esto murió y resucitó y 
volvió ¿i vivir, para ser Señor así de los muertos como 



ÁETÍCULOS DÉ RELIGIÓN. 25 

de los que viven. Porque todos hemos de estar 

ante el tribunal de Cristo." (Romanos 14.9, 10.) 
"Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; pri- 
micias de los que durmieron es hecho." (1. a de Corin- 
tios 15.20.) 

Las pruebas de la resurrección de Cristo son 
numerosísimas. Fué visto vivo cinco veces el 
día de su resurrección : por María Magdalena, 
por otro grupo de mujeres, por Pedro, por dos 
discípulos que iban hacia Emaus y por los once 
apóstoles. Después se presentó ante Tomás en 
una reunión de oración; después fué visto en 
Galilea por siete discípulos y otra vez por más 
de quinientos. Lo reconocieron por muchas 
pruebas infalibles. Él les mostró la seflal de 
sus manos y pies y comió y bebió con sus discí- 
pulos, probando así la realidad de su cuerpo. 
El Espíritu Santo confirmó su fe, porque, cuan- 
do Pedro estaba predicando al Cristo resucita- 
do, "el Espíritu Santo descendió sobre todos los 
que escuchaban la palabra." 

Su resurrección probó su divinidad. Com- 
probó la verdad de su propia predicción : "Des- 
truid este templo, y en tres días lo reedificaré." 
"Yo pongo mi vida para volverla á tomar. 
Tengo poder para ponerla y poder para vol- 
verla á tomar." La resurrección fué la prueba 



26 EL ESCUDÓ DEL METODISTA NOVEL. 

infalible de que era verdadero Mesías. Porque 
ó resucitó por su propio poder (y si así hubiere 
sido, entonces era divino) ó fué levantado de 
entre los muertos por el poder del Padre, y si 
así fuere, entonces Dios puso su sello á su obra, 
porque Dios no habría resucitado á un impos- 
tor. 

LECCIÓN V 

El artículo IV se refiere al Espíritu Santo y 
dice así : 

"El Espíritu Santo, que procede del Padre y 

del Hijo, es de una misma substancia, majestad 

y gloria con el Padre y el Hijo, verdadero y 

eterno Dios." 

Pruebas. — "Bautizándolos en el nombre del Padre 
y del Hijo y del Espíritu Santo." (Mateo 28.19.) 
"Cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guia- 
rá á toda verdad." (Juan 16.13.) "Porque el mismo 
Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos 
hijos de Dios." (Romanos 8.16.) "El Espíritu eter- 
no." (Hebreos 9.14.) "Los santos hombres de Dios 
hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo." (2.° 
de Pedro 1.21.) 

El artículo anterior con las citas bíblicas co- 
rrespondientes nos enseñan que el Espíritu San- 
to es una persona divina distinta del Padre v 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 27 

del Hijo. Procede del Padre y del Hijo y por 
tanto no puede ser ni uno ni otro ; sin embargo, 
está asociado con el Padre y el Hijo en la obra 
divina de la creación y conservación de todas 
las cosas. "Cuando viniere el Consolador, el 
cual yo os enviaré del Padre, . él dará 

testimonio de mí." 

El Espíritu Santo es llamado Dios. "Y dijo 
Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás 
tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo? 
No has mentido á los hombres, sino á 
Dios." (Actos 5.3, 4.) Se le llama eterno (He- 
breos 9.14), omnipresente (Salmos 139.7), om- 
nisciente (1. a de Corintios 2.10). Se le atribuye 
sabiduría (Efesios 1.17), poder creador (Job 
33.4) é inspiración (1. a de Pedro 1.10, 11). 

En las Escrituras del Antiguo Testamento se 
ensena el ministerio del Espíritu Santo : "Haga- 
mos al hombre á nuestra imagen." "Y el Espí- 
ritu de Dios se movía por sobre la haz de las 
aguas." El Espíritu de Dios es creador: "El 
Espíritu de Dios me ha hecho, y el aliento del 
Altísimo me ha dado vida." En la providen- 
cia no aparece menos activo: "Mi Espíritu no 
siempre luchará con el hombre." Es omnipre- 
sente : "¿ Adonde me iré de tu Espíritu ?" 



28 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

El artículo V se refiere á la suficiencia de la 
Hagrada Escritura para la salvación y dice así : 

"La Sagrada Escritura contiene todas las 
cosas necesarias para la salvación; de modo 
que no debe exigirse que hombre alguno reciba 
como artículo de fe, ni considere como requisito 
necesario para la salvación, nada que en ella no 
se lea ni por ella se pruebe. Bajo el nombre 
de la Sagrada Escritura entendemos aquellos 
libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testa- 
mento de cuya autoridad nunca ha existido du- 
da en la iglesia." 

"Los nombres de los libros canónicos son los 
siguientes: 

"(íénesis, Éxodo, Levítico, Números, Deute- 
ronomio, Josué, Jueces, Ruth, el Libro Primero 
de Samuel, el Libro Segundo de Samuel el 
Libro Primero de Reyes, el Libro Segundo de 
Reyes, el Libro Primero de las Crónicas, el Li- 
bro Segundo de las Crónicas, el Libro de Es- 
dras, el Libro de Nehemíns, el Libro de Esther, 
el Libro de Job, los Salmos, los Proverbios el 
Eclesiaslés ó Predicador, los Cantares de Salo- 
món, los cuatro profetas mayores y los doce 
profetas menores. Recibimos y contamos por 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 29 

canónicos todos los libros del Nuevo Testamento 
que son recibidos comunmente." 

Pruebas. — "La ley de Jehová es perfecta, que vuelve 
el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio 
al pequeño." (Salmos 19.7.) "Escudriñad las Escri- 
turas; porque á vosotros os parece que en ellas tenéis 
la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de 
mí." (Juan 5.39.) "Y que desde la niñez has sabido 
las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer 
sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús." 
(2. a de Timoteo 3.15.) "Toda Escritura es inspirada 
divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para 
corregir, para instituir en justicia." (2. u de Timoteo 
3.16.) "Recibid con mansedumbre la palabra ingeri- 
da en vosotros, la cual puede hacer salvas vuestras 
almas." (Santiago 1.21.) 

Este artículo enseña que se debe apelar á 
la Biblia para la decisión final de todas las 
cuestiones de fe y de práctica. Es la regla de fe 
y de práctica. "La Biblia es la religión de los 
protestantes." Pero la iglesia católica enseña 
que "la Escritura y la tradición explicadas por 
el clero católico son la regla de fe." Las bulas 
de los papas, que ocupan ocho volúmenes, las 
decretales, las decisiones de los concilios, los 
Acta Sanctorum, contenidos en noventa volúme- 
nes, un cúmulo ilimitado de tradiciones verba- 



30 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

les que se lian venido acumulando como despo- 
jo de árboles en la avenida de un rio desde el 
comienzo de la era cristiana hasta nuestros 
días, todas estas gravosas invenciones humanas 
añadidas á la Biblia constituyen la regla católi- 
ca de fe. El concilio de Trento decretó que es- 
tas tradiciones, tanto escritas como orales, son 
de autoridad igual á la de la Biblia y el que lo 
negare será maldito. Pero el metodismo en ar- 
monía con todo el protestantismo ensena que 
"la Sagrada Escritura contiene todas las cosas 
necesarias para la salvación." 

Los católicos romanos se oponen á la lectura 
privada de la Biblia, calificándola de pecado. 
Pero nosotros sostenemos que las verdades de 
la Biblia se dirigen á todos, que son compren- 
sibles para todos, y por tanto creemos que el 
mandamiento ''escudriñad las Escrituras" es 
igualmente obligatorio para todos. 

"La Palabra de Dios es el libro del pueblo 
común; es el libro del obrero, es el libro del 
niño, es el libro del esclavo, es el libro de todo 
ser humillado y oprimido; es el libro que lleva 
consigo la levadura del alma de Dios; es el li- 
bro que tiende á hacer al hombre más grande, 
mejor y más amable y á socorrerlo durante toda 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 31 

su vida. Y ¿suponéis que habrá de perderse en 
el mundo? Cuando la Biblia desaparezca del 
mundo, será porque ya no haya hombres que es- 
tén en dificultades y sufriendo necesidades, no 
habrá seres oprimidos que reclamen libertad, 
ni seres que vivan en tinieblas y necesiten luz, 
ni hambrientos que demanden alimento, ni pe- 
cadores que necesiten misericordia, ni perdidos 
para quienes sea necesaria la salvación de Dios. 
Por tanto, consideremos la Palabra de Dios co- 
mo si fuera un buen amigo y estrechémosla con- 
tra nuestro corazón y hagámosla nuestro conse- 
jero y nuestro guía, lámpara á nuestros pies y 
luz en nuestro camino. Usadla como Dios quie- 
re que sea usada: como el alimento y el gozo 
del alma, y vendrá á ser el descanso para vues- 
tra vida." 

LECCIÓN VI 

El artículo VI se refiere al Antiguo Testa- 
mento y dice así : 

a El Antiguo Testamento no es contrario al 
Nuevo ; puesto que en ambos, Antiguo y Nuevo, 
se ofrece vida eterna al género humano por 
Cristo, que es el único mediador entre Dios y el 
hombre, siendo él Dios y hombre. Por lo cual 
no se debe escuchar á los que pretenden enseñar 



32 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que los antiguos patriarcas solamente tenían 
su esperanza puesta en promesas transitorias. 
Aunque la ley que Dios dio por medio de Moi- 
sés, en lo tocante á ceremonias y ritos, no obli- 
ga á los cristianos ni deben recibirse necesaria- 
mente sus preceptos civiles en ningún Estado ; 
no obstante, ningún cristiano absolutamente 
está exento de la obediencia de los preceptos 
que se llaman morales." 

Pruebas. — "Y comenzando desde Moisés, y de todos 
los profetas, declarábales esto en todas las Escrituras 
que de él hablaban. Y les dijo: Estas son las 

palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que 
era necesario que se cumpliesen todas las cosas que 
están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los pro- 
fetas, y en los Salmos." (Lucas 24.27, 44.) "No pen- 
séis que he venido para abrogar la ley ó los profe- 
tas: no he venido para abrogar, sino á cumplir." 
(Mateo 5.17.) 

La armonía entre el Antiguo y el Nuevo Tes- 
lamento aparece claramente en el hecho de que 
Cristo y sus apóstoles citaban frecuentemente 
el primero. Algunos escritores han hecho ver 
que hay como noventa citas del Antiguo Testa- 
mento en las enseñanzas de Cristo. Para pro- 
bar la resurrección contra las enseñanzas de los 
saduceos citó Cristo á Éxodo 3.(5; para probar 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 33 

la institución primitiva del matrimonio se refi- 
rió á Génesis 1.27; para contestar la pregunta 
relativa al mayor de los mandamientos citó 
Deuteronomio 6.5 ; para hacer ver que el hijo de 
David era el Señor de David recitó Salmos 110.1 ; 
y fundándose en Isaías 61.1, predicó un sermón. 
Hay otras muchas citas además de éstas, y hay 
alusiones en los discursos de nuestro Señor á 
Jonás como tipo de la resurrección ; á la serpien- 
te de metal, al agua viva y al maná del desier- 
to, á Abel, á Noé, á Abraham, á Lot, á Salomón, 
á Moisés, á Elias y á Daniel. Cuando fué ten- 
tado por el diablo, su gran arma defensiva fué : 
"escrito está." Se ve claro que Cristo estudió 
el Antiguo Testamento con cuidado y devoción, 
haciendo aplicaciones constantes en sus ense- 
ñanzas de las verdades que allí se hallan. "Los 
dos testamentos, el Antiguo y el Nuevo, como 
los dos senos de una misma madre, contienen la 
misma leche." El río de la salvación se origi- 
nó en las montanas de Judea y descendió á las 
planicies del evangelio y á semejanza del Nilo, 
esparcía belleza y fertilidad á través de todo su 
curso ondulante y profundizador. 

El artículo VII se refiere al pecado original, 



34 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

ó de nacimiento, y está condensado en las si- 
guientes palabras: 

kk El pecado original no consiste, como falsa- 
mente aseveran los pelagianos, en la imitación 
de Adán ; sino que es la corrupción de la natu- 
raleza de todo hombre que es engendrado natu- 
ralmente de la estirpe de Adán; por lo cual el 
hombre dista muchísimo de la justicia original 
y es por su misma naturaleza inclinado al mal, 
y esto de continuo.'' 

Pruebas. — "Así como el pecado entró en el mundo 
por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte 
así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron." 
(Romanos 5.12.) "Porque como por la desobediencia 
de un hombre los muchos fueron constituidos peca- 
dores." (Romanos 5.19.) "He aquí, en maldad he 
sido formado, y en pecado me concibió mi madre." 
(Salmos 51.5.) "Y éramos por naturaleza hijos de 
ira, también como los demás." (Efesios 2.3.) 

Los pelagianos sostenían la doctrina de que 
los niños nacen puros é inocentes y de que se 
corrompen por la influencia exterior, imitando 
ó siguiendo el mal ejemplo ó por la mala educa- 
ción ó las corrompidas costumbres de la socie- 
dad. 

La idea ortodoxa es que esta corrupción in- 
nata se deriva de una paternidad pecaminosa, en 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 35 

cuya pérdida de pureza queda comprendida toda 
la posteridad. Esta idea representa la depra- 
vación de la naturaleza humana procedente de 
las leyes de la descendencia natural; los niños 
heredan de sus padres una naturaleza corrompi- 
da, propensa al mal y por cuya influencia se pre- 
cipitan fácilmente á la vida pública de pecado. 
Adán "engendró un hijo á su semejanza." (Gé- 
nesis 5.3. ) "He aquí, en maldad he sido formado, 
y en pecado me concibió mi madre." (Salmos 
51.5.) "Porque de dentro, del corazón de los 
hombres, salen los malos pensamientos." (Mar- 
cos 7.21.) En estos y otros pasajes se funda la 
doctrina del pecado original. No hay nada 
irracional en esta doctrina, porque es bien sa- 
bido que el hombre transmite enfermedades 
físicas y peculiaridades mentales á sus hijos. 
Los individuos que carecen de honradez gene- 
ralmente tienen hijos que se distinguen por la 
misma tendencia. Los ladrones tienen hijos la- 
drones; los asesinos transmiten su tendencia 
criminal á sus vastagos ; los hijos de los ebrios 
se inclinan á la embriaguez, y los locos propa- 
gan la locura. 

La expiación de Cristo trae á los niños los si- 



36 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

íruientes beneficios : "Los beneficios de la muerte 
de Cristo son coextensivos con el pecado de 
Adán (Romanos 5.18) ; por tanto todos los niños 
que mueren en la infancia participan del don 
gratuito." "Los niños no nacen realmente justi- 
ficados, ni son capaces de aceptar voluntaria- 
mente los beneficios del don gratuito que son 
necesarios cuando se trata de adultos ; pero por 
otra parte no pueden rechazarlos, y es por el re- 
chazamiento de ellos que los adultos perecen. El 
procedimiento por el cual se comunica la gracia 
á los niños no fué revelado. Indudablemente 
que se diferencia del medio empleado para 
comunicarla á los adultos." — Watson. "Na- 
cen en el mundo los niños con una relación 
hacia el reino moral de Dios adquirida por la 
expiación de tal naturaleza que son sujetos pro- 
pios de la gracia regeneradora de Dios, y los 
que mueren en la infancia entran en posesión 
completa de todas estas bendiciones. Puedeu 
ser ahora preparados y admitidos al reino por 
la gracia de Dios. Esto se ve evidentemente 
clan» por las palabras de nuestro Señor: "Dejad 
á los niños que vengan á mí y no se los impidáis, 
porque de ellos es el reino de los cielos." — El 
J)r. Raymond. 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 37 

En cuanto á la época en que los niños se 
convierten Cristo dice así: "Á menos que os 
convirtáis y os hagáis como niños, no entraréis 
en el reino de los cielos." Nosotros invertimos 
esta declaración. Al referirnos á los niños deci- 
mos, así: "Á menos que os hagáis como hombres 
y os convirtáis." La viña no necesita guiar en el 
suelo hasta los diez años para ser entonces colo- 
cada en las rejas. El único medio de obtener 
buenos duraznos consiste en cortar el renuevo 
que ha salido del hueso é injertar un nuevo ta- 
llo. En el reino de Dios los mejores frutos 
son los que proceden de la planta que se ha 
desarrollado de la semilla misma. El hijo no 
necesita andar errante lejos de la casa de su 
padre, malgastando sus bienes, viviendo perdi- 
damente hasta llegar á comer las cascaras que 
sirven de alimento á los cerdos, para poder ser 
'aceptable á su padre y poder recibir el mejor 
vestido, el anillo y el becerro cebado. El in- 
conmensurable amor de Dios nos da esta gracia 
infinita no porque hayamos andado errantes, 
sino á pesar de esta clase de vida. ¿Qué edad 
deberá tener el capullo para poder recibir la 
vida que lo ponga en condiciones de florecer? 



38 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Pero las leyes normales de Dios requieren capu- 
llos y flores en cada ramo. 



LECCIÓN VIL 
El artículo VIII se refiere al libre albedrío 
y dice así : 

u La condición del hombre después de la caída 
de Adán es tal que ni puede convertirse ni pre- 
pararse á sí mismo, con su fuerza y obras na- 
turales, á la fe é invocación de Dios ; por tanto 
no tenemos poder para hacer buenas obras, agra- 
dables y aceptas á Dios, sin la gracia de Dios 
por Jesucristo, que nos prevenga para que 
tengamos buena voluntad y obre con nosotros 
cuando tenemos esa buena voluntad." 

Pruebas. — "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: 
el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto: 
(porque sin mí nada podéis hacer)." (Juan 15.5.) 
"Porque Cristo, cuando aún éramos flacos, á su tiem- 
po murió por los impíos." (Romanos 5.6.) "Y de ella 
recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros* 
delitos y pecados." (Efesios 2.1.) 

El término "prevenga" significa en este ar- 
tículo guiar y ayudar. 

El hombre es convencido y convertido por el 
poder del Espíritu Santo; pero la voluntad del 
hombre debe cooperar en la obra. El Espíritu 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 39 

divino es como el corazón de la madre: es in- 
finito y universal. Es el alma maternal del 
universo, con poder infinito, con dulzura, belle- 
za y gloria, alumbrando sobre todos los hom- 
bres, buenos y malos, altos y bajos, ignorantes 
y educados, y estimulándolos para que sean 
mejores, más nobles y más elevados; y cuando 
algún hombre acepta la influencia del Espíritu 
divino y coopera con ella, en ese mismo momen- 
to es hecha la obra por el estímulo de Dios 
obrando juntamente con la energía práctica y 
la voluntad del alma humana. 

El hombre debe cooperar con el Espíritu para 
obrar su salvación. "Obrad vuestra propia salud 
con temblor y temor, porque Dios es el que en 
vosotros obra así el querer como el hacer según 
su buena voluntad." El Espíritu divino es at- 
mosférico y se hace personal cuando alguna per- 
sona desea apropiárselo. La luz del sol lleva 
en sí todos los frutos; pero no podemos sacar 
de ella ninguna cosa hasta que esa luz sea apro- 
piada por alguna raíz ó por alguna hoja ó por 
alguna inflorescencia ó por algo que crezca en 
la tierra. La luz del sol no tiene en el desier- 
to de Sahara ni trigo ni maíz. Estos granos 
sólo se hallan en los campos en donde se siem- 



40 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

bran las semillas y en donde la naturaleza de la 
semilla obre juntamente con la luz y en donde 
la tierra sea calentada y estimulada por el calor 
y la humedad. La influencia divina obra en 
el hombre para querer y obrar según su natu- 
raleza, según las leyes mismas de su organiza- 
ción; y cuando un hombre se convierte, viene 
á ser tanto por la influencia divina como por el 
ejercicio de sus propias energías, es decir, am- 
bos cooperan en la obra. Es una obra unitaria 
aunque complexa. 

El artículo IX se refiere á la justificación- 
del hombre: 

"Somos reputados justos delante de Dios so- 
lamente por los méritos de nuestro Señor y Sal- 
vador Jesucristo, por la fe y no por nuestras 
propias obras ó merecimientos; por tanto es 
doctrina muy saludable y muy llena de consue- 
lo la de que somos justificados solamente por 
la fe." 

Pruebas.— "Porque por gracia sois salvos por la fe; 
y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por 
obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2.8, 9.) 
"Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe 
sin las obras de la ley." (Romanos 3.28.) "Justifica- 
dos pues por la fe, tenemos paz para con Dios por 
medio de nuestro Señor Jesucristo." (Romanos 5.1.) 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 4:1 

En este artículo se enseñan las doctrinas si- 
guientes : 

1. Que la causa que origina la justificación 
es el amor libre y espontáneo de Dios. "Por- 
que de tal manera amó Dios al mundo que ha 
dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel 
que en él cree no se pierda, mas tenga vida 
eterna." 

2. La base meritoria del perdón es la expia- 
ción de Jesucristo. Somos "justificados por su 
sangre," "reconciliados con Dios por la muerte 
de su Hijo." Cristo "sufrió una vez por los 
pecados." 

3. La fe personal es la causa instrumental 
de la justificación. Se alcanza por medio de la 
fe. "Somos justificados por la fe." La fe que 
salva excluye las obras como base de la justifi- 
cación. No es los méritos de la fe misma, sino 
sólo por la fe, que comprende y se apropia los 
méritos de Cristo. La fe es la mano que reci- 
be el don de la salvación. 

Resultados : 1.° Restauración al favor divino. 
"Tenemos paz para con Dios." 2.° Adopción en 
la familia de Dios. "Y si hijos, también herede- 
ros, herederos de Dios." "Y á los que justifica 
también glorifica." 



42 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

LECCIÓN VIII. 
El artículo X se refiere á, las buenas obras y 

dice así : 

"Aunque las buenas obras, que son los frutos 
de la fe y se siguen á la justificación, no pue- 
den expiar nuestros pecados ni soportar la se- 
veridad del juicio divino, son,, no obstante, 
agradables y aceptas á Dios en Cristo y nacen 
de una verdadera y viva fe ; de manera que por 
ellas puede conocerse la fe viva tan evidente- 
mente como se juzga del árbol por su fruto." 

Pruebas. — "Porque por las obras de la ley ninguna 
carne se justificará delante de él." (Romanos 3.20.) 
"No por obras de justicia que nosotros habíamos he- 
cho, mas por su misericordia nos salvó." (Tito 3.5.) 
"Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que 
os mando." (Juan 15.14.) "Bienaventurados los que 
guardan sus mandamientos; para que su potencia sea 
en el árbol de la vida y que entren por las puertas 
en la ciudad." (Revelación 22.14.) "Pero alguno 
dirá: tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu 
fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 
La fe sin las obras es muerta." (Santiago 
2.18, 20. Véase la parábola de los talentos, Mateo 
25.14.) 

En cuanto á la fe y las buenas obras la Bi- 
blia ensena claramente que la fe en Cristo es la 



ARTÍCULOS 'DE RELIGIÓN. 43 

base de la salvación, pero que las buenas obras 
son la medida de nuestra recompensa. Salvos 
por la fe y preservados por las buenas obras es 
la verdadera doctrina. Las buenas obras pue- 
den ser definidas como "buenos móviles origi- 
nando buenas acciones." Las buenas obras 
son la expresión externa de los buenos senti- 
mientos. La gracia en el corazón es la fuente ; 
las buenas obras son las corrientes que de ella 
fluyen. El amor y las buenas obras son la fuen- 
te y la corriente, y en proporción al contenido 
del lago de la gracia que exista en el corazón 
será la grandeza, hermosura y fertilidad de los 
ríos de buenas obras que fluyan de aquél. Una 
fuente mezquina producirá una corriente tam- 
bién mezquina. 

Este artículo condena enérgicamente la doc- 
trina católica romana de las buenas obras, 
á las que se atribuye virtud expiatoria. Así 
fué como se ensenó que cuando el hombre hacía 
peregrinaciones, cuando se sujetaba á una se- 
rie de ayunos, cuando hacía donativos, cuando 
repetía el credo, el Ave María, el Padre Nues- 
tro; todas estas cosas se le acreditaban como 
valores que equilibraban sus malas acciones. 
Con toda falsedad suponían que la religión era 



44 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

un simple negocio que se manejaba como las 
operaciones de un establecimiento mercantil, en 
donde se lleva cuenta y razón de los débitos y 

los créditos. 

LECCIÓN IX. 

El articulo XI se refiere á las obras de su- 
pererogación y dice asi : 

"Obras voluntarias no comprendidas en los 
mandamientos divinos, llamadas obras de su- 
pererogación, no pueden enseñarse sin arrogan- 
cia é impiedad; porque por ellas declaran los 
hombres que no solamente rinden á Dios todo 
cuanto están obligados á hacer, sino que por 
amor de él hacen más de lo que en deber rigu- 
roso les es requerido, siendo así que Cristo cla- 
ramente dice: Cuando hubiereis hecho todo lo 
que os es mandado, decid: Siervos inútiles so- 
mos." 

Pruebas. — "¿Tiene su contentamiento el Omnipo- 
tente en que tú seas justificado? ó ¿viénele algún pro- 
vecho de que tú hagas perfectos tus caminos?" (Job 
22.!!.) "Así también vosotros, cuando hubiereis hecho 
todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles 
somos; porque lo que debíamos hacer hicimos." (Lu- 
cas 17.10.) 

En este artículo se condena el error de la 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 45 

iglesia católica que dice así: "Hay un inmenso 
tesoro de méritos compuesto por los actos pia- 
dosos de los santos que han verificado además 
de lo que se requería para su propia salvación 
y que eran aplicables al bien de otros." Pero la 
Biblia ensena que el círculo del deber abarca 
toda la habilidad del hombre, y por tanto no 
deja lugar para las obras de supererogación. 
De la doctrina de supererogación se originó 
el sistema depravado de vender indulgencias 
para cometer pecados, lo que conmovió de tal 
modo á Lutero que lo hizo principiar y desarro- 
llar la gran obra de la reformación en Alema- 
nia. 

El artículo XII se refiere al pecado después 
de la justificación y dice así: 

"No todo pecado voluntariamente cometido 
después de la justificación es el pecado contra 
el Espíritu Santo é irremisible. Por lo cual, á 
los que han caído en el pecado después de su 
justificación, no se les debe negar el privilegio 
del arrepentimiento. Después de haber recibi- 
do el Espíritu Santo, podemos apartarnos de 
la gracia concedida y caer en el pecado; pero, 
por la gracia de Dios, levantarnos de nuevo y 
enmendar nuestras vidas. Por lo tanto, son 



46 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

condenables los que dicen que ya no pueden 
pecar más mientras vivan ó que niegan la posi- 
bilidad del perdón á los verdaderamente arre- 
pentidos." 

Pruebas. — "Convertios, hijos rebeldes; sanaré vues- 
tras rebeliones." (Jeremías 3.22.) "Hijitos míos, 
estas cosas os escribo para que no pequéis: y si algu- 
no hubiere pecado, abogado tenemos para con el Pa- 
dre, á Jesucristo el justo." (1. a de Juan 2.1.) "Si 
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para 
que nos perdone nuestros pecados." (1. a de Juan 
1.9.) "Recuerda por tanto de donde has caído, y arre- 
piéntete y haz las primeras obras." (Revelación 2.5.) 

Este artículo condena el dogma que algunos 
enseñaban antiguamente, que todo pecado co- 
metido después de la justificación es contra el 
Espíritu Santo. 

El pecado contra el Espíritu Santo consiste 
en atribuir á una agencia diabólica las obras 
milagrosas de Cristo. Los escribas decían : 
"Este [(-listo] tiene á Beelzebub, y por el prín- 
cipe de los demonios echa fuera demonios." 
Y Cristo dice, comentando esta acusación: u mas 
la blasfemia contra el Espíritu no será perdo- 
nada, porque decían : Tiene espíritu in- 
mundo." El pecado imperdonable viene á ser 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 4:7 

aquel grado de perversidad j arraigada malig- 
nidad que endurece el corazón sin ser resultado 
de ignorancia, sino de una oposición perseve- 
rante, deliberada y sistemática á verdades cla- 
ramente demostradas é inequívocas. 

El estado moral de estos pecadores es verdade- 
ramente lastimoso. Han llegado á tal estado de 
depravación moral que ni piden ni aceptan el 
perdón según las condiciones del evangelio. Esta 
condición contra el perdón reside en el hombre y 
no en la falta de voluntad de parte de Dios pa- 
ra perdonar. La señal de esta condición es una 
completa insensibilidad moral. En dondequie- 
ra que existe suficiente sensibilidad espiritual 
para hacer al hombre temer el haber cometido 
ese pecado se verá una prueba de que no lo ha 
cometido. 

LECCIÓN X. 

El artículo XIII se refiere á la iglesia. Dice 
así: 

"La iglesia visible de Cristo es una congre- 
gación de hombres fieles, en la cual se predica 
la palabra de Dios en su pureza y se adminis- 
tran los sacramentos debidamente, conforme á 
la institución de Cristo, en todas aquellas cosas 



¿8 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que de necesidad para ellos mismos se requie- 
ren." 

Pruebas. — "A la iglesia de Dios, santificados 

en Cristo Jesús, llamados santos; y á todos los que 
invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo en 
cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro." (1. a de 
Corintios 1.2.) "Y él mismo dio unos ciertamente 
apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; 
y otros, pastores y doctores; para perfección de los 
santos, para la obra del ministerio, para edificación 
del cuerpo de Cristo." (Efesios 4.11, 12.) 

En la anterior definición de iglesia evangé- 
lica quedan comprendidos los siguientes cua- 
tro puntos fundamentales: (1) Una congrega- 
ción de fieles; (2) el reconocimiento de la 
Jíiblia ó de la verdadera palabra de Dios como 
la regla de fe y práctica; (3) el reconocimiento 
del ministerio viviente para predicar y explicar 
esta palabra; (4) los sacramentos (el bautismo 
y la cena del Señor) propiamente administra- 
dos. Estos puntos son las cuatro piedras angu- 
lares de la iglesia que Cristo estableció sobre la 
roca de su propio carácter divino. La definición 
está en perfecta armonía con los elementos que 
aparecen en la iglesia apostólica como aparece 
descrita en los Actos de los Apóstoles, v en 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 49 

virtud de ella los metodistas reconocen á todas 
las demás denominaciones que se ajustan á esta 
definición como iglesias evangélicas. 

El exclusivismo de algunas denominaciones 
procede de una falsa definición de iglesia evan- 
gélica. Como ejemplo citaremos una definición 
de iglesia dada por una autoridad católica ro- 
mana: "Es una compañía de cristianos unidos 
por la profesión de la misma fe y por comulgar 
con los mismos sacramentos, sujeta al gobierno 
de pastores legales y especialmente del obispo 
como el único vicario de Cristo en la tierra." 
Aquí se constituye la supremacía del Papa en 
elemento esencial de una iglesia evangélica. En 
consecuencia, tendría que seguirse lógicamente 
que la iglesia católica es la única iglesia ver- 
dadera. De aquí procede el fanatismo romano. 
Los bautistas la definen así: "Una iglesia visi- 
ble de Cristo es una congregación de creyen- 
tes bautizados [sumergidos]," etc. Esta defini- 
ción excluye todas las iglesias cuyos miembros 
no se hayan sumergido. De aquí procede el 
exclusivismo de esta denominación. 

Notas. 
1. a El cuerpo entero de creyentes regenera- 



50 EL. ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

dos en todos los tiempos, en la tierra ó en el 
cielo, se denomina la iglesia general. 

Prueba. — "Por esta causa doblo mis rodillas al Pa- 
dre de nuestro Señor Jesucristo, del cual es nombrado 
toda la parentela en los cielos y en la tierra." (Efe- 
sios 3.14, 15.) 

2. a El conjunto de personas, grandes ó peque- 
ñas, bautizadas ó no bautizadas, en países pa- 
ganos ó cristianos, bien sean miembros ó no de 
una iglesia organizada, que estén en un estado 
de salvación ó de justificación, constituye la 
iglesia invisible. 

Prueba. — "Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: 
Por verdad hallo que Dios no hace acepción de per- 
sonas, sino de cualquiera nación, que le teme y obra 
justicia, se agrada." (Actos 10.34, 35.) 

3. a Las personas convertidas que se hallen 
combatiendo en la tierra contra el mal constitu- 
yen la iglesia militante; mientras que las que 
ya se hallen salvas en el cielo forman la iglesia 
triunfante. 

El artículo XIV, que se refiere al purgatorio, 
dice : 

"Las doctrinas romanas concernientes el pur- 
gatorio, indulgencias, veneración y adoración, 
tanto de las imágenes como de las reliquias, y 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 51 

á la invocación de los santos son patrañas y 
puras invenciones, que no se fundan en ningún 
testimonio de la Escritura, antes bien repugnan 
á la Palabra de Dios." 

Pruebas. — "¿Quién puede perdonar pecados sino 
sólo Dios?" (Marcos 2.7.) "No te harás imagen." 
(Éxodo 20.4.) "Al Señor tu Dios adorarás, y á él solo 
servirás." (Mateo 4.10.) 

Este artículo condena un grupo de errores 
católico romanos. El primero es el del purga- 
torio. La doctrina del purgatorio romano im- 
plica una segunda prueba para ciertas perso- 
nas. Pero la Biblia enseña que no hay segunda 
prueba después de la muerte. "Al lugar que 
el árbol cayere allí quedará." (Eclesiastés 
11.3.) "El que es injusto, sea injusto todavía: 
y el que es sucio, ensucíese todavía." (Revela- 
ción 22.11.) "Todo lo que el hombre sembrare, 
eso también segará." (Gálatas 6.7.) Somos 
purificados de pecado no mediante el fuego del 
purgatorio, sino por la sangre de Cristo. No 
hay un solo pasaje de la Escritura, debidamen- 
te explicado, que favorezca esta doctrina. El 
segundo error es el supuesto poder de perdonar 
pecados. "¿ Quién puede perdonar pecados sino 
sólo Dios?" (Marcos 2.7 ) El tercero consiste en 



52 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

el culto de las imágenes, que se prohibe termi- 
nantemente. "No te harás imagen." (Éxodo 
20.4) "Y después que hube oído y visto, me pos- 
tré para adorar delante de los pies del ángel que 
me mostraba estas cosas. Y él me dijo: mira 
que no lo hagas : porque yo soy siervo contigo : 
. adora á Dios." (Kevelación 22.8, 9.) El 
cuarto error consiste en orar á los santos que 
ya murieron para que intercedan á favor de las 
personas que aún viven en la tierra. Esta doc- 
trina constituye á los santos en submediadores 
entre Dios y los hombres, cuando la Biblia en- 
seña que "hay un Dios, asimismo un mediador 
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre." 
(1. a de Timoteo 2.5.) 



LECCIÓN XI. 

El articulo XV, que se refiere á hablar en la 
congregación en lengua que entienda el pueblo, 
dice así: 

"Ofrecer oración pública en la iglesia, ó admi- 
nistrar los sacramentos, en una lengua que 
el pueblo no entiende es cosa evidentemente re- 
pugnante tanto á la palabra de Dios como al 
uso de la iglesia primitiva." 

Pruebas.— "Porque el que habla en lenguas no 



ARTÍCULOS Í)E RELIGIÓN. 53 

habla á los hombres, sino á Dios; porque nadie le en- 
tiende." "Pero en la iglesia más quiero hablar cinco 
palabras con mi sentido que diez mil pala- 

bras en lengua desconocida." (1. a de Corintios 14.2, 
19.) 

Este artículo condena justamente la práctica 
de la iglesia católico romana de leer el ritual 
en lengua latina, aunque las congregaciones no 
la entiendan. Es "evidentemente repugnante á 
la palabra de Dios." El emplear una lengua ex- 
traña en las oraciones públicas en la iglesia es 
no solamente contrario al sentido común, sino 
á la costumbre de la iglesia primitiva. El ano 
de 202 D. de C. Orígenes dijo: "Los griegos 
oran á Dios en griego; los romanos, en latín, 
y cada uno en su propio idioma." La práctica 
moderna de cantar oraciones y otras partes del 
servicio religioso es también ininteligible y 
opuesto á un culto razonable. 

El artículo XVI se refiere á los sacramentos 
y dice así: 

"Los sacramentos instituidos por Cristo no 
solamente son señales ó signos de la profesión 
de los cristianos, sino más bien testimonios 
ciertos de la gracia y buena voluntad de Dios 
para con nosotros, por los cuales obra él en 



54 EL ESCUDÓ DEL METODISTA NOVEL. 

nosotros invisiblemente y no sólo aviva núes- 
tra fe en él, sino que también la fortalece y la 
confirma. 

"Dos son los sacramentos ordenados por 
nuestro Señor Jesucristo en el evangelio, á sa- 
ber : el bautismo y la cena del Señor. 

"Los otros cinco, comunmente llamados sa- 
cramentos, es decir: la confirmación, la peni- 
tencia, las órdenes, el matrimonio y la extre- 
maunción, no deben tomarse por sacramentos 
del evangelio, habiendo en parte emanado de 
una viciosa imitación de los apóstoles y siendo 
en parte estados de vida sancionados en la Es- 
critura ; pero que no son de la misma naturale- 
za que el bautismo y la cena del Señor, puesto 
que carecen de todo signo visible ó ceremonia 
ordenada de Dios. 

"Los sacramentos no fueron instituidos por 
Cristo para servir de espectáculo ó ser llevados 
en procesión; sino para que usásemos de ellos 
debidamente. Y sólo en aquellos que los toman 
dignamente producen un efecto saludable ; pero 
los que indignamente los reciben adquieren para 
sí la condenación, como dice Pablo, Primera de 
Corintios 11.20." 

Pruebas.— Cristo ordenó sólo dos sacramentos po- 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 55 

sitivos: el bautismo y la cena del Señor. Véase Mateo 
28.19; 26.26 y 1. a de Corintios 11.23. 

Los cinco sacramentos de la iglesia católica 
son: La confirmación, la penitencia, las sagra- 
das órdenes, el matrimonio y la extremaunción. 

La confirmación es un servicio por medio del 
cual los que han sido bautizados en la infancia 
asumen públicamente las obligaciones del pac- 
to bautismal y confirman y reconocen volunta- 
riamente su calidad de miembros de la iglesia. 
El servicio en sí mismo es bastante propio, pero 
no hasta el grado de dignidad solemne de co- 
locarlo á la misma altura que el bautismo y la 
cena del Señor. Lo mismo puede decirse de las 
sagradas órdenes, ó de la ceremonia de la orde- 
nación de los ministros, y el matrimonio. La 
penitencia romana es un servicio en cuya vir- 
tud concede el sacerdote el perdón de los peca- 
dos cometidos después del bautismo á un peni- 
tente que después de haber pecado haya hecho 
confesión auricular. Este llamado sacramento 
descansa en el supuesto de que el sacerdote tie- 
ne poder de perdonar pecados, lo que el protes- 
tantismo considera como una blasfemia. La 
extremaunción es un servicio que consiste en 
ungir con aceite sagrado á los que estén en ar- 



56 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tículo de muerte, con lo que se cree que los 
pecados son perdonados y que se imparte gracia. 



LECCIÓN XII 

El artículo XVII, que se refiere al bautismo, 
dice así: 

"El bautismo no solamente es un signo de 
profesión ó una nota de distinción con la que s*e 
diferencia los cristianos de los no bautizados; 
sino que es también el signo de la regeneración 
ó renacimiento. El bautismo de los párvulos 
debe de conservarse en la iglesia." 

Pruebas. — "Levántate y bautízate, y lava tus peca- 
dos, invocando su nombre." (Actos 22.16.) "El que 
no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en 
el reino de Dios." (Juan 3.5.) "El que creyere, y 
fuere bautizado, será salvo." (Marcos 16.16.) 

Este artículo considera el bautismo como 
signo de profesión. Es una profesión de fe en 
Jesucristo como el Hijo de Dios. Cuando una 
persona hace profesión de fe, el bautismo es un 
signo de dicha profesión y una prenda de leal- 
tad á Dios y a la iglesia. Es una profesión de 
fe en todas las doctrinas fundamentales de la 
salvación según son ensenadas por Cristo. "He 
aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 



artículos de religión. 57 

Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien 
puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesu- 
cristo es el Hijo de Dios: ... y bautizólo." 
(Actos 8.36-38.) 

El bautismo "es una nota de distinción con 
la que se diferencia los cristianos de los no 
bautizados." Los judíos se distinguían de los 
gentiles por la marca significativa ó bien sea 
por el signo de la circuncisión. En la iglesia 
cristiana el bautismo en el nombre de la Trini- 
dad toma el lugar de la circuncisión. Mediante 
la circuncisión entraba el judío á la iglesia ju- 
daica; por medio del bautismo entramos nos- 
otros á la iglesia cristiana. 

También es un signo de regeneración. El 
agua purificadora es un signo propio del poder 
purificador del Espíritu Santo. 

El artículo XVIII se refiere á la cena del Se- 
ñor y dice así : 

"La cena del Señor no es solamente un signo 
del amor que los cristianos deben tener los unos 
para los otros; sino más bien el sacramento de 
nuestra redención por la muerte de Cristo; de 
modo que para los que recta, debidamente y con 
fe lo reciben el pan que partimos es la partici- 
pación del cuerpo de Cristo, y del mismo modo, 



58 EL ESCUDO DEL METODISTA KOVEL. 

la copa de bendición es la participación de la 

sangre de Cristo. 

kk La transubstanciación, ó mutación de la 
substancia del pan y del vino en la cena del 
Señor, no puede probarse con la Sagrada Es- 
critura ; antes bien repugna á las palabras ter- 
minantes de la Santa Biblia, trastorna la na- 
turaleza del sacramento y ha dado ocasión á 
•muchas supersticiones. 

ík El cuerpo de Jesús se da, se toma y se come 
en la cena sólo de un modo celestial y espiri- 
tual ; y el medio por el cual el cuerpo de Cristo 
se recibe y se come en la cena es la fe, 

"Cristo no ordenó que el sacramento de la 
cena del Señor se reservara, se llevara en pro- 
cesión, se elevara ni se adorara." 

Pruebas. — "Y tomando el pan, habiendo dado gra- 
cias, partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, 
que por vosotros es dado; haced esto en memoria de 
mí. Asimismo también tomó y les dio el vaso, después 
que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo 
pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama." 
(Lucas 22.19, 20.) 

La cena del Señor lleva este nombre porque 
fué instituida en la noche y al terminarse la 
cena pascual. Se le llama sacramento, que quie- 



ARTÍCULOS DU religión. 59 

re decir juramento ó renovación de alianza con 
Cristo. Se le llama eucarestía, que quiere decir 
acción de gracias. "Tomó pan y habiendo dado 
gracias." Es también una comunión con la que 
se expresa compañerismo cristiano. 

Esta cena es conmemorativa. "Haced esto en 
memoria de mí." Vino á ocupar el lugar de la 
pascua, que conmemoraba la liberación de Israel 
de la esclavitud de Egipto. El sufrimiento de 
Cristo libra al mundo de la esclavitud de Sata- 
nás. Un padre de familia conservaba un bono 
cancelado para que su familia lo viera y se die- 
ra cuenta de que había pagado una gran deuda 
mediante grandes sacrificios para hacerlos fe- 
lices. De un modo semejante Cristo ha cance- 
lado una justa reclamación que contra nos- 
otros existía "clavándola en su cruz." Cuando 
su familia celebra la cena del Señor no hace 
sino contemplar el bono cancelado. 

La transubstanciación es un absurdo de la 
iglesia romana. Estando en el cielo en cuerpo 
y alma, á la diestra del trono del Padre, no pue- 
de Cristo estar visible á la vez corporalmente 
en las manos del sacerdote ni estarlo en cen- 
tenares de altares á la vez. La expresión "este 
es mi cuerpo" es un hebraísmo que significa 



60 ÉL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

''esto representa mi cuerpo." Claro se ve que es 
una figura como estas otras: "jo soy la vid," 
"yo soy la puerta/' "yo soy el camino," "las 
siete vacas gordas son siete años." Además, si 
el pan y el Vino fueran realmente transforma- 
dos en el cuerpo y la sangre reales de Cristo, 
¿cómo podrían estas cosas materiales nutrir y 
alimentar el alma, que es substancia espiritual? 
"El espíritu es el que da vida ; la carne de nada 
aprovecha" cuando se trata de alimentar el al- 
ma. Aunque los luteranos renuncian la doctri- 
na de la transubstanciación, creen en la de la 
consubstanciación, que es semejante á la pre- 
sencia real de los católicos. Pero ante el sen- 
tido común tanto la trans como la con son 
igualmente contrarias á la verdad. La doctri- 
na verdadera es esta : un sacramento es una or- 
denanza sagrada instituida por Cristo y en la 
cual mediante signos visibles se representa á 
Cristo y los beneficios del nuevo pacto sellados 
para los creyentes y aplicados á ellos. El sacra- 
mento deberá tomarse de una manera celes- 
tial y espiritual. Sus beneficios dependen de 
la fe del comulgante. El astrónomo no adora 
el telescopio, sino que por medio de él ve á lo 
lejos las estrellas de los cielos. Así el pan y 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 61 

el vino son como un telescopio por medio del 
cual el ojo de la fe contempla á Cristo murien- 
do en la cruz por los pecados del mundo. "Ha- 
ced esto en memoria de mí." 



LECCIÓN XIII. 

El artículo XIX se refiere á las dos especies 
y dice así: 

"La copa del Señor no debe negarse á los 
laicos; sino que ambas partes de la cena del 
Señor, por institución j mandato de Cristo, de- 
ben administrarse igualmente á todos los cris- 
tianos." 

Pruebas. — "Y tomando el vaso, y hechas gracias, se 
los dio, diciendo: Bebed de él todos." (Mateo 26.27.) 
"Porque todas las veces que comiereis este pan, y be- 
biereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta 
que venga. Por tanto pruébese cada uno á sí 

mismo y coma así de aquel pan y beba de aquella 
copa." (1. a de Corintios 11.26, 28.) 

Cristo administró á sus discípulos tanto el 
pan como el vino y ordenó que ambas especies 
fueran ofrecidas al pueblo basta su segunda ve- 
nida. El mandamiento dice: "Bebed de ella 
todos." Indudablemente que Pablo no se esta- 
ba dirigiendo á los clérigos cuando escribió su 



62 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

epístola á la iglesia de Corinto, en la que dice : 
"Por tanto pruébese cada uno á sí mismo y co- 
ma así de aquel pan y beba de aquella copa." 

Este error católico romano procede del error 
más grande aún de la transubstanciación. Los 
papistas enseñan que después de que el pan y 
el vino han sido cambiados en la carne y la 
sangre de Cristo él está completamente como 
un todo ya sea en el pan ó en el vino, y por tan- 
to, cualquiera de los dos que tome el comulgan- 
te, recibe á todo el Señor. Por tanto esta igle- 
sia ha decretado el dar "á los laicos solamente 
una especie." Y el que no crea como esa igle- 
sia se hace acreedor al castigo: "sea maldito." 

El artículo XX se refiere á la única obla- 
ción de Cristo consumada en la cruz. Dice así : 

"La oblación de Cristo, una vez hecha, es la 
perfecta redención, propiciación y satisfacción 
por todos los pecados, así original como actua- 
les, de todo el mundo; y no hay otra satisfac- 
ción por el pecado sino esta únicamente. Por 
tanto el sacrificio de la misa, en el que se dice 
comunmente que el sacerdote ofrece á Cristo 
en remisión de la pena y de la culpa por los 
vivos y los muertos, es fábula blasfema y enga- 
ño pernicioso." 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 63 

Pruebas. — "Así también Cristo fué ofrecido una vez 
para agotar los pecados de muchos." (Hebreos 9.28.) 
"Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre 
los muertos, ya no muere. Porque el haber 

muerto, al pecado murió una vez." (Romanos 6.9, 
10.) "Y en ningún otro hay salud; porque no hay 
otro nombre debajo del cielo dado á los hombres en 
que podamos ser salvos." (Actos 4.12.) "Ya no que- 
da sacrificio por el pecado." (Hebreos 10.26.) "Ha- 
biendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para 
siempre, está sentado á la diestra de Dios. 
Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siem- 
pre á los santificados." (Hebreos 10.12-24.) 

Este artículo condena como fábula obscena 
el dogma de la iglesia católica que afirma que 
Cristo es sacrificado nuevamente por el pecado 
cada vez que se celebra la misa y ensena la 
doctrina protestante de que Cristo hizo una 
sola ofrenda de sí mismo por el pecado y que 
esa ofrenda es perfecta, completa en todos sen- 
tidos y final para siempre. Por tanto "el sacri- 
ficio romano de la misa no está sancionado, si- 
no que se condena completamente en la Epísto- 
la á los Hebreos." 

LECCIÓN XIV. 
El artículo XXI se refiere al matrimonio de 
los ministros y dice así: 

"La ley de Dios no manda á los ministros de 



64 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Jesucristo vivir en estado de celibato ó abste- 
nerse del matrimonio ; les es lícito, pues, como á 
los demás cristianos, contraer matrimonio á su 
discreción, y si así lo juzgaren conducente á 
la piedad." 

Pruebas. — El apóstol Pedro fué casado. "Y vino 
Jesús á casa de Pedro y vio á su suegra echada en 
cama y con fiebre." (Mateo 8.14.) Felipe, el evange- 
lista, "tenía cuatro hijas doncellas, que profetizaban." 
(Actos 21.9.) Pablo dice así: "Conviene, pues, que el 
obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer." 
(l. u de Timoteo 3.2.) "Los diáconos sean maridos de 
una sola mujer." (1. a de Timoteo 3.12.) "¿Ó no tene- 
mos potestad de traer una hermana mujer tam- 
bién como los otros apóstoles?" (1. a de Corintios 9.5.) 

La iglesia romana prohibe á sus ministros 
que se casen ; prohibición que es estrictamente 
acatada. Y la prohibición del matrimonio es 
signo de una iglesia apóstata. (1. a de Timoteo 
4.1-3.) Pero la iglesia romana no sólo prohibe 
á sus clérigos que se casen, sino que ha exalta- 
do el matrimonio de los laicos á la dignidad 
antiescrituraria de sacramento. ¡Qué errores 
tan groseros y absurdos! 

El artículo XXII, que se refiere á los ritos y 
ceremonias de las iglesias, dice así: 

u No es necesario que los ritos y ceremonias 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 65 

sean en todos lugares los mismos, ni del todo 
parecidos; puesto que siempre han sido dife- 
rentes y pueden cambiarse según la diversidad 
de países, tiempos y costumbres, con tal que 
nada se establezca contrario á la Palabra de 
Dios. 

"Cualquiera que, según su propio criterio, 
voluntaria é intencionalmente quebrante de una 
manera abierta los ritos y las ceremonias de 
la iglesia á que pertenece, y que no son contra- 
rios á la Palabra de Dios, mas están instituí- 
dos y aprobados por las autoridades competen- 
tes, debe, para que teman otros hacer lo mismo, 
ser públicamente reprendido como perturbador 
del orden común de la iglesia y que vulnera las 
conciencias de los hermanos débiles. 

"Cualquiera iglesia puede instituir, mudar ó 
abrogar ritos y ceremonias, con tal que todo se 
haga para edificación." 

Pruebas. — "Como libres; y no como teniendo la li- 
bertad por cobertura de malicia, sino como siervos 
de Dios." (I.- de Pedro 2.16.) "Cada uno esté asegu- 
rado en su ánimo." (Romanos 14.5.) "Hágase todo 
para edificación." (1. a de Corintios 14.26.) "Que el 
reino de Dios no es comida ni bebida." (Romanos 
14.17.) 



66 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Este artículo ensena lo siguiente : 

1. Que las doctrinas é instituciones de la reli- 
gión cristiana son positivas é inalterables, mien- 
tras que sus ritos y ceremonias son circuns- 
tanciales. El bautismo puede ser administra- 
do por derramamiento ó inmersión ; las especies 
de la cena del Señor pueden ser recibidas estan- 
do sentado ó de rodillas; las oraciones pueden 
hacerse en público de rodillas ó en pie; pode- 
mos estar de pie ó sentados al cantar,- etc. 

2. Este artículo se opone á los católicos, que 
sostienen que la autoridad de la iglesia es su- 
prema y que cualquier rito impuesto por ella, 
aunque llegue á ser extemporáneo é inútil, cons- 
tituye una obligación suprema é interminable. 
Enseña que, cuando una ceremonia llega á con- 
vertirse en obstáculo para el progreso real de 
la iglesia, debe ponerse á un. lado. Cuando se 
necesiten otras nuevas, deben usarse. La ley 
que se refiere á lo propio debe regir en estos 
asuntos. 

3. Este artículo también enseña que, cuando 
los ritos y ceremonias hayan sido "aprobados 
y decretados" por las autoridades debidas de 
la iglesia, no deben ser infringidos por los parti- 
culares. No se permite á ninguna persona que 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 67 

los haga á un lado por "su juicio privado." 
Con esto se asegura la uniformidad en las cere- 



monias de la iglesia. 



LECCIÓN XV. 

El artículo XXIII se refiere al gobierno civil 
y dice así : 

"En lo concerniente á los asuntos civiles, 
creemos que es el deber de todo cristiano, y es- 
pecialmente de los ministros, someterse á la 
autoridad suprema del país en que residen é 
infundir, por todos los medios loables, obedien- 
cia á las autoridades actuales ; por la que es de 
esperarse que todos los predicadores y miem- 
bros de nuestra iglesia que se hallen bajo algún 
gobierno extranjero se conduzcan como subdi- 
tos pacíficos y amantes del orden." 

Prueba. — "Toda alma se someta á las potestades 
superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y 
las que son de Dios son ordenadas. Porque los 

magistrados no son para temor al que bien hace, sino 
al malo. Porque es ministro de Dios para tu 

bien." (Romanos 13.1-4.) 

El artículo XXIV se refiere á los bienes de 
los cristianos y está expresado con las siguien- 
tes palabras : 



68 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

"Las riquezas y los bienes de los cristianos 
no son comunes en cuanto al derecho, título y 
posesión de los mismos, como falsamente aseve- 
ran algunos. Sin embargo, todos deben, de lo 
que poseen y según sus recursos, dar liberal- 
mente limosnas á los pobres." 

Pruebas.— "No hurtarás." (Éxodo 20.15.) El hur- 
to implica posesión de propiedad. "Al que te pidiere 
dale: y al que quisiere tomar de ti emprestado no 
se lo rehuses." (Mateo 5.42.) Dar y prestar indis- 
pensablemente implican posesión de propiedad. "Mas 
el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su 
hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, 
¿cómo está el amor de Dios en él?" (1. a de Juan 
3.17.) 

Este artículo fué puesto en este lugar para 
los fines siguientes: 

1. Para contrarrestar las enseñanzas de los 
anabaptistas, que, poco tiempo después de la 
reforma luterana, afirmaban que "todas las co- 
sas deben ser comunes entre los fieles." 

2. El caso de comunidad de bienes menciona- 
do en Actos 2.24 no era como la que sostienen 
los comunistas modernos. La de los primitivos 
cristianos era voluntaria, local y temporal. No 
había una división obligatoria de la propiedad. 



AKaríCULOS DE RELIGIÓN. 69 

Pedro le dijo á Ananías: "Reteniéndola, ¿no se 
te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba el precio 
en tu potestad?" Todo lo cual indica que el 
fondo común para fines de beneficencia se for- 
maba con donativos voluntarios. Además, esta 
práctica no era general, sino que estaba confi- 
nada á la iglesia de Jerusalén. 

El artículo XXV, que se refiere al juramento 
del cristiano, dice así : 

"Así como confesamos estar prohibido á los 
cristianos por nuestro Señor Jesucristo y por 
su apóstol Santiago el juramento vano y temera- 
rio, así también juzgamos que la religión cris- 
tiana no prohibe que uno jure cuando lo exige 
el magistrado en causa de fe y caridad, con tal 
que se haga según la enseñanza del profeta, en 
justicia, juicio y verdad." 

Pruebas. — "Y jurarás diciendo: Vive Jehová, con 
verdad, con juicio y con justicia." (Jeremías 4.2.) 
"Porque los hombres ciertamente por el mayor que 
ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el 
juramento para confirmación." (Hebreos 6.16.) "Y 
tornó Jonatán á jurar á David." (1.° de Samuel 
20.17.) "Mas yo llamo á Dios por testigo sobre mi 
alma." (2. a de Corintios 1.23.) 



70 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Nota. 
Los juramentos judiciales son aceptados co- 
mo legales por todos los cristianos exceptuando 
los anabaptistas, que florecieron como por la 
época en que se formuló este artículo, los cuá- 
queros y algunas sectas de menor importan- 
cia. "Aunque se diga que no debemos jurar, 
sin embargo, no recuerdo que conste en ninguna 
parte que no debemos aceptar ó tomar un jura- 
mento de otra persona." — San Augustín. 



CAPÍTULO III. 
Las Reglas Generales. 1 



"Tan sólo una condición se exige previamen- 
te de aquellos que solicitan ser admitidos á 
estas sociedades, y es "el deseo de huir de la 
ira venidera y de salvarse de sus pecados." 
Siempre que esto realmente domine en el alma, 
se dejará ver por sus frutos, y por lo tanto, se 
espera que todos aquellos que continúan sien- 
do miembros de dichas sociedades sigan dando 
evidencias de su deseo de la salvación : 

"Primero, no haciendo daño, evitando toda 
clase de mal, particularmente el que general- 
mente se practica, como: 

2. "Tomar el nombre de Dios en vano. 

3. "Profanar el día del Señor, ya trabajando 
como en otros días, ya comprando ó vendiendo. 

4. "La embriaguez ó el uso de licores espiri- 
tosos, los que no deben usarse sino en caso de 
necesidad. 

*Las reglas generales de las "Sociedades Unidas," 
organizadas por el Sr. Wesley en 1739. 

(71) 



72 EL ESCUDO DEL METODISTA ftOVEL. 

5. "Reñir, armar contiendas y alborotos; lle- 
vando el hermano á otro hermano á los tribu- 
nales; devolviendo mal por mal, injuria por 
injuria; el regatear al comprar ó vender. 

6. "El comprar ó vender efectos que no hayan 
pagado derechos. 

7. "El dar ó tomar cosas con usura, es decir, 
á interés exorbitante. 

8. "Las conversaciones faltas de caridad ó fri- 
volas, particularmente la crítica de los magis- 
trados ó de los ministros. 

9. "Hacer á los demás lo que no quisiéramos 
que ellos nos hiciesen. 

10. "Hacer aquellas cosas que sabemos no 
redundan en la gloria de Dios, como : 

u El usar adornos de oro y vestidos costosos. 

11. "El tomar parte en diversiones que no 
pueden permitirse en el nombre del Señor Je- 
sús. 

12. u Las canciones y Ja lectura de libros que 
no tienden ni conocimiento ó al amor de Dios. 

VA. "Complacencia ó extremada indulgencia 
de sí mismo. 

14. "Acumular tesoros sobre la tierra. 

15. "Pedir prestado sin tener la probabili- 



LAS REGLAS GENERALES. 73 

dad de poder pagar, ó tomar efectos á crédito 
sin la misma probabilidad. 

16. "En segundo lugar, practicando el bien, 
siendo en todo misericordiosos según sus fuer- 
zas y según tengan oportunidad, haciendo toda 
clase de bien á todos los hombres y hasta donde 
fuere posible: 

17. "Á sus cuerpos, según la habilidad que 
Dios les haya concedido, dando de comer al 
hambriento, vistiendo al desnudo, visitando y 
socorriendo á los enfermos y á los presos ; 

18. "Á sus almas, instruyendo, reprendiendo 
ó exhortando á todos aquellos con quienes tie- 
nen trato, hollando bajo sus plantas aquella 
doctrina fanática de que "no tenemos obliga- 
ción de hacer bien á no ser que nuestro corazón 
nos lo dicte." 

19. "Haciendo bien, especialmente á los que 
pertenecen á la familia de la fe, ó á los que an- 
helan pertenecer á ella; dándoles la preferen- 
cia en los empleos, comprando los unos de los 
otros, ayudándose mutuamente en los nego- 
cios; tanto más cuanto que el mundo á los su- 
yos ama, y á los suyos únicamente. 

20. "Practicando toda la diligencia y frugali- 



74: EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

dad posibles á fin de que el evangelio no sea 
vituperado. 

21. "Corriendo gustosos la carrera que les es 
propuesta, negándose á sí mismos y tomando 
diariamente su cruz; listos á sufrir reproches 
por causa de Cristo y á ser como la basura y 
la hez del mundo ; y esperando que los hombres 
digan de ellos toda clase de mal por causa del 
Señor, mintiendo. 

22. "Se espera que todos los que continúan 
siendo miembros de estas sociedades persistan 
en hacer patente su deseo de ser salvos : 

"Tercero: Asistiendo á todas las ordenanzas 
de Dios, tales como: 

23. "El culto público de Dios. 

24. "La dispensación de la Palabra, ya leída 
6 ya explicada. 

25. "La cena del Señor. 

2(1. "La oración privada y de familia. 

27. "El escudriñamiento de la Sagrada Es- 
critura; y 

28. "El ayuno, ó la abstinencia." 



CAPÍTULO IV 
Las Reglas Generales (Continuación). 



LECCIÓN XVI 

LAS REGLAS GENERALES CON CITAS BÍBLICAS Y 

NOTAS. 

La primera regla requiere: "No hacer daño, 
evitar toda clase de mal, particularmente el que 
generalmente se practica." 

Pruebas. — '"Apartaos de toda especie de mal." 
(1. a de Tesalonicenses 5.22.) "Sed, pues, prudentes 
como serpientes, y sencillos como palomas." (Mateo 
10.16.) "Aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bue- 
no." (Romanos 12.9.) 

Nota. 
Nada hay más engañoso que el pecado. Hay 
en los trópicos un árbol denominado el árbol 
de Judas, Sus hermosas flores atraen á las abe- 
jas, que al libarlas mueren instantáneamente. 
Este árbol fatal es semejante al árbol del peca- 
do, que atrae para envenenar y matar. Sed co- 
mo el blanco arminio, que prefiere morir antes 
que manchar su piel blanca y hermosa. Un 

C7ñ\ 



76 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tirano ordenó una vez á uno de sus subditos 
que forjara una fuerte cadena. Cuando la ca- 
dena quedó terminada, el tirano la tomó en sus 
manos y ató con ella de pies y manos al que la 
había hecho y lo arrojó á la prisión. El pecado 
es aquel tirano que ata al pecador y lo arroja á 
las tinieblas de afuera. 

La regla 2 prohibe "tomar el nombre de Dios 
en vano." 

Prueba. — "No tomarás el nombre de Jehová tu 
Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová 
al que tomare su nombre en vano." (Éxodo 20.7.) 

Nota. 
Jurar es una práctica pecaminosa, baja y de- 
gradante. El que jura es como el pez insensato 
cogido en un anzuelo sin carnada. "¿Cuánto 
te paga Satanás porque blasfemes?" "Nada," 
dijo el que blasfemaba. "Muy bien, trabajas 
muy barato: poner á un lado el carácter de 
caballero, cansar disgusto á tus amigos, sufrir 
el remordimiento de tu conciencia, y finalmente 
renunciar á tu alma inmortal, ¡y todo por na- 
da !" El indio salvaje que pisotea hermosas pin- 
turas y brillantes joyas en el lodo no es más de- 
gradado que el hombre que jura, que toma el 



LAS REGLAS GENERALES. 77 

nombre santo, sagrado y reverente del gran 
Dios y lo profana con asquerosos juramentos. 

La regla 3 prohibe "profanar el día del Se- 
ñor, ya trabajando como en otros días, ya com- 
prando ó vendiendo." 

Prueba. — "Acordarte has del día del reposo, para 
santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu 
obra; mas el séptimo día será reposo para Jehová tu 
Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni 
tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu 
extranjero que está dentro de tus puertas: por 

tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó." 
(Éxodo 20.8-11.) 

Nota. 

"Es una bendición el que el domingo esté con- 
sagrado á Dios. No hay nada en que os reco- 
miendo ser más estrictamente escrupulosos que 
en santificar el día de descanso. Con esto quie- 
ro decir no solamente abstenerse de todas las 
diversiones impropias y de todos los negocios 
comunes, sino de emplear el tiempo en conver- 
saciones frivolas, ó hacer ó pagar visitas, que 
entre parientes con frecuencia conducen á una 
pérdida lastimosa de este precioso día. Yo pue- 
do decir con toda verdad que el día de descanso 
ha sido para mí de incalculable valor." — Wil- 
der forcé. 



78 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

La regla 4 prohibe "la embriaguez ó el uso 

de licores espiritosos, los que no deben usarse 

sino en caso de necesidad/' 

Pruebas. — "No estés con los bebedores de vino; 
porque el bebedor y el comilón empobrecerán." 
(Proverbios 23.20, 21.) "El vino hace escarnecedor; 
la cerveza, alborotador; y cualquiera que por ello 
errare no será sabio." (Proverbios 20.1.) "No mires 
al vino cuando rojea: mas al fin como serpiente 

morderá y como basilisco dará dolor." (Proverbios 
23.31, 32.) "¡Ay del que da de beber á sus compa- 
ñeros, que les acercas tu odre y embriagas, para mi- 
rar sus desnudeces!" (Habacuc 2.15.) 

Notas. 

1. a La nueva ley de la Disciplina requiere 
que 'ios miembros se abstengan de la fabrica- 
ción y venta de licores ó bebidas embriagantes.'' 
Como todo el asunto del tráfico de licores está 
tan íntimamente enlazado, la ley considera cul- 
pables á los que se ocupan de su fabricación y 
venta. 

2. a Las fábricas de licores elaboran el veneno, 
y las cantinas lo distribuyen por todo el país. 
Las primeras son la fuente productora, y las 
segundas son los vasos circulatorios del veneno 
líquido. La producción y la circulación de 



LAS REGLAS GENERALES. 79 

licores están íntimamente relacionadas. Las 
fábricas se ocupan en cargar las baterías satá- 
nicas, y los expendios de menudeo y por mayor 
se ocupan de disparar las baterías. Como re- 
sultado tenemos que el campo de batalla de la 
vida está anegado con la sangre de las víctimas. 
Toda fábrica de licores y todo expendio de los 
mismos es una batería mortífera. ¡ Imaginaos 
el gran número de unas y otros que existen! 
Según la estadística oficial, existen en los Es- 
tados Unidos del Norte 8,402 fábricas de lico- 
res y cervecerías y 200,000 cantinas ó expen- 
dios. Bajo la hábil dirección de Satanás, estas 
baterías se cargan y disparan día y noche du- 
rante todo el año, arrojando bombas, granadas 
y otros proyectiles mortíferos en las filas de los 
habitantes del país. En otros países las esta- 
dísticas no hablan con menos elocuencia. Ima- 
ginaos qué gran destrucción se está llevando á 
cabo por todo el mundo. 

La gaceta denominada Presbyterian Review 
publica la siguiente estadística referente á los 
Estados Unidos del Norte : 

Pagado á todos los ministros del evan- 
gelio ,,,,,. $ 25.000,000 



80 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Pagado para manutención de crimina- 
les m . 12.000,000 
Honorarios de litigantes . . . . 35.000,000 
Importación de licores . . 50.000,000 
Sostenimiento de cantinas 1,500.000,000 
Costo total de licores 12,200.000,000 



LECCIÓN XVII. 
La regla 5 prohibe "reñir, armar contiendas 
y alborotos; el regatear al comprar ó vender." 

Pruebas. — "¿De dónde vienen las guerras y los 
pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concu- 
piscencias, las cuales combaten en vuestros miem- 
bros?" (Santiago 4.1.) "Y manifiestas son las obras 
de la carne, que son: enemistades, pleitos, celos, iras, 
contiendas, disensiones, herejías." (Gálatas 5.19, 20.) 
"¿Osa alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir 
á juicio delante de los injustos y no delante de los 
santos?" (1. a de Corintios 6.1.) "No volviendo mal 
por mal, ni maldición por maldición; sino antes, por 
el contrario, bendiciendo." (1. a de Pedro 3.9.) "Sean 
las costumbres vuestras sin avaricia." (Hebreos 
13.5.) "Vuestro sí, sea sí, y vuestro no, sea no, por- 
que no caigáis en condenación." (Santiago 5.12.) 

Xotü. 

Hay caracteres contenciosos, demasiado sen- 
sibles, irascibles, violentos, insultantes, todos 
los cuales son completamente contrarios al espí- 



LAS REGLAS GENERALES. 81 

ritu amable del cristianismo. Así como un te- 
rrón de azúcar endulza una taza de te, así el 
noble espíritu de Cristo dulcifica el carácter del 
hombre. Así como el sol de estío transforma 
la fruta verde y acida en fruta madura y dulce, 
así la gracia que procede del "sol de justicia" 
produce "los frutos del Espíritu," que son 
"amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, 
bondad, fe, mansedumbre, templanza." 

La regla 6 prohibe "comprar ó vender efectos 
que no hayan pagado derechos." 

Pruebas. — "Procurad lo bueno delante de todos los 
hombres." (Romanos 12.17.) "No os defraudéis el 
uno al otro." (1. a de Corintios 7.5.) "Pagad, pues, á 
César lo que es de César." (Mateo 22.21.) "Pagad á 
todos lo que debéis." (Romanos 13.7.) 

Nota. 

El introducir efectos de contrabando, en un 
país es violar las leyes fiscales del gobierno, y 
esto es un pecado que esta regla prohibe. El 
comprar ó vender efectos que se sabe proceden 
del contrabando es considerado como un frau- 
de contra toda ley. Condena también ese vi- 
cio conocido con el nombre de "bloqueo." 

La regla 7 prohibe "el dar ó tomar cosas con 
usura, es decir, á interés exorbitante." 



82 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Pruebas. — "Jehová, ¿quién habitará en tu taberná- 
culo?" "Quien su dinero no dio á usura ni contra el 
inocente tomó cobecho." (Salmos 15.1, 5.) "Que nin- 
guno oprima ni engañe en nada á su hermano." (1. a 
de Tesalonicenses 4.6.) 

Nota. 
La palabra hebrea equivalente á usura sig- 
nifica interés exorbitante. Significa avaricia, 
agudeza, rapacidad, aprovecharse del oprimi- 
do. La práctica que aquí se prohibe es la que 
consiste en recibir más por un préstamo de di- 
nero que lo que realmente vale, y más de lo que 
permite la ley. 

LECCIÓN XVIII. 
La regla 8 prohibe ík las conversaciones faltas 
de caridad ó frivolas, particularmente la críti- 
ca de los magistrados 6 de los ministros/'' 

Pruebas. — "Toda amargura, y enojo, é ira, y voces 
y maledicencia, sea quitada de vosotros, y toda pala- 
da." (Efesios 4.31.) "Mas yo os digo que toda pala- 
bra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán 
cuenta en el día del juicio." (Mateo 12.36.) "Ningu- 
na palabra torpe salga de vuestra boca." (Efesios 
4.29.) "Amonéstales que se sujeten á los príncipes 
y potestades, que obedezcan; que á nadie infa- 

men." (Tito 3.1, 2.) 



LAS REGLAS GENERALES. 83 

Nota. 

La práctica de la chismografía es impropia 
y pecaminosa. El ser conocido como chismoso y 
amante de los cuentos es tener un carácter ba- 
jo y malo. Un detractor nos trae la idea de un 
perro alevoso que ataca cuando la víctima está 
viendo para otra parte. Se dice que Domiciano 
"empleaba sus horas de ocio en atrapar moscas 
y en atormentarlas." ¡ Qué ocupación tan despre- 
ciable para todo un emperador romano! Pero 
¿qué tanto le supera la ocupación de un maes- 
tro de religión que se ocupa en recoger y circu- 
lar rumores perjudiciales referentes á sus seme- 
jantes? Se prohibe especialmente hablar mal 
de los ministros y de los funcionarios públicos. 
Una mala especie es muchas veces como una 
chispa que da origen á un gran incendio, ó como 
la gran avenida de un río que salta los diques y 
se extiende como una inundación de males. 

La regla 9 prohibe "hacer á los demás lo que 
no quisiéramos que ellos nos hiciesen." 

Prueba. — "Así que, todas las cosas que quisierais 
que los hombres hiciesen con vosotros, así también 
haced vosotros con ellos: porque esta es la ley y los 
profetas." (Mateo 7.12.) 



84 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Nota. 

Lo que te sea desagradable no lo hagas nun- 
ca á tu prójimo. Trata á tu prójimo como quie- 
ras que él te trate. Considéralo como una se- 
gunda persona tuya. Así como quisieras que él 
fuera bondadoso, cortés, justo y complaciente 
contigo, así sé tú con él. Esta es la regla de oro 
del evangelio. 

La regla 10 prohibe "hacer aquellas cosas que 
sabemos no redundan en la gloria de Dios, como 
el usar adornos de oro y vestidos costosos." 

Pruebas. — "El adorno de las cuales no sea exterior 
con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en 
compostura de ropas." (1. a de Pedro 3.3.) "Quiero, 
pues, que asimismo también las mujeres, ata- 

viándose en hábito honesto, no con cabellos 

encrespados, ú oro, ó perlas, ó vestidos costosos." (1. a 
de Timoteo 2.8, 9.) 

Nota. 
Esta prohibición se refiere á la extravagancia 
innecesaria en el vestir y á los adornos inútiles 
y ostentosos. El gusto por lo bello debe limi- 
tarse cuidadosamente según las condiciones eco- 
nómicas y religiosas. Nada adorna mejor á una 
mujer que un hermoso carácter, fruto de las 
buenas obras. 



LAS REGLAS QmifflLALM. ££ 

La regla li prohibe "tomar parte en diversio- 
nes que no pueden permitirse en el nombre del 
Señor Jesús." 

Pruebas. — "Por lo cual salid de en medio de ellos 
y apartaos, dice el Señor; y no toquéis lo inmundo; y 
yo os recibiré, y seré á vosotros Padre, y vosotros 
me seréis á mí hijos é hijas." (2. a de Corintios 6.17, 
18.) "Y no os^ conforméis á este siglo." (Romanos 
12.2.) "¿No sabéis que la amistad del mundo es ene- 
mistad con Dios?" (Santiago 4.4.) 

Notas. 

1. a "Diversiones" incluye las distracciones po- 
pulares, tales como bailes, teatros, circos, etc., 
que desvían ó alejan el corazón de Dios, fasci- 
nando con asuntos mundanos. 

2. a Nuestros obispos interpretan la regla an- 
terior diciendo que prohibe entregarse á los 
bailes modernos y la asistencia á circos y tea- 
tros. 

3. a Nuestra iglesia se opone terminantemente 
al baile moderno. Las iglesias presbiteriana 
y bautista han hecho manifestaciones conde- 
nando severamente los bailes. Aun la iglesia 
católica romana "amonesta á sus fieles contra 
los bailes de moda, que se celebran, con el mayor 
peligro para la moral." 



86 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

La Policía, de la ciudad de Nueva York, dice 
que tres cuartas partes de las jóvenes que en 
aquella ciudad se han hundido en el vicio han 
comenzado su carrera de degradación en bai- 
les desordenados. Es bien sabido que á medi- 
da que crece la costumbre de bailar en un lugar 
declina la piedad hasta extinguirse. No hay 
enemigo mayor para los avivamientos de pure- 
za religiosa como el espíritu y la práctica del 
baile. El baile destruye también completamen- 
te la influencia cristiana de los que se entregan 
á él. ¿Qué bien puede hacer un miembro de la 
iglesia que ama los bailes mundanos? Los hom- 
bres mundanos dicen : "¡ Ved cómo bailan estos 
cristianos! ¡Bah! ¡Parece que aman las di- 
versiones pecaminosas tanto como nosotros 
pobres pecadores ! ¡ Bonitos cristianos !" Pón- 
gase el baile en el platillo del razonamiento y 
de la religión y pesadlo en la balanza de la Bi- 
blia, y veréis que siempre resulta falto. 



LECCIÓN XIX. 
La regla 12 prohibe "las canciones y la lectu- 
ra de libros que no tienden al conocimiento ó 
al amor do Dios." 



LAS EEGLAS GENERALES. 87 

Pruebas. — "No erréis: las malas conversaciones co- 
rrompen las buenas costumbres." (1. a de Corintios 
15.33.) "Hablando entre vosotros con salmos, y con 
himnos y canciones espirituales, cantando y alaban- 
do al Señor en vuestros corazones." (Efesios 5.19.) 
"Reputo todas las cosas como pérdida por el eminente 
conocimiento de Cristo Jesús mi Señor." (Filipenses 
3.8.) 

Nota. 

Los males causados por la literatura malsana 
de nuestros tiempos son grandísimos. Se dice 
que cincuenta por ciento de los criminales que 
hay en los Estados Unidos del Norte fueron in- 
ducidos al crimen por la lectura de malos libros, 
de malos periódicos noticiosos y por las narra- 
ciones de crímenes en las novelas populares. 
Las lecturas que realzan los fraudes ingeniosos, 
ó la habilidad para hacer el mal, la falsedad, el 
puñal y la pistola, corrompen la juventud y la 
conducen por la senda del pecado. Deben evi- 
tarse los cantos que manchen el corazón y en- 
gendren la mundanalidad. 

La regla 13 prohibe "la complacencia ó ex- 
tremada indulgencia de sí mismo." 

Prueba. — "Entonces Jesús dijo á sus discípulos: 
Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese á sí 
mismo, y tome su cruz, y sígame." (Mateo 16.24.) 



88 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Nota. 
Una vida de extremada indulgencia es tan 
inútil como la de la mariposa que se mece por 
el viento sin hacer más que libar las flores. El 
lujo de Capua destruyó el aguerrido ejército de 
Aníbal. Como las pildoras que están cubiertas 
de azúcar, pero queen el centro llevan lo amar- 
go, así son los placeres lujuriosos. Cuando Gar- 
rick mostraba al Dr. Johnson su habitación, 
en la que abundaba el lujo, los placeres carnales 
y la extremada indulgencia personal, el doc- 
tor dijo: "¡Ah, David! ¡David! Estas cosas 
son las que hacen terrible un lecho de muerte." 
La regla 14 prohibe "acumular tesoros sobre 
la tierra." 

Prueba.— "No os hagáis tesoros en la tierra, don- 
de la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones mi- 
nan y hurtan. Mas haceos tesoros en el cielo, donde 
ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no mi- 
nan ni hurtan. Porque donde estuviere vuestro teso- 
ro, allí estará vuestro corazón." (Mateo 6.19-21.) 

Nota. 

Esta regla se dirige contra el pecado de la co- 
dicia, que es peligroso y mortal. El amor ai 
dinero es la raíz de todo mal. El rey Midas 
pidió que todo lo que tocara se convirtiera en 



LAS reglas generales. 89 

oro. Le fué concedida su petición ; pero resultó 
serle fatal. El pan y el agua que tocaba se con- 
vertían en oro, y aunque tenía abundancia de 
oro, se hallaba en la miseria, pereciendo de ham- 
bre. El dinero empleado como medio de hacer 
bien es muy valioso ; pero, cuando se convierte 
en becerro de oro que ha de ser adorado, es una 
posesión fatal. No debe condenarse toda clase 
de acumulación de dinero. José acumulaba 
no para sí mismo, sino para el bien de los de- 
más. El empeñarse en acumular dinero y em- 
plearlo en fines nobles constituye una ocupa- 
ción recomendable. 

La regla 15 prohibe : "Pedir prestado sin te- 
ner la probabilidad de poder pagar, ó tomar 
efectos á crédito sin la misma probabilidad." 

Pruebas. — "El impío toma prestado y no paga." 
(Salmos 37.21.) "Pagad á todos lo que debéis." "No 
debéis á nadie nada." (Romanos 13.7, 8.) "Procurad 
lo bueno delante de todos los hombres." (Romanos 
12.17.) 

Nota. 

Esta regla condena el contraer compromisos 
pecuniarios cuando no hay buenas razones para 
suponer que serán satisfechos. El hacer tales 
cosas constituye un fraude. El comprar efec- 



90 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tos sin probabilidad de pagarlos está condena* 
do por nuestra iglesia. íso podemos ser dema- 
siado cuidadosos al pedir prestados algunos ob- 
jetos. Los objetos que se piden prestados de- 
berán ser devueltos en perfecto estado de con- 
servación. No tenemos derecho de conservar 
los artículos prestados un tiempo indebida- 
mente largo, ni tampoco debemos permitir que 
sufran desperfectos mientras que están en nues- 
tro poder ni usarlos para ningún otro objeto 
que el que haya tenido presente el que nos los 
haya prestado, ni devolver en lugar del objeto 
mismo que se nos prestó otro de inferior cali- 
dad. 

LECCIÓN XX. 

SERVICIOS Y OBRAS BUENAS QUE PUEDEN HACERSE. 

Además de los males mencionados que deben 
evitarse, se espera de los miembros de nuestra 
iglesia lo que literalmente dice así : "Se espera 
que todos los que continúan siendo miembros 
de estas sociedades persistan en manifestar su 
deseo de ser salvos : 

Regla 10. u l. Practicando el bien. 2. Siendo 
en todo misericordiosos según sus fuerzas y se- 
gún tengan oportunidad. 3. Haciendo toda 



LAS REGLAS GENERALES. 01 

clase de bien á todos los hombres y hasta donde 
fuere posible." 

Pruebas: — 1. "Espera en Jehová y haz bien." 
(Salmos 37.3.) "Y de hacer bien y de la comunica- 
ción no os olvidéis." (Hebreos 13.16.) 2. "Bienaven- 
turados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán 
misericordia." (Mateo 5.7.) 3. "El pecado, pues, 
está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace." 
(Santiago 4.17.) "Así que, entretanto que tenemos 
tiempo, hagamos bien á todos." (Gálatas 6.10.) 

Nota. 

Christlieb dice así : "El mejor argumento á 
favor del cristianismo es un verdadero cristia- 
no." Indudablemente que así es, y ¿quién es el 
verdadero cristiano? El que más se asemeja á 
su Maestro ; y siendo que la cualidad más carac- 
terística del Maestro era su desinterés, su abne- 
gación y su amor infinito por los demás, se des- 
prende que más se asemeje á Cristo el que más 
ame á sus hermanos y más trabaje para su sal- 
vación. La primera cosa que tendrá que hacer 
el alma regenerada es decir : "¿ Señor, qué quie- 
res que yo haga ?" Los ojos del creyente recién 
convertido han sido ungidos para que pueda 
ver los males causados por el pecado y la des- 
tructora maldad que sin duda se seguirá; vien- 



92 EL ESCUDO DEL METODISTA KOVÉL. 

do todo esto, se ve obligado á hacer algo de su 
parte para evitar que el pecador continúe en su 
camino. El corazón que no palpita movido por 
la más tierna simpatía y la más ardiente ansie- 
dad por los sufrimientos que vendrán sobre el 
malvado está ó completamente ciego ó muerto 
en su sensibilidad espiritual. La sociedad tie- 
ne muchas necesidades, muchos males que curar 
y muchas formas de bien que favorecer. La so- 
ciedad es como un edificio que necesita obreros 
para sus cimientos y para sus muros y para su 
acabado y para sus decoraciones finales. La so- 
ciedad es como el cuerpo humano, que necesita 
manos y pies y cara y cerebro y corazón. 

La regla 17 previene que se haga bien "á sus 
cuerpos, según la habilidad que Dios les haya 
concedido, dando de comer al hambriento, vis- 
tiendo al desnudo, visitando y socorriendo á los 
enfermos y á los presos." 

Prueba.— "Entonces el Rey dirá á los que estarán 
á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad 
el reino preparado para vosotros desde la fundación 
del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de co- 
mer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y 
me recogisteis; desnudo, y me cubristeis: enfermo, y 
me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. 



LAS REGLAS GENERALES. 93 

En cuanto lo hicisteis á uno de estos mis her- 
manos pequeñitos, á mí lo hicisteis." (Mateo 25.34, 
35, 40.) 

Nota. 

Los cristianos deben estar listos y dispues- 
tos para ayudar á los pobres y á los necesitados, 
para visitar á los enfermos, vestir á los desnu- 
dos y alimentar al hambriento. ¿Quién hay, 
entonces, que no pueda trabajar á favor de 
Cristo? Con un mundo lleno de ignorantes que 
necesitan instrucción, de pobres que necesitan 
alimento, de viciosos que requieren reforma y 
de jóvenes necesitados de dirección, de ancia- 
nos que reclaman aliento y de pecadores que 
han de ser regenerados y depurados de sus fal- 
tas, indudablemente que todo heredero del rei- 
no de los cielos podrá hallar algo que hacer. 

"Cuando la plaga azotaba á Marseilles y mo- 
rían centenares de personas víctimas de su tre- 
mendo azote, la escuela de cirujanos resolvió 
que debería de practicarse un examen de algu- 
no que hubiere muerto de la plaga para poder 
combatir la terrible enfermedad. Cuando se es- 
cuchó esto en la asamblea de médicos, se observó 
un profundo silencio hasta que el doctor Guión 
se levantó y dijo: "Yo sé que sobrevendrá una 



94 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

muerte segura al que se atreva á practicar la 
autopsia de esos cadáveres ; pero es preciso que 
alguien lo haga, y yo estoy dispuesto á hacerlo. 
En nombre de Dios y de la humanidad yo em- 
prenderé esa obra." Fué á su casa é hizo testa- 
mento; en seguida se dirigió á practicar la 
autopsia y la llevó á cabo ; pero doce horas des- 
pués ya había muerto. Ese fué un sacrificio 
personal que el mundo entiende. Pero recordad 
el sacrificio más maravilloso del Hijo de Dios. 
Él auduvo en el camino hacia Emaus. Andu- 
vo también de Capernaum á Betania y de Je- 
rusalén al Calvario. ¿Qué tanto hemos andado 
nosotros por el amor de Cristo? Él sufrió do- 
lores de cabeza, sintió su corazón despedazado 
y todo su cuerpo molido, y todo por nosotros. 
;. Cuánto hemos sufrido nosotros por él? De- 
mos una mirada en este momento á la historia 
de nuestra vida y consideremos la lista insignifi- 
cante de nuestros sacrificios personales. ¡No 
hay allí, aun comprendiendo toda nuestra vida, 
ningún esfuerzo digno de llamarse sacrificio!" 



LECCIÓN XXL 
La regla 18 manda que en cuanto al alma de 
los demás debemos preocuparnos "instruyendo. 



LAS REGLAS GENERALES. 95 

reprendiendo ó exhortando á todos aquellos con 
quienes tenemos trato, hollando bajo nuestras 
plantas aquella doctrina fanática de que '"no 
tenemos obligación de hacer bien á no ser que 
nuestro corazón nos lo dicte." 

Pruebas. — "Redarguye, reprende, exhorta con toda 
paciencia y doctrina." (2. a de Timoteo 4.2.) "Antes 
exhortaos los unos á los otros cada día." (Hebreos 
3.13.) "A los que pecaren repréndelos delante de to- 
dos, para que los otros también teman." (1. a de 
Timoteo 5.20.) "Vosotros sois la sal de la tierra, 
la luz del mundo." (Mateo 5.13, 14.) 

Nota. 

Debemos hacer continuamente el bien, aun- 
que nuestro corazón no se sienta inclinado á ha- 
cerlo. Debemos hollar bajo nuestro pie la doc- 
trina de que "no tenemos obligación de hacer 
bien á no ser que nuestro corazón nos lo dicte." 
"Deseamos que nuestra carga sea ligera si es 
que hemos de llevarla á cuestas, que nuestro 
reclinatorio en la' iglesia sea mullido para sen- 
tarnos en él, que el trabajo sea fácil para poder 
ejecutarlo, que ha de ser brillante la esfera de 
acción para que podamos gravitar en ella. Mien- 
tras nos hallemos en camino para el cielo, pro- 
porcionadnos sillas mecedoras, abanicadnos. 



96 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

cantad hasta que nos arrullemos, divertidnos 
con el movimiento de los dedos de vuestra 
mano, transportadnos por el camino polvoro- 
so de esta vida con guantes suaves y llevadnos 
bajo palio. Los mártires que desafiaron las 
aguas y pasaron por el fuego deben hacerse á 
un lado mientras la colonia de cristianos de 
piel delicada se aproxima para recibir sus co- 
ronas. ¡ Oh, cuan deseable sería aquel espíritu 
que impulsa á los hombres en el camino del 
cielo resueltos á llegar allá conduciendo algún 
otro de la mano!" 

La regla 19 requiere que vivamos "haciendo 
bien, especialmente á los que pertenecen á la 
familia de la fe ó á los que anhelan pertenecer 
á ella ; dándoles la preferencia en los empleos, 
comprando los unos de los otros, ayudándose 
mutuamente en los negocios; tanto más cuanto 
que el mundo á los suyos ama y á los suyos sola- 
mente.'' 

Pruebas.— "Así que, entretanto que tenemos tiem- 
po, hagamos bien á todos, y mayormente á los domés- 
ticos de la fe." (Gálatas 6.10.) "Amándoos los unos 
á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con 
honra los unos á los otros; comunicando á las 

necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad." 



LAS REGLAS GENERALES. 97 

(Romanos 12.10-13.) "Si fuerais del mundo, el mun- 
do amaría lo suyo." (Juan 15.19.) 

Nota. 

El metodismo conduce directamente á una 
estrecha fraternización. El amor es su vida, y 
la libertad mutua y la igualdad en Cristo Jesús 
que caracteriza todas sus reuniones sociales y 
sus formas religiosas tienden á centralizar la 
simpatía y los sentimientos de toda la comuni- 
dad. Y á esto se debe en parte el poder del me- 
todismo como sistema eclesiástico. En la uni- 
dad hay poder ; la vida es poder. 

La regla 20 requiere que vivamos "practican- 
do toda la diligencia y frugalidad posibles á 
fin de que el evangelio no sea vituperado." 

Pruebas. — "En el cuidado no perezosos; ardientes 
en espíritu; sirviendo al Señor." (Romanos 12.11.) 
"Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayor- 
mente de los de su casa, la fe negó y es peor que un 
infiel." (1. a de Timoteo 5.8.) 

Nota. 

"La diligencia es la madre de la buena suer- 
te, y Dios todo le concede al trabajo. Entonces 
cava bien tu tierra mientras los perezosos duer- 
men, y recogerás grano para vender y para 



98 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

guardar. Trabaja mientras se dice hoy, porque 
no sabes cuantos obstáculos encontrarás maña- 
na. "Un hoy vale más que dos mañanas," como 
dice el pobre Ricardo. Y más aun : "Nunca de- 
jes para mañana lo que puedes hacer hoy." — 
Franklin. 

La regla 21 requiere que los cristianos vivan 
"corriendo gustosos la carrera que les es pro- 
puesta, negándose á si mismos y tomando dia- 
riamente su cruz; listos á sufrir reproches 
por causa de Cristo y á ser como la basura y 
la hez del mundo ; y esperando que los hombres 
digan de ellos toda clase de mal por causa del 
Señor, mintiendo." 

Pruebas. — "Por tanto nosotros también, teniendo 
en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, 
dejando todo peso del pecado que nos rodea, corra- 
mos con paciencia la carrera que nos es propuesta." 
(Hebreos 12.1.) "Si alguno quiere venir en pos de 
mí, niegúese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame." 
(Mateo 16.24.) "Hemos venido á ser como la hez del 
mundo, el deshecho de todos hasta ahora." (1. a de Co- 
rintios 4.13.) "Bienaventurados sois cuando os vitu- 
peraren y os persiguieren y dijeren de vosotros todo 
mal por mi causa, mintiendo." (Mateo 5.11.) 

Nota. 

"La paciencia es el guardián de la fe, el pre- 



LAS REGLAS GENERALES. 99 

servador de la paz, el acariciador del amor y el 
maestro de la humildad. La paciencia gobier- 
na la carne, fortifica el espíritu, dulcifica el ca- 
rácter, domina la lengua, holla las tentacio- 
nes y sufre persecuciones." La paciencia no 
es sino ir á favor del viento, dejándose llevar 
por él. 

LECCIÓN XXII. 

ORDENANZAS QUE DEBEN OBSERVARSE. 

Además de todo lo dicho de los metodistas, 
k 'se espera que todos los que continúan siendo 
miembros de estas sociedades persistan en ha- 
cer patente su deseo de ser salvos : 

Eeglas 22 y 23. "Asistiendo á todas las orde- 
nanzas de Dios, tales como el culto público." 

Pruebas. — "Una cosa he demandado á Jehová; ésta 
buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los 
días de mi vida, para contemplar la hermosura de 
Jehová y para inquirir en su templo." (Salmos 27.4.) 
"No dejando nuestra congregación, como algunos tie- 
nen por costumbre." (Hebreos 10.25.) 

Regla 24. "La dispensación de la Palabra, 
ya leída ó ya explicada." 

Pruebas. — Cristo instituyó el ministerio y dijo: 
"Por tanto id y doctrinad á todos los gentiles, 



100 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he 
mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los 
días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28.19, 20.) 
"Luego la fe es por el oir; y el oir, por la palabra de 
Dios." (Romanos 10.17.) "Mas el que hubiere mi- 
rado atentamente en la perfecta ley, que es la de la 
libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvida- 
dizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaven- 
turado en su hecho." (Santiago 1.25.) 

Notas. 

1. a La iglesia requiere que asistáis al culto 
público, y el abandono habitual de este medio 
de gracia constituye una ofensa eclesiástica 
que debe ser castigada con reprensiones ó con 
la expulsión. Este requisito es razonable. Aun 
los paganos adoran dioses falsos. David excla- 
mó: "Venid, postrémonos y adoremos; postré- 
monos delante de Jehová nuestro hacedor." El 
Salvador asistía regularmente al culto público. 
De él se dijo: "Y según era su costumbre, fué 
á la sinagoga en el día de sábado." 

2. a "No conozco otros placeres más ricos ni 
más puros ni más santificados en su influencia 
ni más constantes en su dotación como los que 
resultan de un culto verdadero y espiritual á 
Dios. Tan placentero como las aguas frescas al 



LAS REGLAS GENERALES. 101 

que se siente abrasado por la sed será para nos- 
otros el acercarnos al Dios viviente." — R. Wat- 
son. 

La regla 25 requiere que celebremos "la cena 
del Señor." 

Prueba. — "Y tomando el pan, habiendo dado gra- 
cias, partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, 
que por vosotros es dado; haced esto en memoria de 
mí. Asimismo también tomó y les dio el vaso, des- 
pués que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nue- 
vo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama." 
(Lucas 22.19, 20.) 

Notas. 

1. a La cena del Señor es un sacramento visi- 
ble instituido por nuestro Señor en lugar de la 
pascua de los judíos. Su objeto es conmemorar 
los sufrimientos y la muerte del Señor. Los ele- 
mentos usados son pan y vino, representando el 
cuerpo quebrantado y la sangre derramada del 
Señor Jesús. Toda persona que se haya arre- 
pentido de sus pecados, que tenga fe salvadora 
en Cristo y propósito de llevar una vida nueva 
tiene derecho de participar de la comunión. 

2. a Las razones que obligan á comulgar son 
muy claras: (1) Es un mandamiento de Cristo. 
El mandamiento dice: "haced esto en memoria 



102 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

de mi," y muestra claramente autoridad divina. 
Es la misma autoridad que imprime en la con- 
ciencia humana todos los mandamientos de la 
vida. (2) Es benéfico para los que comulgan. 
Dios bendice á los que usan los medios de 
gracia. Por medio del sol ilumina al mundo 
y mediante las nubes riega los campos. Del 
mismo modo por medio de la comunión derra- 
ma luz en la inteligencia y gracia refrigeradora 
en el corazón. El recordar el amor de nuestro 
bendito Señor cuando moría en la cruz causa 
una influencia que deshace y purifica. 



LECCIÓN XXIII. 
La regla 26 prescribe "la oración privada y 
de familia. " 

Pruebas. — "Yo y mi casa serviremos á Jehová." 
(Josué 24.15.) "Derrama tu enojo sobre las gentes 
que no te conocen, y sobre las naciones que no invo- 
can tu nombre." (Jeremías 10.25.) "Mas tú, cuando 
oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora 
á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en 
secreto te recompensará en público." (Mateo 6.6.) 

Notas. 
Importancia de la oración üe familia. 1. a Fe- 
lipe Henry acostumbraba decir: kk Si el culto de 



LAS REGLAS GENERALES. 103 

Dios no se hallare en la casa, escribid en el 
dintel de la puerta : "Señor, ten misericordia de 
nosotros," porque allí hay una plaga, una mal- 
dición." El arzobispo Tillotson dijo : "El culto 
constante de familia es tan necesario para con- 
servar vivo el sentimiento de Dios y de la reli- 
gión en la mente de los hombres que no veo yo có- 
mo una familia que lo descuide pueda de un mo- 
do razonable ser considerada como familia cris- 
tiana ó como que tenga verdadera religión." 

2. a Juan Howard nunca descuidaba el deber de 
la oración de familia, aunque sólo podía acom- 
pañarlo una sola persona y ésta era un sirvien- 
te, y decía siempre que donde él tuviera una 
tienda Dios tendría siempre un altar. No per- 
mitía que le interrumpiera nadie, y si alguno le 
buscaba para tratar algún negocio, tenía que 
esperar ante su puerta, que en esos momentos 
estaba con llave hasta que terminara su culto. 

3. a Un escritor antiguo afirma que un hogar 
en donde no se ofrece diariamente á Dios la 
oración es como una casa sin techo, en donde 
no puede haber ni paz, ni seguridad, ni comodi- 
dad alguna. 

En la regla 27 se prescribe "el escudriña- 
miento de la Sagrada Escritura." 



104 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Pruebas. — "En tus mandamientos meditaré, consi- 
deraré tus caminos. Recrearéme en tus estatutos; no 
me olvidaré dé tus palabras." (Salmos 119.15, 16.) 
"Escudriñad las Escrituras; porque á vosotros os pa- 
rece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las 
que dan testimonio de mí." (Juan 5.39.) 

Notas. 

1. a La lectura de la Biblia es propia para 
reprender, para corregir y para instruir con 
justicia. Sus verdades son prontas, poderosas, 
más penetrantes que una espada de dos filos, é 
inquietan la conciencia del hombre hasta condu- 
cirlo al arrepentimiento y á la reforma. El po- 
der de la Biblia fué la base de la reforma de Jo- 
sías ; el uso de la Biblia en contraposición con 
las tradiciones de los fariseos fué uno de los 
característicos sobresalientes del avivamiento 
inaugurado por Cristo y sus apóstoles ; el sacar 
¡í luz la Biblia y fomentar su estudio fué el se- 
creto de la gran reforma del siglo XVI ; la lec- 
tura cuidadosa y la práctica de las verdades de 
la Biblia, contrastadas con los servicios ritua- 
lísticos que habían de ser leídos según prescrip- 
ción de la iglesia anglicana, fué la fuerza motriz 
que hizo posible el avivamiento weslevano. 

2. a Las verdades bíblicas deben buscarse. — 



LAS REGLAS GENERALES. 105 

Las verdades de la Biblia son como el oro escon- 
dido en el seno de la tierra, sobre el cual pisan 
muchas generaciones humanas sin poder ha- 
llarlo. Cuando se les halla, les dan el nombre 
de nuevas verdades. Con igual propiedad po- 
dría llamársele al oro que se acaba de sacar de 
la mina oro nuevo. 

3. a La Biblia debe leerse diariamente. — Un 
noble francés acostumbraba leer tres capítulos 
diarios; Lady Hobert leía los Salmos doce ve- 
ces al año; el Dr. Gouge tenía por costumbre 
leer quince capítulos diarios; y el Dr. Cotton 
leía toda la Biblia doce veces al año. 

La regla 28 prescribe "el ayuno, ó la absti- 
nencia." 

Prueba. — "Y cuando ayunáis, no seáis como los 
hipócritas, austeros: mas tú, cuando ayunas, 

unge tu cabeza y lava tu rostro; para no parecer á 
los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en 
secreto." (Mateo 6.16-18.) 

Notas. 
1. a Cristo no condenó el ayuno, sino que criti- 
có la práctica hipócrita, rutinaria y fastuosa de 
los fariseos. Tú, cuando ayunas — 4o que impli- 
ca el deber de hacerlo — no te presentes ante los 
hombres doblegado como un junco, vestido de 



106 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

saco y cilicio, obscureciendo el cielo y entriste- 
ciendo la tierra, sino usa vestidos de colores 
alegres, porta flores, unge .tu cabeza y lávate el 
rostro para lí no aparecer á los hombres que 
ayunas, sino á tu Padre." Tu ayuno debe ser 
interior y no externo. 

2. a La iglesia requiere que sus miembros 
ayunen, porque se trata de un medio de gracia. 
''Así que, una de las primeras cosas que deben 
tomarse en cuenta en el ayuno como medio de 
gracia es que suministre al hombre el uso de un 
cuerpo sano y de un cerebro sano, que no es po- 
ca cosa. Es de gran importancia. Es la base 
de todo bien, aunque no sea en sí todo el bien. 
Además, un período de ayuno observado debida- 
mente, así como las buenas influencias que le 
acompañan, suministra descanso de las pasiones 
que consumen, cultivando sentimientos morales. 
¡Cuan ventajoso es pava el hombre el que dis- 
minuya la cantidad de alimentos que tome y se 
coloque en las mejores condiciones para medi- 
tar sobre asuntos de trascendental importan- 
cia, sobre temas morales y espirituales que 
establezcan relaciones laterales y verticales en- 
tre los hombres y Dios, entre lo visible y lo 
invisible, de tal modo que sus mejores senti- 



LAS REGLAS GENERALES. 107 

mientos tengan oportunidad de brotar á causa 
de que la presión que las pasiones ejercían so- 
bre ellos ahora desaparece !" 

"Estas son las reglas generales de nuestras 
sociedades ; todas las que Dios, aun en su pala- 
bra escrita, que es la única y suficiente regla 
tanto de nuestra fe como de nuestras vidas, 
nos manda observar. Y sabemos que en los 
corazones verdaderamente despiertos el Espíri- 
tu las imprime todas. Si alguno entre nosotros 
hay que no las obedece ó que quebranta habi- 
tualmente algunas de ellas, sépanlo aquellos que 
vigilan dicha alma como quiera que han de ren- 
dir cuenta de ella. Le amonestaremos respecto 
á lo errado de su camino; por algún tiempo 
tendremos paciencia con él ; mas, si después de 
esto no se arrepiente, no tendrá ya lugar entre 
nosotros; ya habremos hecho cuanto está de 
nuestra parte." 



CAPÍTULO V. 
Doctrinas Prominentes del Metodismo. 



LECCIÓN XXIV. 

I. LA REDENCIÓN UNIVERSAL. 

El metodismo ensena que la expiación de 
Cristo es universal en cuanto á su extensión, 
que es bastante amplia para cubrir todos los 
pecados de los hijos de Adán desde el princi- 
pio hasta el fin de los tiempos. Enseña que el 
sacrificio de Cristo deriva valor infinito de la 
divinidad de su persona y es por tanto intrín- 
sicamente suficiente para expiar los pecados de 
toda la raza humana y ;i esto se le destinaba. 
Esto es arminianismo. 

El calvinismo enseña que ''Cristo murió ex- 
clusivamente por los elegidos, comprando re- 
dención sólo para ellos, y no murió de ninguna 
manera por el resto de la raza ;" que "la expia- 
ción de Cristo es específica y limitada ; v que 
"no es ni universal ni infinita, sino limitada só- 
lo á los elegidos." 

La diferencia que existe entre el calvinismo 



DOCTRINAS PROMINENTES. 109 

y el arminianismo es la siguiente : según el cal- 
vinismo, la salvación ó la no salvación de cada 
ser humano depende absoluta y solamente del 
decreto de Dios, eterno é irresistible, dado "sin 
preveer fe ni buenas obras en la criatura como 
condiciones ó causas que lo dirigieran hacia 
ella." Según esta doctrina Dios ha elegido pa- 
ra la vida eterna cierto número definido é inal- 
terable, dejando á un lado el resto de la huma- 
nidad, que sin redención perezca por sus peca- 
dos. Por tanto enseña una expiación parcial, 
cree en una gracia irresistible y en la perseve- 
rancia final emanada de los decretos. El armi- 
nianismo ensena que "Cristo murió por todos 
los hombres," por "todo el mundo," y que la 
salvación ó la no salvación no depende de un 
decreto arbitrario, sino de la voluntad ó no vo- 
luntad de cada persona en particular para suje- 
tarse á las condiciones evangélicas de la salva- 
ción. 

El que Cristo haya muerto por todos los hom- 
bres se halla clara y expresamente ensenado en 
los siguientes pasajes de la Escritura : 

Pruebas. — "Para que por gracia de Dios gustase la 
muerte por todos." (Hebreos 2.9.) "Y él es la propi- 
ciación por nuestros pecados: y no solamente por los 



110 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

nuestros, sino por los de todo el mundo." (1. a de Juan 
2.2.) "La gracia de Dios, que trae salvación á todos 
los hombres, se manifestó." (Tito 2.11.) "Porque 
de tal manera amó Dios al mundo que ha dado á su 
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no 
se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3.16.) 
"Aquel Verbo era la luz verdadera, que alumbra á 
todo hombre viniendo al mundo." (Juan 1.9.) "Porque 
esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro 
Salvador; el cual quiere que todos los hombres sean 
salvos." (1. a de Timoteo 2.3, 4.) "Porque el amor de 
Cristo nos constriñe, pensando esto: que, si uno murió 
por todos, luego todos son muertos." (2. a de Corin- 
tios 5.14.) 

Si Cristo murió por todos los hombres, enton- 
ces todos están colocados en condiciones de ser 
salvos. Se ha hecho expiación por los pecados 
de todos los hombres, se ha comprado el perdón 
para todos, y todos son bien venidos para gozar 
del favor de Dios y de la vida eterna. También 
se sigue que es imposible un decreto de repro- 
bación predestinando absolutamente algunos se- 
res humanos para la condenación eterna. De 
acuerdo con la doctrina de que Cristo murió 
por todos los hombres se establece el deber de 
creer en él como Salvador. 

Pruebas.— "El que creyere será salvo; mas el 

que no creyere será condenado." (Marcos 16.16.) 



DOCTRINAS PROMINENTES. 111 

"El que en él cree no es condenado; mas el que no 
cree ya es condenado, porque no creyó en el nombre 
del unigénito Hijo de Dios." (Juan 3.18.) 

En armonía con el plan de la redención uní- 
versal, los ministros del evangelio están autori- 
zados para predicar una salvación gratuita pa- 
ra todos los hombres. 

Pruebas. — "Id por todo el mundo; predicad el 
evangelio á toda criatura." (Marcos 16.15.) "Y el 
Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye diga: 
Ven. Y el que tiene sed, venga. Y el que quiere, 
tome del agua de la vida de balde." (Revelación 
22.17.) "Venid á mí, todos los que estáis trabajados y 
cargados, que yo os haré descansar." (Mateo 11.28.) 
"Y al que á mí viene no le echo fuera." (Juan 6.37.) 

Constantemente se les imputa á los hombres 
la culpa de su propia ruina. "Que no quiero 
la muerte del que muere, dice el Señor Jehová : 
convertios pues, y viviréis." (Ezequiel 18.32.) 
Podíamos citar de cada capítulo de los profetas 
para hacer ver que á los israelitas se les culpa- 
ba de su propia ruina ; pero no es necesario alar- 
gar nuestra lista. Toda la Biblia testifica que 
los hombres son realmente los autores de su pro- 
pia destrucción. Dios se queja con frecuencia 
de que ha procurado salvar á los hombres, pero 



112 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que éstos no le permitieron que lo hiciera. k, Je- 
rusalem, Jerusalem, ; cuántas veces quise 

juntar tus hijos, como la gallina junta sus po- 
llos debajo de las alas, y no quisiste!" (Mateo 
23.37.) "El cual quiere que todos los hombres 
sean salvos y que vengan al conocimiento de la 
verdad." (1. a de Timoteo 2.4.) 

Nota. 
El argumento formulado por la razón es de- 
finido y concluyente. ¿No escucha cada indivi- 
duo la voz de su propia conciencia que le dice 
que él es el autor de sus mismos pecados y por 
consecuencia del castigo que de ellos proviene? 
¿No nos acusa nuestra conciencia diciéndonos 
que somos exclusivamente culpables de ellos? 
Por esto se ve que el testimonio de la conciencia 
sostiene la doctrina arminiana. Sin embargo, 
el calvinismo enseña que Dios, "por amor á su 
propia gloria," creó al hombre para que se per- 
diera, creó el dolor y le dio el sello de la inmor- 
alidad; que "Dios creó una raza, una gran par- 
te de la cual, por no ser elegida, tendrá que ir 
á sufrir los castigos eternos, sufriendo para 
siempre y sin esperanza de ninguna especie, y 
todo esto "para su propia gloria." ¿Puede ha- 



DOCTRINAS PROMINENTES. 113 

ber gloria en crear y condenar á la perdición 
millones de la raza humana tan sólo por el pru- 
rito de verlos sufrir? ¿Hay gloria en gober- 
nar todo este universo en el que hay sufrimien- 
tos sin objeto razonable? Puede haber otro 
caso mejor que dé á conocer la malignidad sa- 
tánica que el concebir una creación volunta- 
ria de sufrimientos por el amor mismo de ver 
sufrir? Por último, la salvación de todo ser 
humano es posible ó no lo es. Si fuere posible, 
entonces se funda esta posibilidad en la univer- 
salidad de la expiación, porque nadie puede 
ser salvo sin la expiación. Si la salvación de 
todo hombre fuere imposible, en tal caso se con- 
denaría á algunos por no hacer un imposible, 
lo que viene á ser demasiado monstruoso para 
ser creído por un hombre que esté en uso de sus 
facultades. Pero nosotros nos gloriamos en 
una redención por Cristo, completa, gratuita y 
universal. 

LECCIÓN XXV. 

II. EL ARREPENTIMIENTO. 

Nuestra iglesia ensena que el arrepentimien- 
to personal hacia Dios y la fe hacia nuestro 
Señor Jesucristo aparecen siempre unidas en la 

8 



114 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Biblia. El arrepentimiento implica cierta cla- 
se de fe preexistente, y la fe implica un arre- 
pentimiento previo. Ambos son producidos por 
la gracia preliminar del Espíritu Santo; pero 
no son perfeccionados sin la cooperación del 
hombre. El arrepentimiento es un medio y la 
fe una condición para la salvación. Un cora- 
zón quebrantado y contrito, una tristeza verda- 
dera de alma, una sensación . clara del pecado 
prepara el alma para aceptar á Cristo como 
el único Salvador. Tal estado de ánimo condu- 
ce á una confesión de pecado amplia y sincera 
y conduce también á la reforma. Esta reforma 
implica dos cosas, que son : abandonar el peca- 
do y un esfuerzo serio para obedecer. La Bi- 
blia da al penitente este mandamiento: u Dejad 
de hacer lo malo; aprended á bien obrar." El 
arrepentimiento es sobre todo una obligación 
personal. Es un deber impuesto á todos los 
hombres. 

Pruebas. — "Dios denuncia á todos los hom- 

bres en todos lugares que se arrepientan." (Actos 
17.30.) "Arrepentios, que el reino de los cielos se ha 
acercado." (Mateo 3.2.) "Arrepentios, y bautícese 
cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para 
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu 



DOCTRINAS PROMINENTES. 115 

Santo." (Actos 2.38.) "Deje el impío su camino, y 
el hombre inicuo sus pensamientos: y vuélvase á Je- 
hová, el cual tendrá de él misericordia; y al Dios nues- 
tro, el cual será amplio en perdonar." (Isaías 55.7.) 
"Convertios y haced convertir de todas vuestras ini- 
quidades; y no os será la iniquidad causa de ruina." 
(Ezequiel 18.30.) "Antes, si no os arrepintiereis, to- 
dos pereceréis igualmente." (Lucas 13.3.) 

El verdadero arrepentimiento debe ser com- 
pleto, implicando el que se abandone todo peca- 
do. Si un buque tuviere tres agujeros en su cas- 
co, y se taparen dos de ellos, no sería suficiente, 
pues, dejando destapado el tercero solamente, 
vendría el hundimiento: deben taparse todos. 
Ó si un hombre hubiera recibido dos heridas 
peligrosas, no sería bastante con curarle una 
solamente. Las dos deben ser curadas. Un ár- 
bol caído en el cauce de un río flota de un lado 
á otro, pero no es arrastrado por la corriente 
mientras permanezca adherido al barranco por 
una de sus raíces. De un modo semejante, un 
pecado oculto que no haya sido abandonado im- 
pedirá al alma flotar en la corriente de la gra- 
cia llevada hacia el reino de la vida. 

El arrepentimiento del evangelio conduce al 
hombre á una confesión pública y completa del 
pecado, "Si confesamos nuestros pecados, él es 



116 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

fiel y justo para perdonarnos." Los beneficios 
de la confesión se ejemplifican en el episodio 
siguiente : Un príncipe alemán visitó el arsenal 
de Toulón, en donde se guardaban los condena- 
dos á las galeras. El comandante, para ob- 
sequiar al príncipe, le ofreció dar libertad á 
cualquiera de los esclavos que él eligiese. El 
príncipe anduvo por toda la prisión conversan- 
do con los presos. Investigó las causas que 
hubieran producido sus sentencias y por todas 
partes bailó una queja universal contra la in- 
justicia, la opresión y las falsas acusaciones. 
Finalmente llegó adonde estaba un hombre que 
confesó el compurgar allí justamente sus deli- 
tos. "Señor mío," dijo él, "no tengo razón de 
quejarme ; he sido siempre un malvado, un per- 
verso incomparable, y por verdadera compasión 
se me tiene aquí." El príncipe lo eligió, dicien- 
do: "Este es el hombre que yo quisiera ver 
libre." La aplicación de lo anterior es muy 
sencilla. 

LECCIÓN XXVI. 
III. LA JUSTIFICACIÓN. 

Nuestra iglesia enseña que "la justificación 
es el acto judicial divino por medio del cual 



BÓCTÍtíNAS PÉÓMÍÑÉIÍfES. 117 

se aplica al pecador que cree en Cristo el bene- 
ficio de la expiación, librándolo de la condena- 
ción de sus pecados, poniéndolo en un estado 
favorable y tratándolo como justo." "Ser jus- 
tificado es ser perdonado y recibido en el favor, 
de Dios, entrando á un estado tal que, si conti- 
nuamos en él, seremos finalmente salvos." — 
Methodist Minutes. 

La justificación, el perdón y el libramiento 
del pecado vienen á ser substancialmente lo 
mismo en la teología metodista. 

Este perdón se extiende á todos los pecados 
cometidos, grandes ó pequeños. Se perdona 
"toda clase de pecado;" así que "ninguna conde- 
nación hay para los que están en Cristo Jesús." 
La causa originaria es el amor de Dios; la 
causa meritoria es la expiación de Cristo, y la 
causa instrumental es la fe personal del cre- 
yente. 

Pruebas. — "Porque de tal manera amó Dios al mun- 
do que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo 
aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida 
eterna." (Juan 3.16.) "Porque el fin de la ley es 
Cristo para justicia á todo aquel que cree." (Roma- 
nos 10.4.) "Justificados pues por la fe, tenemos paz 
para con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucris- 
to." (Romanos 5.1.) "Y de todo lo que por la ley de 



118 EL ESCUDÓ DEL METODISTA NOVEL. 

Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justi- 
ficado todo aquel que creyere." (Actos 13.39.) "Mas 
al que no obra, pero cree en aquel que justifica al 
impío, la fe le es contada por justicia." (Romanos 
4.5.) "Así que, concluímos ser el hombre justificado 
por fe sin las obras de la ley." (Romanos 3.28.) 

El perdón se obtiene mediante el ejercicio de 
la fe que abraza á Cristo y se afianza en él como 
la casa edificada sobre roca; se acoge á su justi- 
cia para seguridad, como Noé entró en el arca 
para protegerse contra el diluvio. Eeconoce la 
imposibilidad absoluta de ser salvo obedeciendo 
personalmente la ley. El ser justificado de ese 
modo estará para siempre fuera de discusión. 
Confiesa los pecados cometidos, la debilidad 
presente y la imposibilidad de cancelar las 
transgresiones pasadas por medio de una obe- 
diencia futura. La fe que justifica es, pues, la 
confianza que el alma tiene en Cristo como la 
única esperanza de salvación. Viene á consis- 
tir en olvidar el buque de la justificación pro- 
pia que se hunde y refugiarse en el arca de la 
expiación de Cristo. 

Lo genuino de esta fe salvadora se comprueba 
por las obras evangélicas de la justificación, 
sin las cuales no se puede retener el estado de 



DOCTRINAS ÍBÓMINÉNTES. 110 

la justificación. Las obras de la fe declaran 
(manifiestan) la vida y la realidad de la fe 
salvadora. El árbol de la fe que justifica es 
conocido por los frutos de las buenas obras. 
La substancia de la fe proyectará la sombra de 
las buenas obras. Por tanto existe una justifi- 
cación por fe sin el mérito de las obras y una 
justificación por fe comprobada por las obras, 
pero en ambos casos la justificación se basa en 
la gracia de la expiación. 



LECCIÓN XXVII. 

IV. LA REGENERACIÓN. 

Nuestra iglesia ensena que la regeneración 
es el nuevo nacimiento, la obra del Espíritu 
Santo por medio de la cual experimentamos uo 
cambio de corazón. Se expresa en la Escritu- 
ra por el nuevo nacimiento, por ser traídos á 
la vida y participando de la naturaleza divina. 
"La causa eficiente de la regeneración es el Es- 
píritu divino." — R. Watson. 

Pruebas. — "El que no naciere otra vez no puede 
ver el reino de Dios." (Juan 3.3.) "Y vestir el nuevo 
hombre que es creado conforme á Dios en justicia y 
en santidad de verdad." (Efesios 4.24.) "De modo 



120 EL ESCUDÓ DEL METODISTA KOVEL. 

que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es." 
(2. a de Corintios 5.17.) 

La diferencia que existe entre la justificación 
y la regeneración es la siguiente: La justifica- 
ción es la separación de la culpa, mientras que 
la regeneración es la separación de la impure- 
za del pecado. La justificación es un acto que 
se verifica en la corte del cielo, mientras que la 
regeneración es la obra efectuada por el Espíri- 
tu Santo dentro del alma y en el alma misma 
del creyente. Por tanto la justificación es obje- 
tiva, mientras que la regeneración siempre es 
subjetiva. La regeneración es el nacimiento de 
un pequefíuelo. El nifíito que nace en el mundo 
es un hombre en miniatura ; todas las partes del 
cuerpo y las facultades del alma están en él en 
estado embrionario. De un modo semejante la 
persona regenerada es un santo en embrión. En 
él están los nuevos afectos, el santo mismo, pero 
en su infancia. El arbolito de dos pies de altu- 
ra es una encina, aunque existe una enorme dife- 
rencia entre su tamaño diminuto y la encina 
completamente desarrollada que cubre con sus 
enormes ramas un acre de terreno. El reino de 
Dios "es como el grano de la mostaza, que, cuan- 
do se siembra en la tierra, es el más pequeño de 



bÜCtfítíÑAS PítÓMÍKEÜÍÉS. 121 

todas las simientes que hay en la tierra; mas 
después de sembrado sube y se hace la mayor 
de todas las legumbres y echa grandes ramas." 
La regeneración es más que una reforma ex- 
terna. "Lávame de toda iniquidad y purifíca- 
me de todo pecado." Nótese lo completo de este 
deseo. No solamente deberá ser borrado el pe- 
cado, sino que el pecador mismo deberá ser lava- 
do y depurado. No sólo debe haber un simple 
cambio de estado, sino un cambio de naturaleza. 
No sólo debe ser perdonada la deuda, sino que 
debe desarraigarse toda disposición á contraer 
nueva deuda. La reforma externa equivale á 
cortarle las alas al ave, pero dejándola con la 
propensión de volar. Es como arrancarle al 
león los dientes sin cambiarle su naturaleza. 
Un caballo indómito no se domina en vista de 
que la parte delantera del pescante sea dé va- 
queta y evite el que haga pedazos el coche á 
coces. La gracia regeneradora, como el terrón 
de azúcar en la taza de te, endulza el corazón 
del hombre. Hace el árbol bueno para que pro- 
duzca buenos frutos. Purifica la fuente del co- 
razón, y entonces la corriente práctica de la vi- 
da estará pura. 



122 EL ESCUDÓ DEL METODISTA NOVEL. 

El nuevo nacimiento es una necesidad para 
estar dispuesto á gozar del cielo. Nadie podrá 
ir al cielo á menos que haya sido santificado. 
"El que no naciere de agua y del Espíritu no 
puede entrar en el reino de Dios." La pure- 
za es una cualidad necesaria para gozar del 
cielo. Si un pecador fuere elevado hasta el cie- 
lo, sería ciego á su belleza, sordo á sus cantos 
y muerto para sus goces. Mientras permanezca 
la malicia en la naturaleza del diablo, si fue- 
ra admitido en el cielo^ éste sería para él un 
lugar de tormentos. De un modo semejante, 
un malvado se hallaría en el infierno en medio 
del cielo mismo, siempre que llevase consigo su 
pecado, porque éste enciende la llama del infier- 
no en el alma. El reino de Dios es "justicia, 
paz y gozo en el Espíritu Santo." 



LECCIÓN XXVIII. 

V. EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU. 

"Por testimonio del Espíritu quiero decir una 
impresión interna en el alma por medio de la 
cual el Espíritu de Dios da testimonio inmedia- 
ta y directamente á mi espíritu de que yo soy 
hijo de Dios; de que Jesucristo me ama y se ha 



Doctrinas prominentes. 12$ 

entregado á sí mismo por mí ; de que todos mis 
pecados han sido borrados y de que yo, yo mis 
mo, soy reconciliado con Dios." — Juan Wesley. 

Pruebas. — "Porque el mismo Espíritu da testimo- 
nio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios." (Ro- 
manos 8.16.) "El que cree en el Hijo de Dios tiene 
el testimonio en sí mismo." (1. a de Juan 5.10.) "Y 
por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su 
Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Pa- 
dre." (Gálatas 4.6.) "El amor de Dios está derra- 
mado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que 
nos es dado." (Romanos 5.5.) "El fruto del Espíritu 
es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, 
fe, mansedumbre, templanza." (Gálatas 5.22, 23.) 

Las doctrinas del metodismo enseñan que el 
hombre puede saber que es cristiano. El Sr. 
Wesley dice : "El alma evidente é íntimamente 
percibe cuando ama, cuando se deleita y se 
regocija en Dios como cuando ama y se deleita 
en cualquiera otra cosa. Yo amo y me deleito 
en Dios; por tanto soy hijo de Dios." La Biblia 
suministra ciertas señales que se observan en el 
cristiano: 1. a Aparece el amor de Dios "derra- 
mado en nuestros corazones por el Espíritu San- 
to." El creyente siente, sabe y tiene conciencia 
de que ama á Dios ; por tanto dice : "Soy hijo de 
Dios." Dice el Sr. Wesley que cuando fué con- 



124 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

vertido sintió su corazón "extraordinariamente 
caliente." Tenemos tanta conciencia de la in- 
fluencia reanimadora del amor como la que tene- 
mos del fuego que se enciende en una habitación 
ó de los brillantes rayos del sol que llegan hasta 
nosotros en un día frío, pasando á través de las 
nubes. El amor es semejante al fuego, y el fuego 
es algo que puede ser sentido. 2. a El amor fra- 
ternal es una señal del cristiano. El creyente 
siente que ama á todos los que aman al Señor 
Jesucristo con sinceridad ; por tanto lleva esta 
conclusión : "soy hijo de Dios." ''Sabemos que 
hemos pasado de muerte á vida, porque amamos 
á los hermanos." El amor fraternal se aduce 
como una prueba de haber pasado de muerte 
á vida. En otra parte volvemos á leer : u el que 
ama á su hermano permanece en la luz." 

Nota. 

"Hay, pues, algunas cosas que sabemos. Cuan- 
do un hombre está encolerizado, lo sabe bien, 
y los demás generalmente también lo saben. 
Cuando una persona está inspirada por la am- 
bición, y cuando es ardiente y enérgico, lo sabe 
muy bien. Un hombre sabe cuando está en la 
desgracia, sabe si está ansioso, si es arrogante 



DOCTRINAS PROMINENTES. 125 

ó humilde. Un hombre sabe si se complace en 
hacer bien ó si lo hace desinteresadamente. To- 
das estas cosas están en la esfera del conoci- 
miento positivo. Una persona sabe si ama ó no, 
porque, si no supiere que ama, sería señal de 
que no ama, y estaría seguro de esto. Hay al- 
gunas cosas semejantes al fuego, y ¿qué diríais 
de la persona que metiera la mano en el fuego 
y que retirándola lentamente después la viera 
con cuidado, diciendo: "De un modo general, 
puedo creer que quema?" El hombre sabe lo 
que es malo y sabe también lo que es bueno. 
Todas las cosas reconocidas en la esfera del 
conocimiento las conoce de un modo positivo 
con tanta seguridad como es de esperarse, y esto 
no implica necesariamente arrogancia. 

"Notad, por tanto, con referencia á este testi- 
monio, que se arroja luz sobre su modo de ser. 
No llevamos este testimonio en nosotros mis- 
mos como producido por acciones propias de tal 
modo que basándonos en ellas pudiésemos ra- 
ciocinar. No es el resultado de la retrospec- 
ción; no depende de ninguna estimación que 
pudiésemos formarnos de nuestro valor moral. 
Una vez descubierta en nosotros la afinidad 
espontánea del alma para Dios, viene á consti- 



126 EL ESCUDO DEL, METODISTA NOVEL. 

tuirse en evidencia. Nos hallamos entonces en 
posesión de cierto entusiasmo. Somos eleva- 
dos y encendidos con una experiencia extraordi- 
naria, no una experiencia sobrehumana, y sin 
embargo, una experiencia que trasciende toda 
experiencia ordinaria, siendo su naturaleza la 
del amor. Es una experiencia que obrando con 
amor nos impele por una afinidad electiva á la 
gran fuente y manantial del amor así como de 
la sabiduría y del poder: á Dios; y esta con- 
dición del alma que produce el amor filial es el 
signo de la influencia de Dios sobre nosotros. 
Es el testimonio del Espíritu." 



LECCIÓN XXIX. 

VI. SANTIDAD, Ó SANTIFICACIÓN. 

"La santificación es aquella obra de la gracia 
de 1 )ios por medio de la cual somos renovados 
según la imagen de Dios, apartados para su 
servicio y habilitados para morir hacia el peca- 
do y vivir para la justicia. Comprende todas 
las gracias del conocimiento, de la fe, del arre- 
]>entimiento, del amor, de la humildad, del ce- 
lo y de la paciencia, y el ejercicio de todas estas 
hacia Dios y hacia los hombres." — R, Watson. 



DOCTRINAS PROMINENTES. 127 

Pruebas. — "Y el Dios de paz os santifique en todo; 
para que vuestro espíritu, alma, y cuerpo, sea guar- 
dado entero sin reprensión." (1. a de Tesalonicenses 
5.23.) "Porque la voluntad de Dios es vuestra santi- 
ficación." (1. a de Tesalonicenses 4.3.) "Como aquel 
que os ha llamado es santo, sed también vosotros san- 
tos en toda conversación." (1. a de Pedro 1.15.) "Que se 
dio á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda 
iniquidad y limpiar para sí un pueblo propio, celoso 
de buenas obras." (Tito 2.14.) "Somos santificados 
por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo." (Hebreos 
10.10.) "En esto es perfecto el amor." (1. a de Juan 
4.17.) 

Lo que caracteriza la santidad es la conformi- 
dad del corazón y de la vida con la ley de Dios. 
Es el echar fuera aquellos pecados innatos, la 
purificación de la naturaleza moral y la restau- 
ración de la imagen de Dios de tal modo que 
el alma sea completamente gloriosa interior- 
mente, teniendo los frutos del Espíritu : "amor, 
gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, 
fe, mansedumbre, templanza." Implica la con- 
sagración de todo el cuerpo, de todo el corazón, 
de todo el espíritu, de toda la mente, de los bie- 
nes, la influencia, la familia: de todo esto al 
servicio de Dios. 

La santificación reduce la inteligencia del 



128 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

cristiano a cautividad en Cristo de tal modo que 
piensa como él ; pone el amor de Dios en su cora- 
zón hasta llegar á perder el egoísmo y á ser be- 
néfico; pone la vida de la justicia en su concien- 
cia de modo que la ley de lo recto viene á ser 
su norma; pone la vida de la obediencia en su 
voluntad hasta que llega á ser su comida y su 
bebida el hacer la voluntad del Padre. 

La iglesia católica enseña que la santificación 
es alcanzada por algunos después de la muerte 
mediante el fuego del purgatorio ; los calvinistas 
sostienen que sólo puede alcanzarse al estar en 
artículo de muerte. Los metodistas afirman que 
puede obtenerse poco después de la conversión 
y disfrutar de ella durante la vida. Todos con- 
cuerdan, en consecuencia, en que la santidad 
(el amor perfecto, la santificación) es absoluta- 
mente necesaria como un requisito para entrar 
en el cielo. La diferencia consiste simplemente 
en el tiempo en que se alcanza. La opinión ar- 
niiniana es incuestionablemente correcta v es- 
enturaría. Por esto se ve que nuestra doctrina 
eleva la esfera de la experiencia cristiana incon- 
mensurablemente más que las demás opiniones. 

La doctrina católica de que el hombre es san- 
tificado en el purgatorio es sencillamente absur- 



DOCTRINAS PROMINENTES. 129 

da. Enviar un alma al infierno para purificarla 
es ridículo. ¿Por qué no es purificado el dia- 
blo? Ha estado en el infierno bastante tiempo 
para haberse purificado si el infierno fuera lu- 
gar de purificación. La teoría calvinista no 
tiene fundamento escriturario. No hay nin- 
guna virtud en el simple acto de morir para san- 
tificar el alma. 

Debemos luchar para ser cristianos perfectos 
por las razones siguientes : 

1. Porque Dios así lo quiere. "Porque esta 
es la voluntad de Dios, aun vuestra santifica- 
ción." Dios quiere nuestra santificación tan 
verdadera y sinceramente como la salvación de 
los pecadores ó como cualquiera otra cosa de- 
seable. No puede existir otra ley más elevada 
que la voluntad de Dios. 

2. Porque Dios lo manda. "Sed pues vosotros 
perfectos como vuestro Padre que está en los 
cielos es perfecto." "Sed perfectos," no en co- 
nocimiento ó poder, como Dios, pero en amor y 
santidad. "Sed perfectos," no en grado, como 
Dios, sino en cualidad ó en clase. 

3. Porque se promete esta gran bendición. 
"Y esparciré agua limpia, y seréis limpiados de 
todas vuestras inmundicias: v de todos vnes- 



130 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tros ídolos los limpiaré." (Ezequiel 36.25.) 
'Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y 
justo para que nos perdone nuestros pecados y 
nos limpie de toda maldad." (1. a de Juan 1.9.) 
U E1 mismo Dios de paz os santifique cabalmen- 
te." ¿ No significa este pasaje una santificación 
completa? ¿Tendremos que esperar hasta la 
muerte para alcanzarla? 



CAPÍTULO VI. 

Doctrinas Prominentes del Metodismo (Continua- 
ción). 



LECCIÓN XXX. 

VII. LA APOSTASÍA. 

En cuanto á la doctrina de caer de la gracia, 
nuestra iglesia afirma que es posible que una 
persona que ha sido regenerada verdaderamen- 
te caiga de tal estado de gracia y se pierda final- 
mente. Esta doctrina se ensena claramente en 
las escrituras del Antiguo Testamento. 

Pruebas. — "Mas, si el justo se apartare de su jus- 
ticia, y cometiere maldad, é hiciere conforme á todas 
las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Todas 
las justicias que hizo no vendrán en memoria: por su 
rebelión con que prevaricó, y por su pecado que co- 
metió, por ello morirá." "Apartándose el justo de su 
justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello: por 
su iniquidad que hizo morirá." (Ezequiel 18.24, 26.) 

El anterior pasaje ensena : 

1. Que las personas á que se refiere el pasaje 
eran verdaderamente justas. El Sr. Edwards 
concede que un hombre justo en el lenguaje de 
la Escritura quiere decir "un hombre piadoso." 



132 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

2. El tenor de todo el pasaje demuestra que 
las personas justas podrán completamente apar- 
tarse y perecer en sus pecados. 

3. La vida del hombre sobre la tierra es un 
período de prueba. Está dotado de todo lo 
necesario para ser un agente libre y responsa- 
ble de sus actos. Con tal carácter, no hay nin- 
guna época en la tierra en que no esté sujeto á 
cambios en su carácter moral. Como pecador 
puede arrepentirse, reformarse y transformarse 
en hombre bueno durante toda la época de su 
prueba. No hay punto alguno en todo este 
tránsito de prueba en donde no pueda arrepen- 
tirse y creer, ó siendo bueno volver á caer en el 
pecado y perecer. 

La posibilidad de una apostasía completa y 
final se enseña expresamente en el Nuevo Testa- 
mento. 

Prueba. — "Porque es imposible que los que una vez 
fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fue- 
ron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo 
gustaron la buena palabra de Dios y las virtudes del 
siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados 
para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí 
mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo á vituperio.'' 
(Hebreos 6.4-6.) 



Doctrinas prominentes. 133 

El pasaje escriturario anterior enseña que 
estas personas fueron cristianos de profunda 
experiencia. 1. Fueron "iluminados." 2. Ha- 
bían "gustado del don celestial." Esto puede 
significar la experiencia de un perdón gratuito. 
3. Fueron "hechos partícipes del Espíritu San- 
to." Esto incluye la obra de la regeneración, 
el testimonio del Espíritu Santo y su influencia 
en el corazón. 4. Habían "gustado la buena pa- 
labra de Dios." Esto quiere decir que los cris- 
tianos se complacían y fortificaban con la lectu- 
ra de las Escrituras. 5. Habían gustado "las vir- 
tudes del siglo venidero." Por esto entendemos 
los deliciosos presentimientos del cielo. Aquí 
tenemos todas las señales y los frutos de cris- 
tianos de experiencia. Pero tales personas pue- 
den caer y perecer finalmente. Todo el contexto 
del pasaje enseña esto. El Sr. Wesley dice : "Es 
imposible renovar otra vez por el arrepentimien- 
to á los que ya han sido iluminados y que se han 
vuelto y renunciado al Salvador, el único refugio 
de los pecadores." La caída de que se trata es 
completa y final, y la posibilidad de que exista 
aparece en la superficie misma del pasaje. 

La misma doctrina es enseñada por nuestro 
Salvador. 



134 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Pruebas. — "Yo soy la vid verdadera; y mi Padre es 
el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto 
le quitará." "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos." 
"El que en mí no estuviere será echado fuera como 
mal pámpano y se secará: y los cogen y los echan en 
el fuego, y arden." (Juan 15.1, 2, 5, 6.) 

Este, pasaje enseña : 1. Que las personas de 
que se trata eran pámpanos de la vid, es decir, 
de Cristo. 2. Algunos de estos pámpanos eran 
cortados porque no producían frutos. 3. Al 
ser separados de la vid, que era la única fuente 
de vida, se morían por completo, marchitándose, 
secándose y siendo después recogidos y quema- 
dos. _____ 

LECCIÓN XXXI. 
La posibilidad de una apostasía final se so- 
brentiende en las frecuentes amonestaciones 
que se hacen contra tal peligro y las enérgicas 
exhortaciones á la fidelidad cristiana. 

Pruebas. — "Por su incredulidad fueron quebradas, 
mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, 
antes teme; que, si Dios no perdonó á las ramas na- 
turales, á ti tampoco no perdone." (Romanos 11.20, 
21.) "Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros 
haya corazón malo de incredulidad para apartarse 
del Dios vivo: antes exhortaos los unos á los otros ca- 
da día, entretanto que se dice hoy, porque ninguno de 



DOCTRINAS PROMINENTES. 135 

vosotros se endurezca con engaño de pecado. Porque 
participantes de Cristo somos hechos, con tal que 
conservemos firme hasta el fin el principio de nues- 
tra confianza." (Hebreos 3.12-14.) "Temamos, pues, 
que, quedando aún la promesa t de entrar en su reposo, 
parezca alguno de vosotros haberse apartado." (He- 
breos 4.1.)* 

Este pasaje enseña que todas estas exhorta- 
ciones á temer, á ser diligentes, á emitir esfuer- 
zos implican indudablemente la posibilidad de 
fracaso. Es un absurdo palpable el exhortar á 
alguna persona á que coja fuertemente lo que 
es imposible que pierda. El cristiano puede 
caer de la gracia ó no caer de ella. Si no pu- 
diere caer, entonces la exhortación á que no 
caiga es absurda y sin sentido. Supongamos 
que un hombre que estuviere sobre una elevada 
montana se hallara atado á una roca con ca- 
denas tan fuertes que no pudieran romperse y 
que otro se parare á alguna distancia de él para 
gritarle: "Mucho cuidado con caerte." ¿No se- 
ría ridicula tal amonestación? La explicación 
es obvia. 

Ciertos pasajes de la Escritura enseñan Impo- 
sibilidad de caer de la gracia. 

Prueba. — "Manteniendo la fe y buena conciencia, 



136 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

la cual echando de sí algunos hicieron naufragio en la 
fe: de los cuales son Himeneo y Alejandro, que entre- 
gué á Satanás para que aprendan á no blasfemar." 
(1. a de Timoteo 1.19, 20.) 

Este pasaje enseña: 1. Que estas personas 
tuvieron una vez fe y buena conciencia, pues de 
otro modo no pudieron haber naufragado ó ha- 
ber perdido lo que nunca habían poseído. 2. 
Sufrieron naufragio de esta fe salvadora. 3. Lo 
que naufraga se pierde por completo. Un buque 
que ha naufragado está completamente arrui- 
nado. Algunos ángeles cayeron de su estado 
original de santidad celestial. Nuestros prime- 
ros padres cayeron de su pureza original. Ju- 
das cayó de su apostolado á causa de su trans- 
gresión. El rey Saúl fué una vez hombre bueno. 
"Dios le dio otro corazón," pero él cayó en la 
apostasía de una manera fatal y "murió por las 
transgresiones que cometió contra el Señor." 
Salomón fué claramente en un tiempo un hom- 
bre santo, pero evidentemente cayó en aposta- 
sía y "murió," dice Josefo, "sin gloria." 

Xnla. 
El dogma "una vez en la gracia siempre en la 
gracia" es un error fatal. Un hombre obtiene un 
boleto, se sienta en el coche, cruza los brazos y 



DOCTRINAS PROMINENTES. 137 

se dice á sí mismo: "Bueno, ya compré mi bo- 
leto, estoy en el tren y ahora me echaré a dor- 
mir. Al maquinista le toca conducir el tren 
y estar alerta contra el peligro. Es deber del 
conductor llevarme seguro hasta el fin de mi 
camino. No tengo nada que hacer más que dor- 
mir." De un modo semejante raciocinan las 
personas que creen en la perseverancia final. 
Cualquiera puede ver la influencia soporífica y 
mortal que esta doctrina ejerce sobre el corazón 
humano. Pero la Biblia, lejos de apoyar tal 
idea, nos amonesta para que velemos. "Obrad 
vuestra propia salud ;" "dedícate con diligencia 
á asegurar tu vocación y elección." Por toda la 
Biblia hay centenares de amonestaciones como 
verdaderas montañas con cierta grandeza ate- 
rradora, severa, portentosa, temible y sublime, 
como el Monte Sinaí cuando el Señor descendió 
á él en medio del fuego entre nubes tempestuo- 
sas y truenos que hacían temblar la tierra, 
"para que el temor de Dios pueda venir sobre 
nosotros para que no pequemos." Severamen- 
te reprenden la necedad de suponer que por- 
que Dios nos ha librado de nuestros pecados no 
necesitamos preocuparnos de nuestra salvación 
final. 



138 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

LECCIÓN XXXII. 

ÓRDENES EN EL MINISTERIO. 

La iglesia metodista reconoce dos órdenes en 
el ministerio: el diaconado y el presbiterado. 
Reconoce también un tercer oficio, el de obispo, 
que en cuanto á orden es presbiterial, pero en 
oficio es episcopal. El metodismo ocupa el pun- 
to medio entre prelacia por una parte y la parie- 
dad del ministerio por la otra. Los católicos 
romanos y los episcopales creen en las tres ór- 
denes: el episcopado, presbiterado y diaconado. 
Los presbiterianos, bautistas y congregaciona- 
listas admiten solamente una orden, el presbite- 
rado. Nosotros creemos que hay dos órdenes re- 
conocidas en la Biblia. 

I. El Diaconado. 

El diaconado es un grado subordinado en el 
orden ministerial. Entre los presbiterianos y 
los bautistas los diáconos son simplemente fun- 
cionarios laicos; pero entre los metodistas cons- 
tituyen una orden subordinada de ministros. 
En éste punto los metodistas están basados en 
las Escrituras. Esteban fué diácono, era uno 
de "los siete. ,, Fué un predicador elocuente 
que estaba "lleno del Espíritu Santo. " Cuando 



DOCTRINAS PROMINENTES. 139 

los judíos escucharon el sermón que consta en 
el capítulo 7 de los Actos, "fueron heridos hasta 
el corazón." Fué ordenado debidamente por los 
apóstoles. Felipe fué también otro diácono y 
predicador. "Entonces Felipe descendió á la 
ciudad de Samaría y les predicaba á Cristo." 
(Actos 8.5.) En ese lugar tuvo un gran avi- 
vamiento. "Mas cuando creyeron á Felipe, que 
anunciaba el evangelio del reino de Dios y el 
nombre de Jesucristo, se bautizaban, hombres y 
mujeres." "Así que había gran gozo en aquella 
ciudad." Felipe explicó las Escrituras á un 
eunuco etíope y le administró el rito del bau- 
tismo. Nos referimos al punto de que los diá 
conos son ministros, lo que se prueba claramen- 
te con la anterior cita de la Escritura. Un diá- 
cono metodista puede ejecutar todas las fun- 
ciones ministeriales de un presbítero excep- 
tuando la consagración de los elementos en la 
cena del Señor. 

TI. El Presbiterado. 

1. El presbítero, ó anciano, es de una orden 
superior y un oficio del ministerio. Designa una 
orden de personas cuyos deberes son predicar, 
administrar los sacramentos y velar sobre la 



140 EL. ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

iglesia. "Kuego á los ancianos que están entre 
vosotros, yo anciano también con ellos: . . . 
apacentad la grey de Dios que está entre vos- 
otros, teniendo cuidado de ella." (1. a de Pedro 
5.1,2.) 

2. Los presbíteros tienen autoridad de gober- 
nar las iglesias. "Los ancianos que gobiernan 
bien sean tenidos por dignos de doblada llonra. ,, 
(1. a de Timoteo 5.17.) "Obedeced á vuestros 
pastores y sujetaos á ellos; porque ellos velan 
por vuestras almas." (Hebreos 13.17.) 

3. Los presbíteros están autorizados para or- 
denar. Timoteo fué ordenado por "la impo- 
sición de las manos de los presbíteros," ó por el 
cuerpo de ancianos. (Véase 1. a de Timoteo 4.14. ) 
Eran asociados de los apóstoles, teniendo auto- 
ridad eclesiástica. Los decretos expedidos en 
Jerusalén para regir en las iglesias eran dados 
por los apóstoles y los ancianos. (Véase Actos 
15.2-0, 22, 23; lfi.4 ; 1. a de Timoteo 5.17.) Como 
todas las iglesias están de acuerdo en que el 
presbiterado es nna orden eclesiástica, no será 
necesario discutirla con mayor atención. 

777. El Episcopado. 

"Los obispos no constituyen una orden es- 



DOCTRINAS PROMINENTES. 141 

pedal, sino que son los funcionarios electos por 
el cuerpo de presbíteros para la superintenden- 
cia general y para la mayor conveniencia en 
cuanto á la ordenación, y con el fin de obtener 
unidad y mayor eficiencia en la administración, 
todo lo que ha sido indisputable por centenares 
de anos. Los metodistas están ahora confor- 
mes con estos arreglos primitivos." "Los obis- 
pos y los presbíteros, ó ancianos, eran origina- 
riamente los mismos ; pero, como dice Jerónimo, 
uno de los ancianos fué elegido presidente y fué 
llamado obispo para distinguirlo de los demás, 
confiriéndosele algunas de las facultades que 
pertenecían á todo el cuerpo de. presbíteros, co- 
mo la de ordenar, por ejemplo, dedicándosele 
después exclusivamente á él lo mismo que el 
nombre obispo. De este modo vino á ser primus 
inter pares, "el primero entre iguales." — El 
Obispo McTyeire. 



CAPÍTULO VIL 
Forma del Bautismo. 



LECCIÓN XXXIII. 

FORMA DEL BAUTISMO. 

Los elementos esenciales del bautismo son : 

1. Debe ser administrado en el nombre del 
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

2. Debe ser administrado por un ministro 
del evangelio. Solamente los ministros de Cris- 
to son comisionados para bautizar. 

3. Debe usarse solamente el agua como ele- 
mento. Solo esto se menciona en las Escrituras. 

4. La persona bautizada debe ser un candida- 
to apropiado. 

El bautismo cristiano viene á ser, pues, el 
agua aplicada á un candidato apropiado, en el 
nombre de la Trinidad, por un ministro del 
evangelio. "Por tanto id y doctrinad á todos 
los gentiles, bautizándolos en el nombre del Pa- 
dre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." (Mateo 
28.19.) 

De esta definición se sigue que la forma del 
bautismo no es un elemento esencial ; que todos? 
(142) 



FORMA DEL BAUTISMO. 143 

los elementos esenciales del bautismo serán 
conservados cuando se administre por derrama- 
miento, rociamiento ó inmersión. Por tanto 
la iglesia metodista sostiene que las tres for- 
mas son igualmente válidos, pero que el peso 
de la evidencia está á favor del derramamiento 
ó de la aspersión. El derramamiento y la as- 
persión son realmente uno solo, asemejándose 
en cuanto á la forma; la diferencia consiste 
solamente en el mayor ó menor uso de agua. 
Los términos usados son tomados de la Biblia. 
"Derramaré mi Espíritu, y después os rociaré 
con agua pura." 

El peso de la evidencia está á favor del derra- 
mamiento ó la aspersión. El bautismo verdade- 
ro es la influencia regeneradora del Espíritu 
Santo en el corazón ; el bautismo del agua es el 
signo de esta gracia en el corazón. La forma 
que más se asemeje á la operación del Espíritu 
es la más verdadera. ¿Cómo viene el Espíritu 
sobre el alma? La Escritura nos ensena algo 
sobre este asunto : "Derramaré aguas sobre el 
secadal." (Isaías 44.3.) "Y esparciré sobre 
vosotros agua limpia, y seréis limpiados de to- 
das vuestras inmundicias." (Ezequiel 36.25.) 
Entonces, cuando Pedro estaba hablando á los 



144 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que se habían congregado en la casa de Corne- 
lio, u el Espíritu Santo cayó sobre todos los que 
oían el sermón." (Actos 10.44, 45.) Entonces 
Pedro bautizó á los que habían recibido el Es- 
píritu Santo. Ahora pues, como el Espíritu 
Santo había sido derramado sobre aquellas 
personas, es casi seguro que Pedro derramó 
agua sobre ellos como la forma de bautismo más 
apropiada. La forma del signo tendría que ser 
como la cosa significada, y la cosa significada 
había sido derramada. Además, se dice con re- 
ferencia al bautismo de Cristo: "Los cielos le 
fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios, que 
descendía como paloma y venía sobre el." 
Cuando Dios muestra su forma de bautismo, 
se ve que los elementos descienden sobre el can- 
didato. Pero la inmersión requiere que el can- 
didato descienda ó caiga sobre el elemento. La 
forma del bautismo del Espíritu Santo es el de- 
rramamiento, la aplicación del Espíritu al al- 
ma; y el bautismo de agua como signo de aquel 
deberá ser derramada para que el signo corres 
ponda con la cosa significada. Pero no hay se- 
mejanza entre la inmersión (aplicar el candi- 
dato al agua y cubrirlo con ésta) y el derra- 
mamiento del Espíritu sobre el alma. El Espí- 



FORMA DEL BAUTISMO. 145 

ritu es derramado sobre nosotros como la lluvia 
sobre la tierra. 

El Dr. Pope, refiriéndose al asunto, dice: 
"Hay muchas consideraciones que nos inducen 
á considerar el derramamiento ó el rociamiento 
como la forma prescrita del rito. El carácter 
universal del evangelio sugiere que se haya es- 
cogido la forma más simple de ordenanza y la 
más umversalmente practicable. Además, las 
realidades más importantes, de las que el bau- 
tismo no es sino un signo, son de tal naturaleza 
que á ellas se acomoda el rociamiento ó el derra- 
mamiento. La sangre de la expiación era rocia- 
da sobre el pueblo y sobre el lugar propiciato- 
rio, y los dones del Espíritu Santo se simbolizan 
generalmente por el derramamiento del agua 
y el ungimiento." 

Ricardo Watson, en su obra intitulada Insti- 
tutos, dice: "Es satisfactorio descubrir que to- 
das las tentativas hechas para imponer sobre 
los cristianos una práctica (la inmersión) re- 
pulsiva á los sentimientos, peligrosa para la 
salud y ofensiva á la delicadeza están destitui- 
das de toda autoridad escrituraria y son aje- 
nas á las prácticas primitivas verdaderas." 

Nuestra iglesia, juzgando que "la esencia del 



146 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

rito" consiste en aplicar agua al cuerpo en el 
nombre de la Trinidad, dice : "Los adultos y los 
padres de los niños que han de ser bautizados 
pueden elegir la inmersión, el rociamiento ó 
el derramamiento." El Dr. Kaymond dice: 
"Ninguna iglesia en su carácter de tal, con ex- 
cepción de la bautista, exige ninguna forma 
particular de bautismo como condición sine 
qua non para ser miembros." Por esto se verá 
que los metodistas no se hallan solos en cuanto 
á la elección de la forma del bautismo. 

No existe ningún mandamiento en cuanto al 
bautismo de inmersión. Se ordena el bautizar 
con agua ; pero, lo mismo que en la cena del Se- 
ñor, la forma en que se ha de administrar no se 
prescribe por ningún precepto positivo. 



LECCIÓN XXXIV 

EJEMPLOS DE BAUTISMO. 

Los ejemplos bíblicos que siguen nos inducen 
;'i creer que los apóstoles administraron el bau- 
tismo por derramamiento ó aspersión. 

T. El Bautismo de Pablo. 

La historia del bautismo de Pablo se halla 
en el siguiente pasaje: 



FORMA DEL BAUTISMO. 147 

"Ananías entonces fué y entró en la casa; y ponién- 
dole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor 
Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, 
me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno 
del Espíritu Santo. Y luego le cayeron de los ojos 
como escamas, y recibió al punto la vista: y levantán- 
dose, fué bautizado." (Actos 9.17, 18.) 

La historia del bautismo de Pablo nos enseña : 
1. Que el levantarse y ser bautizado fueron 
actos muy inmediatos. El Dr. Armstrong dice : 
"En el idioma original el lenguaje es mucho 
más definido que lo que aparece en la versión 
inglesa." Sobre la expresión "levántate y sé 
bautizado" (literalmente, "poniéndote en pie, 
sé bautizado") y "se levantó y fué bautizado" 
(literalmente, "levantándose, fué bautizado"), 
el Dr. J. H. Eice dice con toda propiedad : "Se- 
gún el modismo del idioma griego, estas dos 
palabras no constituyen dos mandamientos di- 
ferentes, como podría suponerlo el lector versa- 
do en el inglés cuando lee: (1) "levántate," (2) 
"sé bautizado." Pero la palabra "levántate" 
(literalmente, "poniéndote en pie") simplemen- 
te modifica la significación del verbo, ó mejor 
dicho, se usa para completar la acción del ver- 
bo: y por tanto, lejos de afirmar la opinión de 



148 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que Pablo se levantó, salió y fué sumergido, 
expresa de una manera definida y precisa su 
postura cuando recibió el bautismo." 

2. ''Se habían pasado tres días de debilidad 
y ayuno cuando "se levantó y fué bautizado," 
y en seguida "tomó pan y fué fortalecido." Es 
extraño que, cuando se mencionan los detalles 
de todo movimiento con extraordinaria minu- 
ciosidad, no se haga constar que á pesar de su 
debilidad fué hasta un río. Todo el tenor del 
pasaje indica que solamente se levantó de don- 
de estaba postrado para recibir el bautismo 
mientras permanecía en pie." — El Dr. Whedon. 

II. El Bautismo del Carcelero. 

La historia del bautismo del carcelero está 
contenida en las siguientes palabras : 

"Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos 
los que estaban en su casa. Y tomándolos en aquella 
misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bau- 
tizó luego él, y todos los suyos." (Actos 16.32, 33.) 

Esta historia nos enseña : 1. Que el carcelero y 
su familia fueron bautizados á media noche en 
la prisión. U Y tomándolos en aquella misma 
hora de la noche, les lavó los azotes; y se bauti- 
zó luego él, y todos los suyos." 2. El bautismo 



tfORMA DEL BAUTISMO. Í49 

se verificó en la cárcel. El testimonio autoriza- 
do de los apóstoles justifica el hecho de que ellos 
no salieron de la prisión. Pablo se rehusó á 
abandonar la prisión secretamente; él exigió 
que los magistrados mismos los sacaran con la 
misma publicidad con que los habían metido. 
Ahora, pues, ¿ quién puede creer que Pablo haya 
salido á media noche hasta llegar á un río, yen- 
do sigilosa y secretamente, sumergido allí á los 
candidatos y después regresase sosegadamente 
á la cárcel para exigir el que se les echara fue- 
ra de una manera pública y honorable, cuando 
ya habían estado afuera ? ¿ Puede alguien creer 
que Pablo fuera capaz de semejante engaño? 
El hecho de que los apóstoles se hubieran rehu- 
sado á salir secretamente implica expresamen- 
te que no habían salido durante la noche. Su 
lenguaje, en caso de que hubieren salido, estaba 
basado en ocultaciones y engaños. Los magis- 
trados muy bien pudieron haberles replicado: 
"¿ Con qué cara pretenden estos hombres que no 
han de salir sin que se les absuelva formal y 
públicamente, cuando ellos ya han salido de 
motu propio y están ahora de vuelta en la pri- 
sión por su propia voluntad?" No se les puede 
acusar de semejante hipocresía. Es inevitable 



150 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL, 

la conclusión de que no habían salido de la cár- 
cel. 

No hay el más insignificante fundamento para 
creer en la peregrina suposición de que una 
cárcel romana estuviera provista de algo como 
bautisterio. La autoridad pública que pudo 
arrojar á un obscuro calabozo á estos inocentes 
apóstoles, cargados de grillos y bañados de san- 
gre por los azotes que se les habían aplicado, 
no es probable que haya provisto la cárcel de 
baños para comodidad de sus víctimas. Los ro- 
manos eran demasiado crueles para mitigar 
los sufrimientos de sus presos. Además, Filipos 
estaba situado en la latitud de la "Nevada Tra- 
cia," en donde tales cosas no serían necesarias. 
¡ Un baño ó un estanque en una prisión romana! 
Sería más fácil esperar hallar un piano en una 
cabana de indios salvajes. Hubo un bautismo 
en la prisión, pero de manera que aparece que 
no fué por inmersión. El suponer que el car- 
celero sacó á su esposa y familia de la misma 
cama para ir en busca de un río y buscar en él 
un lugar apropiado para ser sumergidos es com- 
pletamente absurdo. Por tanto el carcelero y 
su familia fueron bautizados en la cárcel, y en 
tal caso lo fueron por rociamiento, ó derrama- 



K)£MÁ DEL BAUTISMO. 151 

miento, pues la inmersión hubiera sido imposi- 
ble en tales circunstancias. 



LECCIÓN XXXV. 
III. El Bautismo de Cornelio. 
El bautismo de Cornelio se narra en el si- 
guiente pasaje: 

"Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Es- 
píritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. 
Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, 
que habían venido con Pedro, de que también sobre 
los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 
Porque los oían que hablaban en lenguas y que mag- 
nificaban á Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede 
alguno impedir el agua para que no sean bautizados 
estos que han recibido el Espíritu Santo también co- 
mo nosotros? Y les mandó bautizar en el nombre 
del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase 
con ellos por algunos días." (Actos 10.44-48.) 

La inferencia clara que se saca de esta narra- 
ción es que Cornelio y su casa fueron bautizados 
por derramamiento. Las circunstancias en que 
se verificó el bautismo así lo prueban. "No fue- 
ron á ningún río, no se dice que hayan ido á nin- 
gún lugar donde hubiere agua, ni se nos dice 
tampoco que hayan mandado adaptar algún 
baño en la casa para tal objeto. La observación 



152 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

de Pedro relativa á impedir el agua indica que 
se le iba á traer con el fin de que administrara 
el bautismo. Y sobre todo debería notarse que 
cuando el apóstol vio el Espíritu Santo descen- 
diendo sobre ellos se acordó inmediatamente de 
lo que Cristo había dicho acerca de que Juan 
bautizaba con agua. (Véase Actos 11.16.) ¿De 
dónde procede este recuerdo instantáneo y esta 
asociación de ideas, si no fuere por el hecho 
de que la forma del bautismo de agua fuera la 
misma que la que se observó cuando descendió 
el Espíritu Santo? Si Juan ó Pedro hubieran 
bautizado por inmersión, la narrativa y la alu- 
sión que en ella aparece no habrían estado en 
armonía y habrían tenido el efecto de confun- 
dir á los mas devotos y á los más inteligen- 
tes estudiantes de la inspiración."— El Rdo. W 
Thorn. 

TV El Bautismo de los Tres MU. 

La historia de este bautismo es como siírue • 

"Y Pedro les dice: arrepentios y bautícese cada uno 
de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón 
de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu San- 
to." "Así que los que recibieron su palabra fueron 
bautizados: y fueron añadidas á la iglesia aquel día 
como tres mil personas." (Actos 2.3S, 41.) 



FORMA DEL SAÜTISMO. 15^ 

De esta narración aprendemos : 

1. Que todos fueron efectivamente bautizados 
en ese día es evidente y admitido por nuestros 
contrincantes, que nos aseguran que el bautis- 
mo siempre precedió á la admisión en la iglesia 
visible. Supongamos, pues, que los doce apósto- 
les se hubieran ocupado de bautizar, y suponga- 
mos que se haya usado la forma de la inmer- 
sión; hubiera sido ésta la más laboriosa y 
desagradable tarea, por no decir que era im- 
practicable, hecha de modo que quedara termi- 
nada en el transcurso de cinco ó seis horas. 
También debe tomarse en cuenta, además, que 
se hubieran necesitado cuando menos veinticua- 
tro cuartos para secarse y una docena de bautis- 
terios, y todo esto tenía que haberse provisto 
para aquella ocasión. Y aun suponiendo que hu- 
biera habido más personas que ayudaron para 
facilitar el trabajo, hubiera sido preciso aumen- 
tar las localidades mencionadas. 

2. Además, en Jerusalén misma no había ni 
río ni fuente de agua. El Cedrón era un poco 
mejor que los albanales comunes de la ciudad, 
y estaba seco casi todo el año, exceptuando 
durante el período de las lluvias tempranas y 
tardías. Siloé era solamente una vertiente que 



154 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL, 

no estaba rodeada de muros y que no siempre 
corría y cuyas aguas eran vendidas algunas 
veces al pueblo por medida; y los estanques 
que se llenaban con sus mezquinas corrientes 
se usaban para lavar ovejas ó para otras cosas 
semejantes (estando en condiciones de no po- 
der ser utilizados en ceremonias lústrales) ó 
eran de propiedad de ciertas personas que no 
era probable que los hubieran facilitado para 
bañar en ellos extranjeros apóstatas. El agua 
para usos domésticos procedía de las lluvias 
y se conservaba en las casas en depósitos espe- 
ciales, y por supuesto que era guardada con el 
mayor cuidado y gastada con la más estricta 
economía, pues en aquellos lugares sólo llueve 
en dos estaciones del aíío. Puede añadirse, 
además, que la fuente de Siloé "es el único lu- 
gar en los alderredores de Jerusalén en donde 
los viajeros pueden mojarse las manos, apagar 
su sed y reclinar la cabeza bajo la sombra de la 
fresca roca en dos ó tres lunares de césped."— 
Lamartine. Que las circunstancias eran exac 
tamente semejantes en tiempo de los apóstoles 
puede ser evidentemente probado con los escri- 
tos de Josefo, su compatriota y contemporá- 
neo. La inferencia segura es que fueron bauti- 



tfOUMÁ Í)ÉL BAÜÍÍSMO. 166 

zados por derramamiento. Cualquiera otra su- 
posición lleva el sello del absurdo. 

De todo lo dicho sacamos las siguientes con- 
clusiones : 

1. No hay nada en la historia del bautismo 
de Juan, ni en la práctica de los apóstoles, ni 
en las diversas alusiones que en las epístolas 
se hacen al bautismo, ni en el significado de la 
palabra "bautizar" que autorice la idea de que 
es esencial para la validez de este rito alguna 
forma particular de bautismo. 

2. Aunque no puede determinarse con certi- 
dumbre absoluta que el derramamiento, la as- 
persión ó la inmersión hayan sido las formas 
de bautismo practicadas por los apóstoles, la in- 
mersión tiene menos probabilidades que ningu- 
na de las otras, más inconvenientes y es menos 
expresiva del bautismo del Espíritu Santo. 

3. La inmersión requerida para ser admiti- 
dos en la iglesia es contraria á las enseñanzas 
de la Biblia y equivale á "ensenar como doctri- 
nas mandamientos de hombres." Y el excluir 
de la mesa del Señor á personas piadosas tan 
sólo porque no han sido sumergidas es egoísmo 
y fanatismo. 

4. El bautismo se prescribe para todas las 



156 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

naciones, y el derramamiento se adapta á todos 
los climas, pero no así la inmersión. ¿Cómo 
podría practicarse la inmersión en aquellos paí- 
ses en donde durante seis meses del ano los 
estanques, los ríos y el océano mismo están 
convertidos en una masa sólida de hielo? 

5. El bautismo por rociamiento puede ser 
aplicado á personas que profesen tener fe cuan- 
do estén en el lecho de muerte; pero no así la 
inmersión. 

C>. El bautismo por derramamiento se adapta 
á las prácticas de la decencia y de las mane- 
ras cultas; pero ¿podría decirse lo mismo de la 
inmersión? 

LECCIÓN XXXVI. 
I. El Bautismo Infantil. 

Nuestra iglesia enseña que el derecho que los 
ni iíos tenían de ser miembros de la iglesia nunca 
lia sido abrogado. Permanece hoy intacto. No 
ha sufrido ningún cambio. No se ha hecho nin- 
guna proclama derogando la ley que se refiere á 
los niños como miembros de la iglesia, y es un 
hecho bien sabido que cuando se ha dado una 
ley permanece en vigor hasta que se deroga for- 
malmente. 



FORMA DEL BAUTISMO. 157 

Ahora pues: Como los niños eran miembros 
de la iglesia judaica, y como la iglesia cristiana 
no es sino una continuación de aquélla, y no 
habiéndose derogado la ley que se refiere á los 
niños como miembros de la iglesia, tendremos 
como conclusión inevitable que el derecho que 
los niños tienen de ser miembros de la iglesia 
permanece intacto. 

La circuncisión, lo mismo que otras ceremo- 
nias de la iglesia judaica, cedió el lugar al bau- 
tismo en la iglesia cristiana. El bautismo, lo 
mismo que la circuncisión, es un rito iniciato- 
rio para ser admitido en la iglesia visible. Así 
como la circuncisión era la puerta que daba 
entrada á los judíos y prosélitos gentiles á la 
iglesia judaica, así el bautismo es la puerta que 
conduce á la iglesia cristiana. Si admitimos 
que los niños que mueren en la infancia son 
salvos, nos veremos precisados á aceptar alguna 
de las dos conclusiones siguientes: ó admiti- 
mos que los niños no pueden entrar al cielo ó 
admitimos que son candidatos para el bautis- 
mo. Porque, si se admitiere el que son apropia- 
dos para el cielo, eso implica que tienen á su 
favor la gracia que salva, y la gracia que salva 
se admite universalmenté como base del bau- 



158 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tisino. Por tanto estaremos obligados á creer 
ó en la horrible doctrina de la condenación de 
los niños ó en la doctrina del bautismo infantil. 

Nota. 

La condición moral es la que viene á resolver 
la cuestión del bautismo, y no la edad ó la clase 
de las personas. Si una persona de madura edad 
fuere candidato propio, ó si lo fuere un niño, 
debe bautizársele. Por esta razón no es necesa- 
rio que exista un mandamiento expreso de bau- 
tizar á los niños. No hay mandamiento espe- 
cial para bautizar personas de diez, veinte, 
cincuenta ó de un año de edad. Tenemos au- 
toridad de bautizar a todos los que estuviesen 
en condiciones de pertenecer al reino, ya fueren 
grandes ó pequeños, jóvenes ó viejos. 

Pedro dijo expresamente en su sermón del 
Pentecostés: "Porque para vosotros es la pro- 
mesa y para vuestros hijos/' La promesa á 
que se hace referencia es la que está contenida 
en el pacto de Abraham. Nunca se podía haber 
presentado mejor oportunidad para que Pedro 
declarara que se derogaba la ley que prescri- 
bía que los niños fueran incorporados en la 
iglesia como en esta solemne ocasión. 



FORMA DEL BAUTISMO. 159 

Si aquella ley hubiera sido derogada antes, 
ahora que estaban pasando de la antigua á la 
nueva iglesia, parece muy apropiado el que 
Pedro hubiera dicho: "Arrepentios y sed bau- 
tizados. Porque la promesa es para vosotros; 
pero vuestros hijos están excluidos según la 
nueva dispensación." En lugar de esto dijo: 
"La promesa es para vosotros y para vuestros 
hijos." Cristo le había mandado antes: "apa- 
cienta mis corderos." Y él sabía muy bien lo 
que en esta ocasión estaba diciendo. 

II. Cristo Reconoce á los Niños como Miembros 

de la Iglesia. 

Cristo reconoció á los niños como miembros 
de la iglesia. 

Peuebas. — "Entonces le fueron presentados unos ni- 
ños, para que pusiese las manos sobre ellos y orase: y 
los discípulos les riñeron. Y Jesús dijo: Dejad á los 
niños y no les impidáis de venir á mí: porque de los 
tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto 
sobre ellos las manos, se partió de allí." (Mateo 
19.13-15.) "Y traían á él los niños para que los toca- 
se; lo cual viéndolo los discípulos, les reñían. Mas 
Jesús llamándolos dijo: Dejad á los niños venir á mí 
y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios. 
De cierto os digo que cualquiera que no recibiere el 



160 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

reino de Dios como un niño no entrará en él." (Lu- 
cas 18.15-17.) 

Nota. 

"Dejad á los niños y no les impidáis de ve- 
nir á mí ; porque de los tales es el reino de los 
cielos." ¿Qué significa "reino de los cielos?" 
El termino "reino" se usa algunas veces para 
significar la iglesia visible establecida en la 
tierra. "El reino de los cielos es semejante á 
la red, que, echada en la mar, coje de todas 
suertes de peces." (Mateo 13.47.) Se usa tam- 
bién para expresar la iglesia de Dios en un esta- 
do glorioso. "Esto empero digo, hermanos: 
que la carne y la sangre no pueden heredar 
el reino de Dios." Si aceptásemos la primera 
definición, el pasaje se interpretaría como si- 
gue: "Porque de los tales es la iglesia visible" 
ó los tales pertenecen á la iglesia establecida en 
la tierra. La iglesia de entonces era la del 
Antiguo Testamento. Todavía no llegaba el 
día de Pentecostés, cuando la iglesia cristiana 
pasó de la antigua á la nueva dispensación. 
Estos niños, que eran hijos de padres judíos, 
habían sido introducidos en la iglesia por me- 
dio de la circuncisión. Por tanto eran miem- 
bros de aquella iglesia judaica. En consecuen- 



FORMA DEL BAUTISMO. 161 

cia, él afirma que los tales eran miembros de la 
iglesia, del reino de los cielos. La circuncisión 
juntamente con otros ritos de la iglesia judai- 
ca dieron lugar al bautismo en la iglesia cris- 
tiana. (Véase Hebreos 8.6-13.) Los hijos de 
los creyentes sostienen una relación semejante 
con la iglesia cristiana como la que los hijos 
de los judíos tenían con la iglesia judaica; 
pero éstos eran constituidos miembros de la 
iglesia judaica mediante la circuncisión. (Véa- 
se Génesis 17.9-14.) En consecuencia, los ni- 
ños pueden recibir aquel rito de la iglesia y 
deberán ser considerados como miembros de la 
iglesia visible hasta que sean excluidos por 
falta de conformidad á sus ordenanzas. 

III. Bautismo de Familias. 

Pruebas. — "Entonces una mujer llamada Lidia, que 
vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de 
Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el 
Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía. 
Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, dicien- 
do: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad 
en mi casa y posad: y constriñiónos." (Actos 16.14, 
15.) 

Nota. 

Obsérvese que nada se dice de que su fanii- 
11 



162 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

lia haya practicado ningún deber religioso, sino 
que solamente se dice: "El corazón de la cual 
abrió el Señor para que estuviese atenta á lo 
que Pablo decía." Como era persona de edad 
madura, se arrepintió y creyó ; y como nada se 
dice de que su familia se haya arrepentido y 
creído, sino solamente que fueron bautizados, 
se deduce que su familia consistía de niños de- 
masiado pequeños para creer y que fueron bau- 
tizados en vista de la fe de su madre. 

Consideremos el caso de la familia del carce- 
lero: 

"Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y 
serás salvo tú, y tu casa. Y le hablaron la palabra 
del Señor, y á todos los que estaban en su casa. Y 
tomándolos en aquella misma hora de la noche, les 
lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los su- 
yos." (Actos 16.31-33.) 

Xotas. 
1. a El término "casa" en su acepción ordinaria 
incluye á todos los niños de una familia. Cuan- 
do se dice: ".y alimentaba José á su padre y á 
sus hermanos y á toda la casa de su padre de 
pan hasta la boca del niño," claramente se ve 
que se incluía á los niños. Cuando se describe 
á la madre laboriosa y se di e de ella que "con- 



FOEMA DEL BAUTISMO. 163 

sidera los caminos de su casa/' el término inclu- 
ye á los niños, porque se añade : "levantáronse 
sus hijos y llamábanle bienaventurada." 

2. a Se han hecho muchas tentativas para pro- 
bar que no había niños en estas familias ; pero 
todas han sido en vano. Todas las probabilida- 
des están en contra de tal razonamiento. Ade- 
más de estas familias, Pablo bautizó también 
"la casa" de Estéfanas. Como casas ó familias 
incluyen generalmente á los niños, no tenemos 
derecho de excluirlos de las que se mencionan 
en la Biblia. "¿Quién puede creer que no se 
hallara ni un solo niño en todas estas familias 
y que los judíos, acostumbrados á la circun- 
cisión, y los gentiles, acostumbrados á las cere- 
monias lústrales de los niños, no los hubieran 
presentado para el bautismo?" — Bengel. "La 
práctica del bautismo infantil no se funda en 
inferencias, sino en la continuidad y en la 
identidad del pacto de gracia hecho con los ju- 
díos y con los gentiles, alterándose solamente 
el signo de la admisión." — Alford. 

3. a La práctica apostólica consistía en bau- 
tizar familias enteras. Eso es indudable. Aho- 
ra pues, si los predicadores modernos la imi- 
tan, tendrán que bautizar familias enteras; y 



164 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

si continúan haciéndolo así, será indudable que 
bauticen á los niños, porque la continuación 
de la práctica de bautizar familias enteras re- 
sultará necesariamente en el bautismo de los 
niños. El seguir el ejemplo de los apóstoles 
quiere decir bautizar familias enteras, y el con- 
tinuar la práctica de bautizar familias enteras 
equivale á bautizar á los niños. 



CAPÍTULO VIH. 
Gobierno de la Iglesia. 



LECCIÓN XXXVII. 

CONFERENCIAS. 

En nuestra iglesia hay cinco clases de confe- 
rencias: La Conferencia General, la conferen- 
cia anual, la conferencia de distrito, la confe- 
rencia trimestral y la conferencia de iglesia. 

/. La Conferencia General. 

La Conferencia General es el cuerpo guberna- 
tivo supremo de la iglesia. Tiene facultades de 
legislar. Se compone de los obispos de la igle- 
sia y de delegados, ministeriales y laicos, electos 
por las diversas conferencias anuales. Los 
miembros clericales de cada conferencia anual 
eligen un representante de entre ellos por ca- 
da cuarenta y ocho miembros de su cuerpo. 
Los miembros laicos de dichas conferencias eli- 
gen también igual número de representantes 
laicos. 

(165) 



166 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Los asuntos principales que conciernen á la 
Conferencia General son los siguientes: 

1. La elección de obispos cuando se juzgare 
necesario. 

2. El definir y rectificar los límites de las 

conferencias anuales. 

3. Revisar las leyes y reglas generales de la 
Disciplina. 

4. El ejercer la superintendencia de las mi- 
siones exteriores. 

5. Elegir todos los funcionarios conectivos 

de la iglesia. 

Notas. 

1. a La Conferencia General se reúne cada cua- 
tro años, durando sus sesiones como cuatro 
semanas. Los obispos presiden sus sesiones, 
turnándose, por espacio de un día. 

2. a Los delegados laicos aparecieron por pri- 
mera vez en la Conferencia General que se 
celebró en 1870. Habiendo sido recomendados 
por la Conferencia General de 1866 y habiendo 
sido aprobada la recomendación por todas las 
conferencias anuales, adquirió el acuerdo el 
carActer de ley y comenzó A estar en vigor en 
1870. La introducción del elemento lego en la 
Conferencia General coloca el gobierno actual 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 167 

de la iglesia así en manos de los laicos como 
de los ministros. Esta conferencia es el único 
cuerpo eclesiástico que tiene facultades legisla- 
tivas, pues las conferencias anuales sólo las tie- 
nen administrativas y judiciales. "La Confe- 
rencia General hace ejecutar sus leyes mediante 
una organización ejecutiva que consiste de los 
obispos y de los presbíteros presidentes. Por 
medio de ellos ejerce una superintendencia ge- 
neral sobre toda la iglesia." 

II. La Conferencia Anual. 

Una conferencia anual se forma de la reunión 
en asamblea cada ano de todos los ministros 
pertenecientes á cierto territorio. Se compone 
de todos los predicadores ambulantes en plena 
conexión y de cuatro delegados laicos, uno de 
los cuales puede ser predicador local, de cada 
distrito que esté á cargo de un presbítero presi- 
dente. 

Los miembros laicos tienen los mismos dere- 
chos que los clericales para "tomar parte en 
todos los asuntos de la conferencia con excep- 
ción de los que se refieran al carácter de los 
ministros." Los obispos, en virtud de su oficio, 
son presidentes de las conferencias anuales. 



168 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

El obispo presidente, después de consulta cuida- 
dosa con los presbíteros presidentes, nombra 
á cada ministro para que ocupe su. campo de 
labores. 

Los asuntos principales que conciernen á una 
conferencia anual son los siguientes : 1. Kecibir 
informes de cada predicador referentes á su 
trabajo anual. 2. Admitir á prueba ó en plena 
conexión á los candidatos para la obra pastoral. 
3. Inquirir en cuanto á la vida y administración 
de cada pastor. 4. Juzgar al que hubiere incu- 
rrido en inmoralidad ó heterodoxia. 5. Investi- 
gar las aptitudes de los candidatos para las 
órdenes de diácono y presbítero y elegirlos pa- 
ra dichas órdenes. 6. Inaugurar planes que 
promuevan la obra de misiones, de las escuelas 
dominicales y de la educación dentro de los 
límites de la conferencia. 7. Contribuir con los 
fondos que se hayan colectado para el auxilio 
de los ministros jubilados, de las viudas y de 
los huérfanos de los ministros que hayan muerto 
siendo miembros de la conferencia. 8. El nom- 
bramiento de los predicadores. Cualquiera que 
sea el tamaño y el número de miembros de las 
conferencias, están todas organizadas bajo el 
mismo plan y se gobiernan bajo las mismas le- 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 169 

yes. Hay actualmente cuarenta y siete confe- 
rencias y tres misiones extranjeras en la Iglesia 
Metodista Episcopal del Sur. 



LECCIÓN XXXVIII. 
III. La Conferencia de Distrito. 

En cada distrito que esté á cargo de presbíte- 
ro presidente se celebra anualmente una confe- 
rencia de distrito. Se compone ésta de todos los 
predicadores ambulantes y locales que residan 
en la jurisdicción del distrito y de cierto nú- 
mero de miembros laicos de cada cargo pastoral, 
número que fija cada conferencia anual. El 
presbítero presidente preside las sesiones á me- 
nos que se hallare presente algún obispo. 

Los asuntos de que se ocupa una conferencia de 
distrito son los siguientes : 1. Es deber de estas 
conferencias investigar la condición espiritual 
de cada cargo pastoral así como la asistencia 
de los miembros de la iglesia á las ordenanzas 
y reuniones sociales de la misma. 2. Investigar 
si hubiere nuevos campos para el establecimien- 
to de misiones, lo mismo que las misiones exis- 
tentes que deban elevarse á la categoría de 
circuitos. 3. Investigar si se da la debida 
atención á las colectas destinadas á objetos 



170 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

eclesiásticos é inquirir también en cnanto á 
las mejores condiciones de los templos y casas 
de ministros. 4. Investigar las condiciones en 
que se hallen las escuelas dominicales, la mane- 
ra de conducirlas y aprobar medidas apropia- 
das para el mayor éxito, así como también 
promover empresas educativas en el distrito y 
vigilar todos los asuntos que se refieren al bien 
temporal ó espiritual del distrito de acuerdo 
con las provisiones de la Disciplina. 5. Elegir 
cuatro delegados laicos, pudiendo uno de ellos 
ser predicador local, para que formen parte de 
la conferencia anual siguiente. 6. Conceder 
licencia de predicar á personas apropiadas y 
renovar estas licencias anualmente si á su juicio 
fuere conveniente hacerlo. 7. Estas conferen- 
cias dan importancia especial A la predicación, 
á las reuniones de oración, fiestas fraternales 
y trabajos de avivamiento. 

IV Conferencias Trimestrales. 

1. Una conferencia trimestral es una reunión 
oficial que se celebra cuatro veces al año con el 
objeto de tratar los asuntos que se refieren á 
cada cargo pastoral. 

2. Se compone del predicador encargado, de 



GOBIERNO DÉ LA IGLESIA. 171 

los predicadores locales, exhortadores, mayor- 
domos, síndicos, jefes de clase, superintenden- 
tes de escuelas dominicales, secretarios de las 
conferencias de iglesia y presidentes de las li- 
gas Epworth. 

El presbítero presidente (y en su ausencia el 
predicador encargado) preside las sesiones. Él 
es también el que señala la fecha en que deban 
celebrarse, el que firma las actas y resuelve to- 
das las cuestiones de ley. 

Los asuntos que corresponden á estas confe- 
rencias son : 1. Estudiar los asuntos que se refie- 
ren al bienestar temporal y espiritual de la 
iglesia. 2. Elegir síndicos, mayordomos y supe- 
rintendentes de escuelas dominicales y ratificar 
los funcionarios electos en las ligas Epworth 
juveniles. 3. Eecibir y juzgar los casos de ape- 
lación y las quejas que ante ellas se presenten. 

Nota. 

Las actas de esta conferencia deberán consig- 
narse regularmente por escrito, firmarse y con- 
servarse en debida forma. Las funciones de este 
cuerpo son orgánicas; sus trabajos son de ca- 
rácter ejecutivo y judicial y llevan una relación 
estrecha con el orden y la prosperidad de la 



172 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

iglesia. Es el volante que mueve la maquinaria 
de los negocios de cada circuito, estación ó 
misión y es indispensable en nuestro sistema 
eclesiástico. 

V Conferencias de Iglesia. 

La conferencia de iglesia es una reunión de 
todos los miembros de la sociedad en un cargo 
pastoral. La preside el pastor. Se elige un se- 
cretario para que lleve nota de los acuerdos. En 
ella se pasa lista á los miembros de la iglesia. 
Tienen derecho de tomar parte en todas sus 
sesiones todos los miembros de la sociedad. Es 
una especie de reunión popular de una iglesia 
determinada. 

El objeto de estas reuniones es presentar ante 
todos los miembros de la iglesia informes : 1.°, 
del pastor, referente al estado en que se hallen 
sus trabajos; 2.°, de los jefes de clase; 3.°, del 
superintendente de las escuelas dominicales; 
4.°, de los mayordomos. 

La conferencia investiga también lo que se 
esté haciendo para el auxilio de los pobres, para, 
la causa de misiones, para la circulación de 
nuestra literatura religiosa y cualquier otro 
asunto que pueda promover el bien de la iglesia. 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 173 

En estas reuniones "la conferencia podrá bo- 
rrar el nombre de cualquiera persona á quien 
se haya perdido de vista durante los últimos 
doce meses, ya sea por haberse trasladado á 
otro lugar ó por otra causa ; con tal que, si dicho 
miembro comparece y pide ser reconocido, se le 
reinstale por un voto de la reunión." El infor- 
me que se rinde con motivo de lo que antecede 
tiene por objeto emplear todas las energías de 
la iglesia en su obra local de beneficencia y en 
sus empresas espirituales. El objeto principal 
de las conferencias de iglesia es el hacer que 
cada miembro se ocupe en trabajar por la cau- 
sa de Cristo. 

LECCIÓN XXXIX. 

FUNCIONARIOS MINISTERIALES. 

Los funcionarios ministeriales de la iglesia 
metodista son : obispos, presbíteros presidentes, 
pastores y predicadores locales. 

I. Obispos. 
Los obispos son constituidos por la elección 
de la Conferencia General y mediante la impo- 
sición de las manos de tres obispos. Sus debe- 
res son; 1. Presidir las conferencias anuales 



17é EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

y la General. 2. Designar trabajo á todos los 
predicadores. 3. Formar distritos, circuitos y 
estaciones. 4. Ordenar obispos, presbíteros y 
diáconos. 5. Resolver cuestiones de ley. G. 
Prescribir un curso de estudio para los jóvenes 
ministros. 7. Cambiar predicadores durante 
los intervalos de las conferencias, cuando sea 
necesario. 8. Viajar cuanto fuere posible por el 
territorio de su jurisdicción y vigilar el bienes- 
tar temporal y espiritual de toda la iglesia. 

Nota. 
El episcopado del metodismo no es diocesano, 
como el de la iglesia protestante episcopal, sino 
que es coextensivo con el territorio general de 
la iglesia. Se diferencia especialmente del de 
la iglesia episcopal en que no pretende poseer 
la sucesión apostólica. Los obispos metodis- 
tas no tienen ni facultades legislativas ni el 
derecho de votar en las conferencias. Según 
nuestras teorías, son presbiteriales en cuan- 
to á orden ministerial y episcopales en cuanto 
á su alto oficio de superintendencia general. 
Nuestra forma moderada de episcopado no pre- 
tende ningtín derecho divino para su existen- 
cia, sino que afirma que no hay ninguna forma 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 175 

especial para el régimen de la iglesia prescrita 
en el Nuevo Testamento, y por tanto la iglesia 
está libre para adoptar la forma que en su 
juicio promueva mejor la causa de Cristo. 

II. Presbíteros Presidentes. 

El presbítero presidente es nombrado por el 
obispo y se le confía el cargo de un distrito for- 
mado de un número de cargos pastorales que 
varía entre doce y veinte. 

Los deberes oficiales de un presbítero presi- 
dente son muchos y de gran importancia, y por 
vía de información será conveniente que los 
especifiquemos. Los deberes del presbítero pre- 
sidente son : 1. Viajar por su distrito para pre- 
dicar v vigilar los asuntos espirituales y tempo- 
rales de la iglesia. 2. Encargarse de todos los 
predicadores de su distrito cuando no se halle 
presente el obispo. 3. Cambiar, recibir y suspen- 
der predicadores en su distrito durante los in- 
tervalos de las conferencias. 4. Celebrar cua- 
tro conferencias trimestrales durante el año 
en cada cargo pastoral. 5. Kesolver todas las 
cuestiones de ley que puedan surgir en la tran- 
sacción de los asuntos ordinarios de la confe- 
rencia trimestral. 6. Ver que se pongan en 



176 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

vigor en su distrito todas las partes de la Dis- 
ciplina. 7. Cuando muriere alguno de sus pre- 
dicadores ó abandonare su trabajo, el presbí- 
tero presidente procurará cubrir la vacante con 
otro hasta donde le fuere posible. 8. Es miem- 
bro ex oflicio de la conferencia de distrito cuan- 
do no esté presente algún obispo. Hay algunos 
otros deberes de menos importancia que no se 
mencionan; pero hemos mencionado suficientes 
para hacer ver lo importante de este cargo. 

Nota. 

Ninguna clase de ministros en el régimen me- 
todista ocupa un lugar más importante que la de 
los presbíteros presidentes. Esto se verá clara- 
mente cuando consideremos : primero, su amplio 
campo de utilidad ministerial. Tienen que pre- 
dicar, en todas partes del territorio sobre que 
tengan jurisdicción, á las más grandes concu- 
rrencias de oyentes entendidos y bajo las más 
desalentadoras circunstancias. Las reuniones 
Irimestrales han sido siempre, cuando menos 
entre" los metodistas, de las más atractivas y 
fructíferas. Ordinariamente se ven las mavo- 
res concurrencias, en una iglesia dada, cuando 
se celebran estas reuniones, y también asisten 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 1 



< < 



• 



funcionarios de otras iglesias, y más aún: los 
presbíteros presidentes tienen el privilegio de 
predicar á tales auditorios casi cada domingo 
del año. Y en tales ocasiones predican sus más 
selectos, poderosos y conmovedores sermones. 
El campo de utilidad ministerial, por tanto, 
que se ofrece á los presbíteros presidentes es 
inmensamente superior al de los demás predi- 
cadores. En vista de estos hechos, parece ex- 
traño oir preguntas como la siguiente : u ¿ Para 
qué sirven los presbíteros presidentes?" Si, 
como se concede de buena gana, los pastores de 
estaciones y circuitos merecen estar bien paga- 
dos, y la mayor estimación y el más alto cariño 
por causa de su utilidad ministerial, los pres- 
bíteros presidentes tienen mayores derechos de 
reclamar las mismas cosas de la iglesia. 

III. El Pastor. 
El predicador encargado de un trabajo es el 
que tiene á su cargo el cuidado pastoral de una 
estación, circuito ó misión en virtud de nom- 
bramiento de una autoridad de la iglesia regu- 
larmente constituida. Puede ser presbítero, 
diácono ó predicador á prueba no ordenado ó 
12 



178 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

predicador local empleado por el presbítero 
presidente. 

Sus deberes son los siguientes: 1. Predicar. 
2. Kecibir, enjuiciar y expulsar miembros con- 
victos de inmoralidad. 3. Nombrar jefes de 
clase. 4. Ver que los sacramentos sean recibidos 
debidamente. 5. Celebrar reuniones trimestra- 
les cuando no esté presente el presbítero presi- 
dente. 6. Informar á la conferencia trimes- 
tral acerca del estado general de su obra. 7. 
Promover la formación de todas las colectas 
de beneficencia pertenecientes á la iglesia. 8. 
Informar acerca del número y estado de las es- 
cuelas dominicales. 

Nota. 

En la Biblia se representa á los pastores era 
"autoridad" y "poder de presidir" sobre las igle- 
sias. "Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis 
á los que trabajan entre vosotros y os presiden 
en el Señor." Deben "predicar la palabra," "en- 
señar," "bautizar" y "apacentar el rebaño." Se 
les llama algunas veces "ancianos" á causa de 
su deber de juzgar; "pastores," porque se en- 
cargan de cuidar el rebaño; "ministros," por 
los servicios que desempeñan ; "atalayas" por 
causa de su constante vigilancia; "embajado- 



GOBIEKNO DE LA IGLESIA. 179 

res," por la autoridad que tienen para estable- 
cer la paz entre Dios y el hombre. Las tres 
funciones de predicar la palabra, cuidar la 
congregación y gobernarla mediante el ejercicio 
de la Disciplina se establecen claramente en el 
Nuevo Testamento. La responsabilidad de to- 
das estas funciones recae sobre el pastor. 

IV Predicadores Locales. 

Los predicadores locales son constituidos por 
la autoridad que tiene la conferencia de distrito 
y son responsables ante este cuerpo. Tienen 
que comparecer ante este cuerpo debidamente 
recomendados por la conferencia trimestral del 
cargo á que pertenezcan como miembros. Los 
aspirantes recibirán licencia de predicar cuando 
mediante examen la conferencia se cerciore de 
que tienen dotes, aptitudes y habilidad. 

Nota. 
Los predicadores locales ó predicadores legos 
comenzaron á funcionar en los primeros años 
del metodismo. Siempre han sido un brazo po- 
deroso en la obra de los metodistas. Se sostie- 
nen sólo por medio de trabajos seculares y pre- 
dican en el lugar de su residencia los domingos, 
prestando un servicio muy valioso á la iglesia. 



180 EL, ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Felipe Embury, el capitán Webb y Roberto 
Strawbridge, tres predicadores locales, funda- 
ron el metodismo en América, y sus sucesores lo 
han introducido en los Estados nuevos del occi- 
dente. Por todos los límites del metodismo 
existen todavía los predicadores locales como 
un cuerpo fiel y efectivo de obreros ministeria- 
les. De sus filas surge el gran ejército de predi- 
cadores ambulantes. Comienzan generalmente 
como exhortadores, ascienden después al minis- 
terio local y después entran al ambulante. 

Ninguno de los característicos del metodismo 
deja ver más habilidad práctica que esta forma 
triple en la graduación de sus ministros. El 
exhortador deberá mostrar aprovechamiento an- 
tes de llegar á ser predicador local, y éste deberá 
dar pruebas de capacidad antes de penetrar á 
las filas del ministerio ambulante. 



LECCIÓN XL. 

FUNCIONARIOS LAICOS DE LA IGLESIA. 

Los funcionarios laicos de la iglesia metodista 
son: exhortadores, jefes de clase, mayordomos, 
síndicos, superintendentes de escuelas domini- 
cales, secretarios de conferencias de iglesia, 



GOÉÍÉRNO DE LA IGLESIA. 181 

presidentes de ligas Epworth y jefes laicos de 

conferencia. 

/. Exhortadores. 

Un exhortador es un funcionario que recibe 
licencia de la conferencia trimestral para leer 
selecciones bíblicas y hacer aplicaciones prácti- 
cas de sus enseñanzas á una congregación pú- 
blica. No se requiere que escojan texto deter- 
minado y prediquen un sermón en toda forma. 
Sus servicios se limitan al canto de himnos, 
oración y exhortación pública. Son obreros 
muy útiles en nuestra iglesia. El Sr. Wesley 
no permitía á ninguno de sus miembros que 
ejerciera ni las funciones de un exhortador sin 
licencia especial, por lo que se ha incorpora- 
do á nuestro sistema el que se extiendan licen- 
cias de exhortar y el que éstas sean renovadas 
anualmente por la conferencia trimestral ante 
la que tendrán que responder los exhortadores 
por su conducta oficial. 

II. Jefes de Clase. 

Los jefes de clase son nombrados por el predi- 
cador encargado. Sobre sus funciones decía el 
Sr. Wesley: "Para que sea más fácil juzgar si 
los miembros de nuestras sociedades están 



Í82 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

obrando su propia salud, se les divide en peque- 
ñas compañías llamadas clases. Se nombra un 
jefe, cuyos deberes son: 1.°, visitar á cada per- 
sona de su clase una vez por semana para in- 
formarse del estado de prosperidad de su alma, 
para darles consejo, reprenderlos, consolarlos 
ó exhortarlos; 2.°, informar al pastor cuando 
hubiere algún enfermo ó alguien que viviere 
desordenadamente." 

III. Los Mayordomos. 
Los mayordomos son electos en las conferen- 
cias trimestrales. Sus deberes principales son : 
1.°, encargarse de los intereses financieros de 
la iglesia; 2.°, dar consejo y conferenciar con 
el pastor acerca de la dirección general de la 
obra. Sus deberes se puede decir que son mu- 
chos y de gran importancia. De ellos depende 
la cuestión de un buen salario para el pastor, 
y el pago de dicho salario depende exclusiva- 
mente de los esfuerzos que desplieguen para reu- 
nir las colectas. Fuera de ellos no hay personas 
autorizadas para colectar la cantidad que se 
haya presupuestado. Si fracasan en su trabajo, 
su fracaso es irremediable. La fidelidad en el 
desempeño de este cargo es de la más alta im- 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 183 

portancia para el bienestar del ministerio y la 
prosperidad de la iglesia. 

IV Síndicos. 

Toda la propiedad de la iglesia, como tem- 
plos, casas de ministros, etc., que se adquiere 
de acuerdo con la Disciplina se coloca en manos 
de una junta de síndicos que la conservan en 
su poder para uso de los miembros de la Iglesia 
Metodista Episcopal del Sur. Los ministros 
nunca han reclamado ni han tenido legalmente 
ningunos derechos á esa propiedad. Los tem- 
plos administrados de este modo deberán ser 
puestos á disposición de los ministros debida- 
mente autorizados por la conferencia. Estas 
iglesias se conservan con el sagrado objeto de 
celebrar en ellas el culto divino y no deberán 
facilitarse para reuniones políticas ó seculares. 
Los síndicos son electos por las conferencias 
trimestrales, ante las que son responsables por 
el desempeño de su cargo. 

y Superintendentes de Escuelas Dominicales. 
La conferencia trimestral elige superinten- 
dentes de escuelas dominicales á propuesta del 
predicador encargado. El cargo de superinten- 



184 EL ESCUDO DEL METODISTA KOVEL. 

dente es de gran importancia para la prosperi- 
dad futura de la iglesia; por tanto se debe 
tomar mucho cuidado de confiarlo á personas 
de las más reconocidas aptitudes. 

YI. Presidentes de Ligas Epworth y Jefes 

Laicos. 

Los presidentes de las ligas Epworth son elec- 
tos en sesión de negocios de una liga ; la elección 
deberá ser aprobada por la conferencia trimes- 
tral. 

El jefe laico de una conferencia es electo en 
la conferencia anual á propuesta de los miem- 
bros laicos de la conferencia. 



CAPÍTULO IX. 
Gobierno de la Iglesia (Continuación). 



LECCIÓN XLI. 

USOS PECULIARES DEL METODISMO. 

Los usos peculiares del metodismo son las 
reuniones de clase, las fiestas fraternales y el 
sistema de predicadores ambulantes. 

/. Reuniones de Clase. 

Con el objeto de colectar dinero para pagar 
la deuda de una iglesia el Sr. Wesley dividió 
su congregación en clases de á doce personas, 
haciendo que "cada miembro diera un penique 
por semana." Estas clases, que se reunían se- 
manariamente para llevar sus peniques, se con- 
virtieron también en clases de experiencias reli- 
giosas. Así fué como reuniones de carácter 
puramente económico llegaron á transformarse 
en reuniones de clase, que han venido á ser una 
de las instituciones peculiares al metodismo. 

Los beneficios que se obtienen de las reunio- 
nes de clase son los siguientes: 

(185) 



186 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

1. Dirigen á cada persona al cultivo de la 
religión personal dando á conocer sus propias 
experiencias é informándose de las de los de- 
más. 

2. El que relata su propia experiencia recibe 
tal vez más beneficio que los que la escuchan. 
Mediante ella se convierte la religión en asunto 
intensamente personal. "Venid, oid lo que él 
ha hecho por mi alma." En este caso hablamos 
de nosotros mismos sin egoísmo alguno. Se 
pone á una persona á pensar de las relaciones 
que su alma tiene con Dios. Dirige á los hom- 
bres á que obedezcan el mandamiento apostóli- 
co: "Examinaos á vosotros mismos si estáis 
en la fe." El examen de nosotros mismos es 
muy importante. La falta de este examen per- 
dió al necio á que alude el sermón de Cristo que 
edificó su casa sobre arena. Por falta de él 
fueron cerradas las puertas á las vírgenes insen- 
satas. Por tanto estas reuniones son especial- 
mente valiosas para conducir al frecuente exa- 
men de conciencia. 

3. Las reuniones de clase promueven el espí- 
ritu de simpatía fraternal y la comunión de los 
santos. "Creo en la comunión de los santos." 
Son una fiesta espiritual. Son una muestra 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 187 

anticipada del cielo. No se puede comparar con 
ellas un jardín florido por su dulzura y poder 
vigorizante. Son más benéficas que los rajos 
calientes del sol después de una temporada de 
días fríos y nublados. "Mirad cuan . deli- 

cioso es habitar los hermanos igualmente en 
uno." 

4. Las reuniones de clase desempeñan un 
gran papel conduciendo á la confesión de faltas 
cometidas. No hay nada aquí de la confesión 
auricular de la iglesia romana. La confesión es 
voluntaria y no forzada. La confesión volun- 
taria es benéfica para la salud del alma. Así era 
como Santiago decía: "Confesaos vuestras fal- 
tas unos á otros y rogad los unos por los otros 
para que seáis sanos." Conduce á los hombres 
á abandonar sus faltas ; se obtienen las oracio- 
nes de los hermanos, que en este caso tienen 
efectos curativos y restauradores. Cuando el 
hijo pródigo confesó "pecado he," se levantó y 
fué á su padre. 

5. Las reuniones de clase son especialmente 
agradables á Dios. "Entonces los que temen á 
Jehová hablaron cada uno á su compañero: y 
Jehová escuchó y oyó, y fué escrito el libro de 
memoria delante de él para los que temen á 



188 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Jehová y para los que piensan en su nombre. 
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jeho- 
vá de los ejércitos, en el día que yo tengo de 
hacer." Los discursos elocuentes de los pala- 
cios legislativos y de los parlamentos reales po- 
drán ser escritos por diez mil redactores de 
diarios políticos ; pero no son escritos en el libro 
de Dios; mas sí lo son las pláticas del pueblo 
de Dios hechas en las reuniones de clase. Tiene 
Dios tal idea de estas reuniones que mantiene 
en ellas ángeles informadores que toman nota de 
todo lo que allí se dice para consignarlo en los 
diarios celestiales. 

6. Estas reuniones sirven para inflamar los 
sentimientos religiosos. En ellas se desborda 
el corazón en muestras de simpatía, en oración 
y buenos deseos, y así se inflama una llama más 
pura y caliente; allí se despierta un amor más 
vivo hacia Dios y hacia los hombres. Cuando 
Cristo celebró una especie de reunión de clase 
con los discípulos que iban de camino hacia 
Emaus, éstos se decían uno al otro : kk ¿ No ardía 
nuestro corazón en nosotros mientras nos habla- 
ba en el camino?" Estos discípulos se hallaban 
envueltos en las brumas espirituales del invier- 
no ; pero sus sentimientos pronto comenzaron á 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 189 

encenderse, á arder y á producir llama a medida 
que Cristo hablaba con ellos. Las nubes que 
los envolvían desaparecieron, y el invierno pa- 
só; la vida de la primavera principió á produ- 
cir yemas y flores ; el aire embalsamado, el cie- 
lo claro y el sol caliente de justicia derrama- 
ban ahora torrentes de alegría en sus almas. 
¡Cuántos han concurrido á estas reuniones en- 
vueltos en las tinieblas del invierno espiritual 
y han salido de ellas coronados con el brillo y 
la hermosura de la primavera ! 



LECCIÓN XLIL 
II. Sistema de Predicadores Ambulantes. 

Una peculiaridad muy señalada del metodis- 
mo es el sistema ambulante de su ministerio. 
Este sistema es un plan sencillo y fácil de cam- 
biar los ministros de un campo de trabajos á 
otro. Kequiere tres cosas: 

1. Que las congregaciones renuncien al dere- 
cho de elegir sus pastores. 

2. Que los ministros renuncien al derecho de 
escoger su propio campo de labores. 

3. Que el nombramiento se deje en manos de 
una autoridad competente, imparcial y que no 



190 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

tenga trabas de ninguna especie, sino que sea 
responsable de sus actos, habiendo sido creada 
conforme á las leyes de la iglesia. 

Sin embargo, tanto las congregaciones como 
los ministros están en libertad de dar á conocer 
sus convicciones peculiares, sus deseos y las 
circunstancias en que se hallen ante la autori- 
dad que confiera estos nombramientos. Asi 
pues, según este sistema elástico, todos tienen 
derecho de hacer cierta elección, siempre que 
aparezca claramente que en todo caso se atiende 
al bien de la obra. Aunque los obispos tienen 
únicamente autoridad para hacer los nombra- 
mientos, siempre lo hacen previo consejo de los 
presbíteros presidentes. Éstos son ojos y oídos 
para el obispo y boca para las congregaciones 
y para los predicadores. Habiendo viajado por 
todo el territorio de la conferencia y estando 
íntimamente familiarizados con las necesida- 
des de las congregaciones y con las aptitudes 
especiales de cada predicador, rara vez dejan de 
dar consejo al que tiene la facultad de hacer 
los nombramientos para asegurar la mejor dis 
tribución de los ministros. Según este sistema, 
un ministro puede ser cambiado de lugar des 
pues de un año de servicios, aunque puede per- 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 191 

manecer cuatro años en el mismo lugar, si lo 
juzgaren prudente todas las partes interesadas ; 
pero no puede permanecer más de este tiempo 
en un mismo lugar. 

La teoría del sistema ambulante de predica- 
dores metodistas se basa en el hecho de que 
u el mundo es la parroquia" del metodismo y de 
que todos los hombres, en cualquier lugar en 
que se hallen, deben ser llamados al arrepenti- 
miento. Se basa en la gran comisión : "Id por 
todo el mundo y predicad el evangelio á toda 
criatura." "Id ;" no esperéis á que la gente ven- 
ga adonde estéis. En el ministerio inamovible 
la congregación llama al predicador; en el sis- 
tema ambulante el ministro busca las ovejas 
perdidas. Jesucristo mismo era un predicador 
ambulante. Su circuito comprendía á Judea, 
Samaría y Galilea. Á los apóstoles se les man- 
dó que fueran "á las ovejas perdidas de la casa 
de Israel." Los setenta fueron enviados de dos 
en dos á "toda ciudad y lugar." Pablo dijo á 
Bernabé: "Volvamos á visitar los hermanos por 
todas las ciudades en las cuales hemos anun- 
ciado la palabra del Señor." Felipe viajaba 
por su nuevo circuito de Samaría, que compren- 
día á Cesárea, Gaza, Azoto y todas las ciudades 



192 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

que había en las inmediaciones de Cesárea. En 
su primera visita tuvo un gran avivamiento en 
Samaría y fué instrumento para la conversión 
del eunuco etíope en la parte sur de su circuito. 
Las ventajas peculiares á este sistema son las 
siguientes : 

1. Conserva á todas las iglesias dotadas cons- 
tantemente de pastores. Las débiles y pobres 
tienen una dotación tan regular como las ricas. 
Aunque esas iglesias estuviesen en algún lugar 
apartado y no pudieren pagar sino muy peque- 
ñas cantidades, sin embargo, siempre tienen 
pastor. Como consecuencia de este sistema nun- 
ca tenemos lo que frecuentemente se ve en otras 
denominaciones : iglesias- vacantes. 

2. Ningún predicador efectivo llega á encon- 
trarse sin cargo pastoral con este sistema. No 
tenemos ministros que carezcan de empleo y que 
estén esperando año tras año á que los llame 
alguna congregación. El tiempo que pierden 
los ministros en otras denominaciones es enor- 
me. No hace mucho que leímos en un periódico 
que había como ochocientos ministros en la io-le- 
sia presbiteriana de los Estados Unidos que ca- 
recían de campo regular de trabajos. 

o. Se proporciona a las congregaciones una 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 193 

gran variedad de talento ministerial. Durante 
un ano pueden tener un lógico que defienda 
las doctrinas de la iglesia; el año siguiente 
podrán tener un hijo del trueno que despierte 
y levante á los dormidos; otro ano tendrán á 
uno hábil para los avivamientos que pueda ser 
instrumento para la conversión de muchos, y 
después de él vendrá un hábil maestro versado 
en las leyes eclesiásticas que los instruya. 

4. Anualmente promueve la readaptación de 
toda la maquinaria de relaciones pastorales de 
tal modo que se asegure la más grande eficacia 
posible. 

5. Retira ministros y trae otros nuevos á un 
cargo pastoral sin que medien aquellas luchas 
violentas que casi siempre acompañan la diso- 
lución de relaciones pastorales en las demás 
iglesias. 

6. Finalmente, es muy bien sabido que los cam- 
bios que se verifican en el ministerio inamovible 
son por término medio tan frecuentes como entre 
los metodistas, pero sin que exista la armonía y 
eficacia que se ven en el sistema ambulante. 
Nosotros creemos que este plan es providencial. 
Ha obrado prodigios, y esperamos conservarlo 
hasta que oigamos el toque de la trompeta final. 
13 



194 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

LECCIÓN XLIIL 
III. Fiestas Fraternales. 

El objeto de las fiestas fraternales es cultivar 
y ejercitar el amor fraternal y el verdadero 
compañerismo. Se hace así comiendo y bebien- 
do los sencillos elementos de pan y agua como 
una prueba evidente de amor y comunicándose 
sus experiencias religiosas con el fin de forti- 
ficar la fe de los demás y de magnificar la bon- 
dad de Dios. Las fiestas de caridad eran cele- 
bradas por la iglesia primitiva de un modo 
semejante á como las celebran hoy los moravos' 
y los metodistas. El Dr. Neander dice así en 
su libro intitulado Life of Christ : "En los ága- 
pes, ó fiestas fraternales, deberían desaparecer 
en Cristo todas las distinciones terrenales de 
condición y de rango." Tertuliano dice : ''Nues- 
tra cena da á conocer su carácter por su nom- 
bre: lleva el nombre griego de amor/' Los 
siguientes pasajes de la Escritura se refieren á 
ella: "Y perseveraban en la doctrina de los 
apóstoles o. . . y en el partimiento del pan y en 
las oraciones." (Actos 2.42.) "Y el día prime- 
ro de la semana, juntos los discípulos á partir 
el pan, Pablo les enseñaba/' etc. (Actos 20.7.) 



GOBIEKNO DE LA IGLESIA. 195 

"Estas son manchas en vuestros convites, que 
banquetean juntamente." (Judas 12.) Las 
fiestas fraternales en la iglesia apostólica prece- 
dían inmediatamente á la participación de la ce- 
na del Señor. La Disciplina dice : "Los ágapes se 
celebrarán cada tres meses, ó cuando el predi- 
cador encargado lo estime más conveniente." 
Deberán celebrarse participando "de pan y 
agua en señal de amor fraternal." 



CAPÍTULO X 
Gobierno de la Iglesia (Continuación). 



LECCIÓN XLIV. 
LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA. 

Son admitidos como miembros de la iglesia 
metodista las siguientes personas: 

1. Los adultos que hayan sido convertidos. 
Por supuesto que han de ser personas que ha- 
yan experimentado un cambio de corazón, que 
hayan sentido que sus pecados han sido perdo- 
nados, sus corazones regenerados y qué hayan 
experimentado el hecho de que "el amor de Dios 
ha sido derramado en sus corazones por el 
Espíritu Santo que les ha sido dado ;" estas son 
las personas que se admiten en nuestra iglesia. 
Uno de los característicos del metodismo ha 
sido el insistir en la religión experimental. Los 
primitivos metodistas predicaban la experiencia 
personal y referían sus propias experiencias, y 
estas experiencias vivientes constituyen la sal 
misma del metodismo y lo preservan de toda 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 197 

descomposición. Esta experiencia da un espí 
ritu vital. "Vida y poder es una nota muy co- 
mún entre los metodistas." 

2. Penitentes que buscan salvación. La igle- 
sia metodista, además de abrir sus puertas á los 
adultos convertidos, recibe en su seno á los pe- 
nitentes que buscan salvación. La condición 
que exige para la admisión de tales personas es 
la siguiente: "Tan sólo una condición se exige 
previamente de aquellos que solicitan ser admi- 
tidos en estas sociedades, y es el deseo de huir 
de la ira venidera y de salvarse de sus pecados.'- 
Esta condición implica voluntad de ser salvo. 
Esta voluntad de ser salvo implica también 
buena disposición para ser todo y hacer todo lo 
que el evangelio requiere de los que llegan á ser 
partícipes de la salvación; es buena voluntad 
para aceptar la salvación del pecado. Estar 
dispuesto para aceptar la salvación implica, por 
tanto, un deseo de librarse del dominio del pe- 
cado. Implica un arrepentimiento tal que se 
odie el pecado y se desee la pureza del corazón 
y un propósito fijo de emplear todos los medios 
de gracia prescritos por la iglesia con el fin de 
obtener la salvación completa. Por tanto, las 
personas que así se adhieren á nuestra iglesia se 



198 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

comprometen : 1.°, á abstenerse de todo mal ; 2.°, 
á hacer toda clase de bienes ; 3.°, á asistir á to- 
das las ordenanzas de Dios. Este "deseo de 
huir de la ira venidera y ser salvo de sus peca- 
dos" es un deseo profundo y activo "fijó en el 
alma." No es un deseo pasajero y débil, sino 
un deseo que trae frutos dignos de arrepenti- 
miento, un deseo que viene á resolverse en arre- 
pentimiento hacia Dios y fe en nuestro Señor 
Jesucristo. El arrepentimiento implica una fe 
previa, y la fe implica un arrepentimiento pre- 
vio. Ambos son producidos por la gracia pre- 
liminar del Espíritu Santo y se han de perfec- 
cionar mediante la voluntad del hombre para 
usar los medios de salvación. Cuando tales per- 
sonas se acercan á nosotros con deseos de ser 
salvos, las admitimos en la iglesia, en donde 
podrá obtenerse la completa salvación. 



LECCIÓN XLV. 

LA INTRODUCCIÓN DE NIÑOS BAUTIZADOS EX LA 

IGLESIA. 

En cuanto á los niños bautizados, es deber de 
los pastores sujetarse á la Disciplina, que dice : 
"1. El ministro deberá ser diligente en instruir 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 199 

y exhortar á los padres de familia á que consa- 
gren á sus hijos al Señor por medio del bautis- 
mo lo más pronto que puedan. 2. Ocúpese en 
sus visitas pastorales especialmente de los ni- 
ños; hábleles personal y cariñosamente respecto 
á la santidad de experiencia y práctica. 3. Cui- 
de de que, tan luego como comprendan las res- 
ponsabilidades que se asumen al hacer una 
confesión pública de fe en Cristo y den eviden- 
cias de una determinación sincera y ferviente 
de cumplirlas, sean reconocidos como miembros 
de la iglesia, conforme á las provisiones de la 

Disciplina." 

Nota. 

Los nombres de los niños bautizados deberán 
entonces ser inscritos en el registro de cada 
iglesia, formando una clase especial de candida- 
tos, conservándolos en esta relación hasta que 
sean examinados, y los que respondieren á las 
condiciones prescritas por la Disciplina deberán 
ser admitidos en plena conexión con la iglesia. 

"No hay sino dos reinos: el uno de verdad, 
de bondad y de luz y el otro de falsedad, de 
egoísmo y de tinieblas. Los niños no pertene- 
cen al reino del diablo hasta que alguien los 
rescate en el nombre de Cristo; pertenecen á 



200 EL ESCUDÓ DEL METODISTA NOVEL. 

Cristo, á menos que el diablo se los haya llevado 
y los haya reducido á la cautividad del pecado 
y de la muerte, de la cual podrán aún ser resca- 
tados por la hidalguía cristiana. Los niños no 
tienen que esperar hasta llegar á ser hombres 
antes de poder entrar al reino de Cristo; los 
hombres ya formados son los que han de con- 
vertirse y hacerse como niños antes de poder 
entrar en él." 

Tenemos derecho de esperar, de desear y de 
pedir que nuestros hijos, á semejanza de Juan el 
Bautista, sean llenos del Espíritu Santo desde 
antes de nacer. Es un error peligrosísimo su- 
poner que no pueden contar con la ayuda y la 
inspiración divinas hasta que hayan llegado á 
tal edad que puedan comprender lo muy desea- 
ble que es y puedan solicitarla. Es peligrosísimo 
el suponer que nuestros hijos han de vivir en el 
desierto hasta que tengan edad suficiente para 
buscar la tierra prometida de motu propio. La 
iglesia no principiará á conquistar realmente 
al mundo hasta que aprenda á dirigir desde la 
cuna á sus propios hijos no solamente hacia 
Cristo, sino en Cristo, de tal modo que siempre 
sean de Cristo; hasta entonces no podemos es- 
perar que haga más que tomar prisioneros. 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 201 

Juzgamos que los que realmente creamos esto 
debemos poner en práctica nuestro credo; que 
debemos considerar á nuestros hijos como 
miembros de la iglesia del mismo modo que los 
consideremos como miembros de la sociedad en 
que viven; que dejbemos repudiar en términos 
más enérgicos de lo que ordinariamente lo hace- 
mos la idea de que no pueden ser miembros de 
la compañía visible de santos hasta que no ha- 
yan alcanzado la edad de discreción; que debe- 
mos acostumbrarnos á considerarlos como miem- 
bros juntamente con nosotros de la familia de la 
fe y debemos acostumbrarlos á que ellos mismos 
se consideren así ; y que muy bien podemos usar 
del rito del bautismo como un signo de la fe 
que introduce á nuestros hijos con nosotros en 
la familia de Cristo. 



LECCIÓN XLVL 
EL DEBER DE UNIRSE CON LA IGLESIA. 

Los beneficios que resultan de ser miembro 
de la iglesia son los siguientes: 

1. Todo el que desee salvar su alma deberá 
buscar un hogar espiritual en alguna de las 
ramas de la iglesia de Dios. La práctica y las 



202 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

enseñanzas de los discípulos primitivos prueban 
claramente que esto es un deber. Los que se 
convirtieron el día de Pentecostés se unieron 
inmediatamente al grupo de cristianos. "Y fue- 
ron añadidas á la iglesia aquel día como tres mil 
personas." (Actos 2.41.) También los conver 
tidos en Listra, en Iconio y en Antioquía fueron 
organizados para formar iglesias. Por esto es 
que se dice de los apóstoles : "volvieron á Listra 
y á Iconio y á Antioquía, confirmando los áni- 
mos de los discípulos, exhortándolos á que per- 
maneciesen en la fe." (Actos 14.21, 22.) Den- 
tro de la iglesia organizada de ese modo se 
hallan las ordenanzas del evangelio, que son los 
medios determinados por Dios que nos servirán 
de ayuda para obrar nuestra propia salvación, 
tales como la disciplina espiritual, la comunión 
y las atenciones pastorales. 

2. La instrucción que se recibe en el pulpito. 
I Cuánta luz y calor derrama ésta sobre el mun- 
do! Imaginaos á ochenta mil ministros que 
residen en los Estados unidos, hombres cultos 
y ejercitados en la predicación, que derraman 
cada domingo torrentes de luz moral y de verda- 
des sobre las multitudes. ¡Cuánto bien se hace 
de este modo ! ¡ Cuánta ayuda se recibe al sen- 



GOBIEKNO DE LA IGLESIA. 203 

tarse al alcance de la ilustración y de la inspi. 
radora influencia del pulpito ! Á Dios ha placi- 
do el salvar á los hombres mediante la predi- 
cación. 

3. Además, en la iglesia se disfruta de la in- 
fluencia conmovedora del canto sagrado. El 
himnario es un gran poder en toda la tierra. 
No puede haber mejores lazos de unión que un 
canto dulce é inspirador. ¡Cuántas veces co- 
mienzan á inflamarse hasta elevarse hacia el 
cielo en alas del canto nuestras almas aletar- 
gadas ! ¡ Cuántas veces descienden también esos 
cantos sobre nosotros como una lluvia refrige- 
radora sobre los campos abrasados por el sol ! 

4. Además de lo dicho, la iglesia es una fuen- 
te generadora de calor espiritual. Es muy di- 
fícil para los individuos aisladamente, á menos 
que se trate de personas excepcionales, el produ- 
cir en sí mismos suficiente fervor religioso cuan- 
do se hallan aislados. De vez en cuando se halla 
algún individuo que puede producir el fuego que 
necesita; pero por lo general es necesario colo- 
car leño sobre leíío, brasa sobre brasa, llama so- 
bre llama para producir verdadero fervor. Y es 
la asociación de sentimientos, es el sentimiento 
de la multitud el que inflama en cada individuo 



204 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

las formas más elevadas de emoción. Hay muy 
pocos que poseen el poder del celo aislado, y son 
muy pocos los que carecen del poder del celo 
que se experimenta en compañía de otros. La 
religión cristiana dependió al principio y siem- 
pre ha seguido dependiendo y dependerá hasta 
el ñn de los tiempos de condiciones eclesiásti- 
cas, hasta cierto grado. Porque una religión 
cuyo elemento principal es el amor y nc el 
temor; una religión cuya vida misma es una 
emoción dulce y pura tendrá que prosperar por 
el principio de asociación. Nunca se pretendió 
el que los cristianos viviesen en soledad. Nunca 
se intentó el que se alimentaran solos. Se inten- 
tó siempre el que prosperaran en sociedad y 
combinando sus esfuerzos. 



CAPÍTULO XI. 
Gobierno de la Iglesia (Continuación.) 



LECCIÓN XLVJL 
SOSTENIMIENTO DEL MINISTERIO. 

Dios ha hecho provisión para el sostenimien- 
to del ministerio. En el principio Dios insti- 
tuyó un sistema de diezmos con el objeto espe- 
cial de sostener el culto divino. Con este objeto 
se recogía el oro y la plata de toda la tierra. 
"De Jehová es la tierra y su plenitud." No se 
pueden edificar iglesias sin dinero. No se pue- 
den sostener empresas misioneras sin dinero. 
La cuestión de la conversión del mundo se resol- 
verá principalmente con dinero. Las aptitudes 
del ministerio dependen principalmente de un 
sostenimiento apropiado. 

Repitamos la ley divina referente á este asun- 
to: 

"Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente 
de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová 
son: es cosa consagrada á Jehová. Y toda déci- 

ma de vacas, ó de ovejas, de todo lo que pasa en cuen- 
ta bajo la vara, la décima será consagrada á Jehová." 
(Levltico 27.30, 32.) 



206 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

Este décimo de los productos anuales era lo 
que se requería desde el principio como mínimo 
que podía exigirse según la ley de Dios. Esto 
era enfáticamente la décima de Jehová, y él la 
aplicaba enteramente al sostenimiento de sus 
siervos que ministraban en el templo. El rete- 
nerla era robar lo que era de Dios. '"Robará el 
hombre á Dios ? Pues vosotros me habéis roba- 
do, y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los 
diezmos y las primicias." ¿Qué se sigue de esto? 
"Malditos sois con maldición, porque vosotros, 
la nación toda, me habéis robado." 

Esta ley no fué anulada por la dispensación 
del evangelio, sino que fué plenamente aprobada 
por los escritores del Nuevo Testamento. Pablo 
dice : "¿No sabéis que los que trabajan en el san- 
tuario comen del santuario y que los que sirven 
al altar del altar participan ? Así también orde- 
nó el Señor á los que anuncian el evangelio que 
vivan del evangelio." (1. a de Corintios 9.13, 14.) 

Nota. 

Asi que vemos que la ley de los diezmos es 
aprobada completamente por el apóstol. Jesús 
sancionó la gran liberalidad de Zaqueo cuando 
dio "la mitad de sus bienes ;" encomió el ejemplo 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 207 

de la pobre viuda que dio "todo su sustento," 
y dijo, refiriéndose á la ley, que él no había 
venido á destruir, sino á cumplir. La iglesia es 
la misma en todos los siglos, y la ley que se 
refiere al sostenimiento de sus ministros debe 
ser la misma. 

La Biblia clara y plenamente declara cons- 
tante la práctica de dar como un deber del 
cristiano. 

Pruebas. — "Honra á Jehová de tu substancia y de las 
primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus tro- 
jes con abundancia, y tus lagares rebosarán de mos- 
to." (Proverbios 3.9, 10.) "Hay unos que reparten, 
y les es añadido más: hay otros que son escasos más 
de lo que es justo, mas vienen á pobreza: el alma 
liberal será engordada, y el que saciare, él también se- 
rá saciado." (Proverbios 11.24, 25.) "Y si derrama- 
res tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, 
en las tinieblas nacerá tu luz, y tu obscuridad será 
como el mediodía: y Jehová te pastoreará siempre, y 
en las sequías hartará tu alma y engordará tus hue- 
sos: y serás como huerta de riego, y como manadero 
de aguas, cuyas aguas nunca faltan." (Isaías 58.10, 
11.) "Traed todos los diezmos al alfolí, y haya ali- 
mento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice 
Jehová de los ejércitos, y veréis si no os abriré las 
ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros ben- 
dición hasta que sobreabunde. Increparé también 



208 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

por vosotros al insecto devorador, y no os corromperá 
el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo abor- 
tará, dice Jehová de los ejércitos." (Malaquías 3.10, 
11.) "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, re- 
mecida y rebosante darán en vuestro seno: porque 
con la misma medida que midiereis os será vuelto á 
medir." (Lucas 6.38.) "En todo os he enseñado que, 
trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos 
y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual 
dijo: Bienaventurada cosa es dar antes que recibir." 
(Actos 20.35.) "Cada uno dé como propuso en su co- 
razón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios 
ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer 
que abunde en vosotros toda gracia [la palabra "gra- 
cia" se refiere á bendiciones temporales] ; á fin de que, 
teniendo siempre en todas cosas todo lo que basta, 
abundéis para toda buena obra." (2. a de Corintios 
9.7, 8.) 

Notas. 

1. a PORQUÉ DEBEMOS DAR. 

"De Jehová es la tierra y su plenitud; el 
mundo y los que en él habitan." La tierra es la 
gran plantación de Dios, y el hombre es su 
arrendatario, y nada puede ser más razonable 
como el que él reclame el décimo para sostener 
á sus ministros. Esto viene á ser el precio de 
la renta. 

"Esta verdad es sencilla y hasta evidente por 
sí misma. Dios me ha hecho, y tanto yo como 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 209 

todas mis facultades pertenecen á mi Hacedor. 
Él ha hecho la tierra y atesorado en ella todas 
sus riquezas ; él ha creado las fuerzas naturales 
y establecido las leyes que se emplean en la 
producción de la riqueza, y él ha puesto todo 
esto á mi servicio. Mi trabajo le pertenece, 
porque yo soy obra de sus manos, porque yo 
dependo de él para mi subsistencia ; porque por 
tal causa le debo una fidelidad suprema ; y todo 
lo que yo por medio de mi trabajo saco de la 
tierra es suyo, porque yo no hago sino tomar 
de los depósitos que él ha formado previamente. 
Todas las riquezas que se sacan de las entrañas 
de la tierra en forma de carbón, de plata ó de 
oro, ó las que se recogen de su superficie en 
forma de trigo, de maíz y de otros cereales y 
frutos, ó las que indirectamente se producen 
transformando aquéllos, dándoles nueva forma, 
estructura ó cambiándolos de lugar, mediante 
la fuerza del vapor, la fuerza hidráulica ó los 
demás medios usados en el comercio, se obtie- 
nen de los depósitos que él ha acumulado y se 
les hace aumentar de valor por medio de las 
fuerzas que él nos ha dado. El aprovechar es- 
tos depósitos y emplear estas fuerzas para nues- 
tro propio bien y para nuestros fines individua- 



210 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

les es un acto tan falto de honradez como lo es 
el que el dependiente de comercio tome dinero 
que proviene de los negocios de su patrón y lo 
aproveche para sus fines personales." 

2. a LO POCO COSTOSO PE LA PREDICACIÓN. 

Algunas veces hay personas que se quejan de 
que los predicadores reclaman mucho dinero. 
Podemos asegurar que no hay ninguna clase de 
personas que posean aptitudes y cultura seme- 
jantes que trabajen por tan poco dinero como 
los predicadores. Creemos que los ministros son 
de iguales aptitudes y cultura mental que cual- 
quiera otra clase de personas. Sin embargo, 
mientras que los abogados, los médicos y los 
buenos hombres de negocios ganan como dos 
mil pesos por término medio, el salario de los 
predicadores no pasa de quinientos pesos anua- 
les, por término medio. 

Además, compárense los gastos del ministerio 
con los gastos perjudiciales del simple lujo de 
la sociedad y nótese la diferencia. Se gastan mi- 
les de pesos en bebidas embriagantes, en joyas 
inútiles y en vestidos lujosos. Por cada peso que 
en los Estados Unidos del Norte se gasta para 
el sostenimiento del ministerio se gastan cerca 



GOBIERNO DE LÁ ÍGLÉSIÁ. 211 

de cien en bebidas embriagantes. Es verdadera- 
mente triste el que los paganos empleen mayo- 
res cantidades en sostener sus fórmulas de 
idolatría que los cristianos en el sostenimiento 
de sus predicadores. Se calcula que el sosteni- 
miento anual de un templo pagano en la India 
es de $450,000, un poco más tal vez de lo que se 
paga anualmente á todos los ministros en la 
Carolina del Norte. Se estima el gasto anual 
para conservar un ídolo en Khundobaen $30,- 
000. El Dr. Duff dice que una sola fiesta pa- 
gana costó dos millones de pesos. 

Sabemos de buena fuente que el sostenimien- 
to de los perros en los Estados Unidos del Norte 
equivale á como dos tercios de lo que cuesta el 
sostenimiento de los predicadores. Que no se 
nos digan más necedades relativas al alto costo 
de la predicación, puesto que se ha demostrado 
que no hay nada tan barato como el ministerio, 
tomando en consideración sus aptitudes y los 
beneficios de su predicación. 

3. a LA POSIBILIDAD QUE TIENE EL PUEBLO DE PAGAR. 

Para cualquier observador imparcial apare- 
cerá muy claro que los que profesan el cristia- 
nismo actualmente en los Estados Unidos del 



212 EL ESCUDO DEL METODIStA NOVEL. 

Norte poseen una gran parte de las riquezas del 
país. Están en su poder grandes extensiones 
de terreno fértil en donde se cultivan, bajo el 
calor del sol que Dios ha creado y la influencia 
de las lluvias que él envía, el algodón, el maíz, 
el trigo, el tabaco y frutos de diversas clases. 
Algunos de ellos se ocupan en negocios produc- 
tivos de comercio, minería, industrias manufac- 
tureras, negocios de banco y diversas clases de 
transacciones. Hay entre ellos arquitectos, inge- 
nieros, abogados, médicos, escritores, maestros y 
publicistas, todos pertenecientes á la iglesia de 
Cristo. La mayor parte de las inmensas rique- 
zas de este país está en manos de los que profe- 
san el cristianismo. Las riquezas de esa tierra 
no se hallan en manos de infieles. ¿Por qué, 
pues, ha de languidecer la causa del Señor por 
falta de dinero? 

4. a FALTA DE VOLUNTAD PARA DAR. 

ik De los hijos de Israel, así hombres como mu- 
jeres, todos los que tuvieron corazón voluntario 
para traer para toda la obra que Jehová había 
mandado por medio de Moisés que hiciesen tra- 
jeron ofrenda voluntaria á Jehová." Esto se de- 
cía de los israelitas cuando se necesitaban con- 



GOBIERNO DE LA IGLESIA. 213 

tribuciones para construir el tabernáculo. Los 
hombres daban su dinero, y las mujeres daban 
sus alhajas. La buena voluntad hacía que todo 
fuera fácil. No es difícil levantar dinero para 
los objetos de la iglesia cuando los miembros de 
ella tienen buena voluntad de dar. Los israeli- 
* tas eran pobres, eran una nación de esclavos. 
Aunque les gustaban mucho las alhajas, las 
mujeres se despojaron de todos sus adornos, de 
sus braceletes y de sus zarcillos, y sus tiendas 
fueron despojadas de sus muebles para cons- 
truir el tabernáculo. Ellos dieron lo costoso 
y lo que les era más querido. Y ¿ por qué hicie- 
ron esto ? Porque tenían "corazón voluntario." 
El entusiasmo hace fácil todo lo que parece difí- 
cil. Es difícil recoger dinero para misiones, pa- 
ra pagar al predicador ó para edificar iglesias 
cuando no hay buena voluntad entre los congre- 
gantes. Cuando la lluvia de los avivamientos 
desciende, entonces fluyen corrientes de gene- 
rosidad. 

LECCIÓN XL VIII. 

DE LAS MISIONES. 

La iglesia cristiana fué organizada y comi- 
sionada para traer á todo el mundo al conocí- 



214 EL ESCUDO DEL METODISTA NOVEL. 

miento de Jesucristo. El último mandamiento 
que Jesús dio á sus discípulos, según nos dice 
Mateo, es el siguiente : "Por tanto id, doctrinad 
á todos los gentiles, bautizándolos en el nombre 
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." 
(Mateo 28.19.) 

En el Evangelio de San Marcos se da un man- 
damiento semejante: "Id por todo el mundo; 
predicad el evangelio á toda criatura." (Mar- 
cos 16.15.) 

Como una tercera parte de la población del 
mundo ha recibido el evangelio y se han hecho 
cristianos nominalmente, es decir, como cua- 
trocientos setenta y siete millones de personas. 

Como dos terceras partes de la población del 
mundo permanecen todavía sin el cristianismo, 
es decir, como novecientos cincuenta y cinco 
millones de personas. 

Los habitantes del mundo que todavía no son 
cristianos se dividen del modo siguiente : paga- 
nos, ó adoradores de ídolos, setecientos sesen- 
ta y ocho millones; mahometanos, ó creyentes 
del falso profeta, ciento setenta y siete millo- 
nes ; judíos, diez millones. 

Las condiciones en que se hallan los países 
que viven sin la luz del evangelio son verdade- 



GOBIEKNO DE LA IGLESIA. 215 

ramente lamentables: se hallan sumergidos en 
la más profunda ignorancia y acostumbrados á 
la práctica de los crímenes más degradantes. 

Los crímenes más comunes en los países pa- 
ganos son el culto de los ídolos, el asesinato de 
niños pequeños, la mentira y la vida licenciosa. 

Es deber de la iglesia cristiana el enviar el 
evangelio á estas naciones. 

Esto se anuncia claramente en el Nuevo Tes- 
tamento en los siguientes términos: "¿Cómo 
pues invocarán á aquel en el cual no han creído ? 

Y ¿ cpmo creerán á aquel de quien no han oído ? 

Y ¿corno oirán sin haber quien les predique?'' 
(Komanos 10.14.) 

Es deber de cada cristiano ó prestarse para 
llevar personalmente el evangelio á estas nacio- 
nes ó ayudar para que se envíe á otros á que 
les prediquen. 

Los móviles que nos impulsan á cooperar en 
la empresa de enviar el evangelio á todo el mun- 
do son nuestra gratitud hacia Dios por haber- 
nos concedido recibir ya el evangelio y el deseo 
de hacer partícipes á otros de las bendiciones 
que el evangelio nos ha traído.